Los flancos abiertos de Damiani

Los Panamá Papers revelan el vínculo del presidente de Peñarol con Figueredo y con los Jinkis –acusados por Estados Unidos de pagar coimas–. Además, demoró en reportar operaciones sospechosas ante el Banco Central
El presidente de Peñarol, Juan Pedro Damiani, tiene varios flancos abiertos en la trama de corrupción internacional en el fútbol: su vínculo con Eugenio Figueredo, procesado con prisión en Uruguay por estafa y lavado de dinero, y con Hugo y Mariano Jinkis, que tras cumplir 40 días de prisión domiciliaria en Argentina quedaron en libertad.

Un tercer elemento que agrega complejidad a la causa es la demora del estudio Damiani en reportar al Banco Central operaciones sospechosas de empresas con las que mantuvo vínculo, incluso después de haber denunciado a Figueredo por eventual lavado de activos.

En el juzgado, en enero de 2016, Damiani admitió que pagó impuestos de las sociedades anónimas de Figueredo hasta mayo de 2015, cuando fue detenido en Suiza. Eso significa que mantuvo vínculos con las sociedades de Figueredo un año y medio después de haberlo denunciado ante la Justicia. Damiani informó en enero que presentó el Reporte de Operación Sospechosa (ROS) ante el Banco Central en junio de 2015, después de la detención del dirigente en Zúrich.

El abogado penalista Enrique Möller, experto en lavado de activos y corredactor de la primera ley en esa materia en 2004, dijo a El Observador que la actuación de Damiani "puede llegar a ser investigada por asistencia al lavado de activos en función de la información que tuviera". En ese sentido explicó que el dolo puede ser eventual o directo y eso "en definitiva es lo que hay que estudiar".

Möller indicó que el hecho de que Damiani haya realizado el ROS a mediados de 2015, a pesar de que Peñarol denunció a Figueredo en diciembre de 2013, "es un tanto tardío y es un punto que también podría ser investigado por la Justicia". El experto dijo que al efectuar la liquidación de impuestos de las sociedades de Figueredo, el estudio Damiani "debió tener conocimiento de los bienes que estaba manejando".

Por su parte, Ricardo Sabella, experto en prevención de lavado de dinero, explicó: "Si se constataran inusualidades, la obligación es de reportar a las autoridades en forma inmediata al ser categorizada como tal".


El experto consideró: "Si bien no se establece en la regulación el plazo que el sujeto obligado puede tomarse para determinar la inusualidad, se estima que debe ser en un plazo breve. Si no lo hace, puede constituir una omisión penada con multa o hasta incluso en ciertas circunstancias si el juez lo entiende puede aplicar dolo eventual. Es decir, si se interpreta o se presume que un cliente puede estar lavando dinero y no lo reporto, la Justicia puede entender que habría intención de obstruir con una posible investigación. Esto es difícil de probar y por las informaciones que han surgido y las acciones tomadas por el estudio (de Damiani) definitivamente este no sería el caso", afirmó el experto. Damiani presentó el ROS un año y medio después de denunciar a Figueredo.

Fuentes cercanas a Damiani dijeron ayer a El Observador que el presidente de Peñarol demoró en hacer al ROS ante el Banco Central porque durante un año y medio la causa judicial sobre la Conmebol en Uruguay estuvo paralizada. En tanto, el abogado y dirigente de Peñarol, Jorge Barrera, dijo en El País TV que el uso y la creación de sociedades offshore "no es delito en sí" y que por ciertos casos no se puede penalizar un instrumento que es legal.

Vínculo con los Jinkis

El vínculo con Figueredo no es una novedad. Damiani declaró como testigo que su estudio creó sociedades anónimas para el dirigente y pagó los impuestos inmobiliarios de los bienes que estaban a nombre de esas sociedades. Pero lo que no se sabía hasta ahora –al menos públicamente– y fue revelado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que investigaron los Panamá Papers es que también participó en la venta de sociedades para los Jinkis.

Tanto Figueredo como los Jinkis fueron acusados por la Fiscalía de Estados Unidos de participar de una red de corrupción en la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol). Los empresarios, dueños de la empresa Full Play Group SA, pagaron las coimas que dirigentes cobraron para quedarse con los derechos televisivos de la Copa América desde 2015 a 2023.

El periódico alemán Süddeutsche Zeitung, que accedió a 11 millones de documentos del estudio panameño Mossack Fonseca, reveló que el estudio Damiani "gestionó" dos sociedades anónimas llamadas Cross Trading, una creada en Niue –una pequeña isla del Pacífico– y otra en Nevada, Estados Unidos, propiedad de los Jinkis. También había una tercera del mismo nombre en Seychelles, que el estudio Damiani ayudó a crear pero no fue reconocida como bajo su gestión, según la publicación alemana. La Fiscalía estadounidense identificó en junio de 2013 una transferencia por US$ 5 millones vinculada a una cuenta de una de esas sociedades en el Hapoalim Bank en Zúrich, agrega Süddeutsche Zeitung, quien recibió los documentos de la masiva filtración de Mossack Fonseca.

Vea: ¿Quiénes son los famosos involucrados en los Panamá Papers?

"La correspondencia de mails sugiere que Damiani intervino personalmente siempre que sintió que la confidencialidad de su cliente estaba en riesgo (...) Él estaba siempre aparentemente copiado en los intercambios de mails importantes entre su firma y Mossack Fonseca. Los documentos contractuales también le fueron enviados, lo que significa que él debería estar advertido sobre las actividades de los Jinkis", informó Süddeutsche Zeitung.

El diario español El Confidencial, que también participó de la investigación periodística internacional, señaló en tanto que el accionar del presidente de Peñarol "no muestra comportamiento ilegal de Damiani o su despacho de abogados" pero genera "nuevas preguntas sobre Damiani y la FIFA, en un momento en el que el nexo entre paraísos fiscales y corrupción se ha vuelto una preocupación cada vez más importante en el deporte rey".

FIFA investiga

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación informó que el estudio de Damiani creó siete sociedades anónimas para Figueredo. Basada en eso, la FIFA inició una investigación interna contra Damiani, uno de los integrantes del Comité de Ética del máximo organismo del fútbol mundial. Süddeutsche Zeitung afirma que Damiani denunció esa situación ante el Comité de Ética de FIFA un día después de que fuera contactado por el medio alemán para obtener su versión.

El dirigente expresó su sorpresa el domingo en VTV por la investigación iniciada en FIFA, puesto que él fue a través de Peñarol uno de los denunciantes de Figueredo y sus manejos en la venta de derechos televisivos en la Comebol. Damiani se refiere a la denuncia penal presentada en diciembre de 2013 por Peñarol, otros seis clubes uruguayos y la Mutual Uruguaya de Futbolistas contra Figueredo y el fallecido Julio Grondona, que por entonces presidía la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). En esa denuncia, se acusa a los dirigentes de estafa, apropiación indebida y lavado de activos producto del cobro de coimas a cambio de los derechos televisivos.

Autopréstamos en empresas argentinas

El diario argentino La Nación, que participó de la investigación internacional de los Panamá Papers, informó que el estudio que dirige Juan Pedro Damiani intervino en transferencias millonarias entre la empresa Hipódromos Argentinos de Palermo (Hapsa) hacia Val de Loire, una sociedad offshore de Nevada. Así se movieron US$ 70 millones bajo supuestos préstamos. "Las cartas eran remitidas a las oficinas del Estudio Damiani en Uruguay, que manejaba el contacto con Mossack Fonseca", informó La Nación. Según la publicación, si –como se presume– el dueño de Hapsa, Federico de Achával, también era quien estaba detrás de Val de Loire, la empresa con sede en Buenos Aires se "autoprestaba" millones de dólares que finalmente terminaron depositados en cuentas bancarias en Alemania y Suiza.


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