Los Ibarburu, reunidos al fin

El trío integrado por los hermanos Andrés, Nicolás y Martín Ibarburu presenta hoy su nuevo disco
Los músicos y hermanos Andrés, Nicolás y Martín Ibarburu se reencontraron hace unas semanas. El mayor y bajista, Andrés, vive actualmente en República Checa y su reciente viaje transatlántico tiene un motivo claro: presentar en vivo Ultramarino, el nuevo y tercer disco grabado entre los hermanos bajo el nombre de su grupo, el Trío Ibarburu. Entre reencuentros, ensayos y la obligada gira de medios, los tiempos apremian al punto de que el disco estará disponible a partir de hoy, el mismo día en el que lo presentarán en vivo en la sala Hugo Balzo.

Los tres hermanos, cuyas carreras como músicos de sesión han sido marcadas por el trabajo junto a Jaime Roos, Rubén Rada y los hermanos Fattoruso, unieron nuevamente sus esfuerzos en generar su segundo trabajo discográfico de estudio tras la publicación de Huella digital (2013). Su primer disco consistió en la grabación de una presentación y fue publicado bajo el nombre En vivo en Medio y medio (2011).

De raíces en la naturaleza improvisadora del jazz pero motivados por las melodías, Ultramarino cuenta con la calidad de ser un álbum de grabaciones fracturadas por la geografía pero potenciadas por la tecnología, según explicaron los hermanos en conversación con El Observador. Con una grabación que comenzó en 2015, la mitad del álbum fue grabado en Praga mientras que la otra se hizo en Montevideo. Para ello, algunos programas concebidos para hablar como Skype encuentran un nuevo funcionamiento como ventanas musicales en simultáneo.

A su vez, según contó Nicolás, la grabación mantuvo dos espacios disímiles entre sí. Mientras que en Praga fueron acogidos por un estudio de alta gama, la grabación en Uruguay tuvo su aspecto más casero. El encargado de unificar ambas sesiones fue Daniel Báez, quien mezcló y realizó la masterización del álbum. "Hasta el disco tiene el nombre que muestra nuestra realidad de ahora, de ida y vuelta", señaló Martín, al explicar el viaje que hicieron él y Nicolás para visitar a su hermano mayor.

Uno de los motivos principales en emprender un nuevo trabajo en conjunto entre los tres radica en la necesidad de los Ibarburu en presentar sus composiciones de forma autónoma. "Es nuestro momento de proponer", señaló Nicolás. "Ese bagaje que traemos, por un lado, te juega a favor porque te abre un montón de puertas. Por otro lado, te juega en contra por la presión que digan 'estos son los músicos de Jaime', y tenés que cumplir una expectativa. Eso ni pensamos, tratamos de tocar y evolucionar en eso", comentó.

"Es muy bueno ser instrumentista y tocar en la banda de alguien", agregó Andrés. "Aprendés un montón de cosas y te da lugar a que desarrolles otras cualidades, como la producción. De a poco vas arrimándote a la intención de que nos guiáramos nosotros por nuestras propias ideas y composiciones. Influye en el momento de tocar, más si tocás con tus hermanos", opinó.

Entre la grabación del disco y un recorrido en los últimos tiempos dentro de un circuito de boliches y establecimientos en Argentina

–país que recibe a los hermanos con una notoria celebración de su trayectoria–, los Ibarburu señalaron que hoy sienten una mayor convergencia entre sus estilos más recientes, que cada uno ha explorado por su cuenta. Desde el aproximamiento más clásico de Andrés, la experiencia tanguera y folclórica de Nicolás así como el recorrido en el jazz de Martín. "Es una convergencia de los caminos de cada uno.

Se mezclan, se amalgaman y enriquecen el proyecto", comentó Nicolás. La presentación en vivo hoy en la sala Hugo Balzo motiva a los hermanos a proponer un show que incluye un recorrido por sus trabajos anteriores, así como el intercambio con la audiencia entre canción y canción, en las que no hay presencias de letras. El concierto también será registrado de forma audiovisual.

Por su parte, Ultramarino, que será editado a través de Montevideo Music Group, tendrá su lanzamiento en plataformas como Spotify, una iniciativa novedosa para los músicos que han visto de primera mano la popularidad de la digitalización de la música. "Es inevitable", dijo Nicolás, al referirse al uso creciente de esos servicios. De todas formas, los tres coinciden en que la edición física sigue teniendo su encanto y por ello apuestan a su venta como la continuación de lo vivido sobre el escenario. Como lo apunta Andrés: "Es un souvenir".

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