Los líderes blancos y su carrera por calzarse el traje de opositor

Lacalle Pou y Larrañaga juegan sus cartas para hacerle frente al gobierno
La semana pasada cuando el senador Luis Lacalle Pou (Todos) se pronunció a favor de sacar a los delegados blancos del diálogo sobre seguridad que funciona en la Torre Ejecutiva con el presidente Tabaré Vázquez, dijo que lo proponía para volver a ejercer el rol de oposición. "Llega un momento en que se hizo lo posible en las reuniones y (ahora) volvemos a nuestro rol, volvemos al rol de oposición, volvemos al rol de controlar al gobierno, con las herramientas que tenemos", afirmó en un mensaje grabado que hizo circular por redes sociales.

La posición de ese líder nacionalista quedó enfrentada con la del otro referente principal del Partido Nacional, el senador Jorge Larrañaga (Futuro Nacional), quien en cambio mantiene dudas sobre abandonar ese ámbito de diálogo, porque a su juicio es un puente que no se debe romper.
Más allá del episodio, que se saldará con el peso de la mayoría que ostenta en la interna el hijo del expresidente Luis Lacalle Herrera (1990-1995), las últimas iniciativas de los líderes nacionalistas demuestran claramente que los dos están en una carrera por determinar quién se calza el traje de opositor.

Que Larrañaga haya manifestado que preferiría mantener el diálogo por seguridad con el gobierno no implica que sea más flojo en su rol opositor. Referentes blancos hicieron ver a El Observador que no en vano el exintendente de Paysandú impulsó una interpelación al ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, en un momento caliente para el gobierno y donde Vázquez y su equipo atraviesan momentos de zozobra en la materia.

Así como tampoco quiere decir que Lacalle Pou sea el más recio de los opositores sólo porque planteó irse del diálogo por seguridad. Las fuentes nacionalistas consultadas insistieron con que también el excandidato presidencial blanco mueve sus fichas en el Parlamento, y para muestra está la convocatoria al ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, otro que no la tiene fácil con sus temas de agenda.

Como se sabe, el desafío de toda oposición no solo es plantarse firme y ponerle fea cara al gobierno, sino también ofrecer unidad y diversidad a sus electores. Esa delgada línea los blancos ya la han cruzado en su historia cuando no supieron zanjar sus diferencias.

La actitud de los líderes del partido mayoritario dentro del bloque opositor al Frente Amplio también parece relevante frente a un desgaste que generan los errores de la coalición de izquierda en el gobierno. A no ser que algún evento político electoral diga lo contrario, la previsibilidad del uruguayo parece indicar que la construcción de esa alternativa dependerá en parte de cómo se posicionan las figuras principales de los blancos.

Directorio en el medioSegún pudo saber El Observador, el coordinador de la bancada parlamentaria nacionalista, Álvaro Delgado, coordina desde fines de la semana pasada con integrantes del Directorio para que una delegación de ese órgano partidario se reúna con legisladores para definir la postura del partido sobre la permanencia en el diálogo por seguridad de Presidencia.

En el medio de toda la discusión queda el Directorio del Partido Nacional, un órgano de prestigio histórico que hasta no hace mucho tiempo era presidido por el líder de la porción mayoritaria de los nacionalistas. En la mayoría del tiempo, esa conducción era ejercida por quien se quedaba con la interna. Para los blancos desde siempre fue una forma de consumar el poder ante los suyos. Sin embargo, Lacalle Pou, tratando de ser coherente con su discurso de una nueva forma de hacer política y de las nuevas ideas ("por la positiva", por ejemplo), decidió no ocupar ese lugar, aunque la correlación de fuerzas se mantenga.

El Directorio entonces pasó a tener menos peso relativo tanto a nivel público como interno. Las decisiones de los nacionalistas, si bien pueden procesarse y discutirse en ese ámbito, está claro que son reflejo de lo que piensan los líderes, y más específicamente el líder de la porción mayoritaria, Lacalle Pou.

En la actualidad el Directorio es presidido por el herrerista Luis Alberto Heber, hombre de confianza de Lacalle Pou, con una larga trayectoria parlamentaria. Ese órgano, como fue dicho, tiene mayoría del sector Todos, y estos últimos los votos suficientes para que la voluntad de su líder se haga efectiva.


Celebración y cadena

El próximo 10 de agosto el Partido Nacional cumplirá 180 años de su fundación, al conmemorarse el momento donde el presidente Manuel Oribe, en 1836, autorizó el uso de la divisa blanca en la batalla de Carpintería, con la inscripción "defensores de las leyes".

El 2 de enero, con el homenaje a Leandro Gómez en Paysandú, los blancos iniciaron las actividades por el 180 aniversario. A lo largo del año organizaron ceremonias, sesiones extraordinarias en el Parlamento, acciones en redes sociales y presentaciones públicas. Pero el 10 de agosto, como fecha clave, habrá un mensaje del Partido Nacional emitido por cadena de radio y televisión, espacio ya otorgado por el gobierno a los nacionalistas. Ese día, además, se lanzará un sello conmemorativo y se presentará la "revista blanca" con 180 protagonistas del partido. Por la noche se iluminarán los monumentos y edificios vinculados al Partido Nacional, y se celebrará una sesión de gala en el Teatro Solís.

La organización de las actividades está a cargo de una comisión especial de nacionalistas, que coordina la integrante del Directorio, Beatriz Argimón.

El 13 de agosto será otro mojón importante en las celebraciones. Ese día habrá un acto político en la Plaza Matriz, frente a la sede del partido, que contará con discursos de los actuales líderes: Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga. Según contó Argimón a El Observador, además se instalará un espacio temático del partido con puestos a lo largo de la plaza.

Hacia fin de año continúan las celebraciones con homenajes a Aparicio Saravia y otros eventos. Para noviembre está prevista la realización de una "fiesta popular" para recordar las victorias electorales de 1958 y 1989, en tanto que el cierre se gesta para diciembre.


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