Los niños que se convierten en íconos de la violencia de las guerras

Desde el ghetto de Varsovia, pasando por Vietnam, Gaza y Siria, las imágenes muestran el costado más tremendo de los conflictos

Son el rostro más doloroso de las guerras. Son la culpa más vergonzante que genera la violencia interminable del ser humano. Son niños que se transformaron en íconos de enfrentamientos armados, porque alguna vez alguien les tomó una fotografía o filmó un video, en la mayoría de los casos a las apuradas y sin siquiera pensar que estos testimonios del horror recorrerían el mundo para convertirse en potentes símbolos.

La última imagen, que se agrega a una larga lista de fotografías que casi cualquier persona en este planeta puede reconocer sin necesidad de mucha referencia, es la del niño sirio Omran, cubierto de sangre y polvo en una ambulancia, segundos después de que fuera rescatado de entre los escombros de su casa bombardeada en la ciudad de Alepo.

El video muestra al pequeño sentado, inmóvil y en silencio, en una silla en la que un rescatista lo acaba de dejar. La cámara se acerca y Omran no deja de mirar hacia el lente, con ojos perdidos, sin lágrimas, sin llantos, sin muestra alguna de dolor o miedo. El video no muestra pero permite adivinar su desamparo, terror más que miedo, mientras que intenta limpiar la sangre que cae sobre uno de sus ojos. Su silencio, sus ojos, su inmovilidad conmocionó al mundo; como sucedió con tantas otras conmociones causadas por situaciones también dolorosas que involucran niños.

Omran se suma a otros niños que sufrieron la guerra –y en muchos casos no sobrevivieron– y que por razones tan diversas como la oportunidad o el efecto viral de las redes sociales se convirtieron en involuntarios símbolos de la crueldad humana; entre ellos está Aylan, ahogado en una orilla, Phan Thị Kim Phúc, la niña vietnamita que corría despavorida, quemada luego de un ataque con napalm, los pequeños palestinos sostenidos por una multitud camino a su entierro o el niño de los brazos en alto del ghetto de Varsovia.

Cada una de las historias de estos niños relata una vivencia personal pero, sobre todo, el telón de fondo –y de frente– de carnicerías en las que han muerto millones de personas.

Omran

Las imágenes del niño de Alepo conmocionaron al mundo, pero en Siria hay otros miles que no vivieron para ser retratados. Las cifras, que en el instante en que usted lee esta nota ya se incrementaron, dicen que desde que comenzó la guerra en ese país, en 2011, ya han muerto más de 290.000 personas (ver recuadro). Millones han huido o intentado huir de ese país. Algunos lo lograron. Otros, como Aylan, su hermano y su madre, murieron en el intento.

Viral de siria guerra

Omran quedará grabado en las retinas de cientos de ojos –por algún tiempo– porque a alguien se le ocurrió filmar el video de lo que pasaba en ese momento de pura confusión. La filmación fue realizada por la red de militantes del Centro de medios de comunicación de Alepo (AMC), una organización contraria al régimen de Bachar al Asad. El niño limpia su frente ensangrentada con la mano izquierda. Mira luego su palma, e incrédulo la limpia en el asiento.

"El caso de Omran no es excepcional. Cada día tratamos decenas de heridas de niños, que habitualmente son mucho más graves", dijo el cirujano de niños Abu al Baraa, desde un centro ubicado en la zona de Alepo controlada por los rebeldes.

El médico relató que el mismo día hubo siete muertos en un nuevo bombardeo en el distrito rebelde de Salhin. Un niño fue herido en el pecho y en la cabeza. "Intentamos detener la hemorragia y le hicimos una transfusión sanguínea. Pero fue en vano. Murió. Había cumplido seis años".

Mirada perdida

También el fotógrafo Mahmud Rslan captó la cara aparentemente serena del niño sirio. "He tomado muchas fotos de niños muertos o heridos por los bombardeos, lo que ocurre cotidianamente" en la parte rebelde de Alepo, dijo Mahmud a AFP.

"Por lo regular están desmayados o lloran. Pero Omran estaba ahí sin voz, la mirada perdida. Es como que no comprendía muy bien lo que le acababa de suceder".

Mahmud llegó hasta la casa destruida por un bombardeo de las fuerzas del gobierno sirio cerca de las 19.15 horas locales. "Con los rescatistas de la Defensa civil, caminamos tratando de evitar tres cadáveres antes de entrar al edificio... Quisimos entrar al primer piso, pero las escaleras estaban derrumbadas".

Finalmente Omran, su hermano de cinco años y sus dos hermanas de 8 y 11 años, además de su padre y madre, pudieron ser rescatados desde un edificio lindero, uno por uno, pasándolos de un balcón al otro. Sobre ellos había caído una pared entera de la casa que habitaban.

En la orilla

La conmoción de Omran terminó conmocionando al mundo. Su "suerte" –sobrevivir– no fue la misma de otro pequeño sirio de dos años, Aylan, cuyo cuerpo fue encontrado en una playa en setiembre de 2015. Boca abajo, remera roja, short azul, una pierna doblada en una imagen que lo hacía parecer dormido. Murió ahogado, al igual que su hermano y su madre, mientras toda la familia –el único que sobrevivió fue el padre– intentaba llegar en bote a Grecia.

Aylan
La foto de Aylan Kurdi que recorrió el mundo.<br>
La foto de Aylan Kurdi que recorrió el mundo.

La fotógrafa Nilufer Demir caminaba por una playa de Turquía cuando vio un pequeño cuerpo sobre la arena. "Quedé helada. No había nada que pudiera hacer por él. No había nada que pudiera hacer que le devolviera la vida", relató días después a CNN. Entonces levantó su cámara y fotografió lo que su mirada procesaba pero sus sentimientos rechazaban. "Pensé que esa era la única manera que tenía para expresar el grito de su silencioso cuerpo", agregó. En la misma playa, a metros de distancia, estaba el cuerpo del hermano de Aylan, de cuatro años.

Aylan se convirtió en símbolo del sufrimiento de miles y miles de refugiados que huyeron de Siria en busca de una mejor vida o, simplemente, de una vida. El niño y su familia eran sirios kurdos que intentaban llegar a Grecia, atravesando el Mar Egeo, en un bote desbordado de refugiados. La pequeña embarcación se dio vuelta y murieron 12 personas. 12 personas de las miles que mueren en similares condiciones tratando de cruzar el Mediterráneo desde diversos países, pero siempre escapando a la guerra y al hambre. Son más de 10 mil los que no lo lograron desde 2014.

"El dolor que sentí cuando vi a Aylan hizo que lo único que pensara en ese momento fue en mostrarle esa imagen al público. No pensé en nada más. Solamente quería mostrar su tragedia", dijo la fotógrafa.

La niña del napalm

En 1972, Phan Thị Kim Phúc, una niña de nueve años de una aldea de Vietnam del Sur se convirtió involuntariamente en otra de las caras que simbolizan el dolor de las guerras. Corría el mes de junio de ese año y el fotógrafo de la agencia AP, Nick Ut, estaba en Tran Banck cuando un avión sudvietnamita bombardeó por error la zona.

Niña Vietnam Napalm

El napalm quemó vivas a muchas personas, entre ellas a la niña que fue captada por la cámara de Ut corriendo despavorida, totalmente desnuda y con sus brazos extendidos. Estaba severamente quemada, sobre todo en la espalda, al punto de que cuando llegó al hospital los médicos pensaron que no sobreviviría. No solamente logró vivir sino que se convirtió en icono de una guerra en la que había intervenido Estados Unidos y que había derivado en un sólido movimiento por la paz en todo el mundo.

El simple hecho de publicar la fotografía fue una decisión casi sin precedentes para AP, porque incluía a una niña desnuda tomada de frente. Un año después el fotógrafo ganó el Pulitzer por la imagen que tituló "El Terror de la Guerra". La niña se recuperó; más tarde fue trasladada a Cuba para seguir su tratamiento, donde incluso se la utilizó como propaganda del régimen comunista. Terminó desertando hacia Canadá.

Un misil en Gaza

Otra imagen que involucró niños y que repercutió en el mundo entero fue la que captó el fotógrafo sueco Paul Hansen, en Gaza, en 2012; en ella se ve a un grupo de hombres que recorren la ciudad con dos niños muertos en la invasión de la franja de Gaza por parte de Israel. A la izquierda está Muhammad Hijazi, de tres años, y a la derecha su hermano menor, Suhaib, de dos años. Ambos murieron cuando un misil israelí impactó en su hogar, al igual que su padre. En la imagen se ve como sus hermanos los trasladan en sus brazos, de camino a la mezquita local para el funeral y entierro.

Niños Gaza World Press Photo premio 2013


El niño del ghetto

Lo inimaginable –la muerte en masa de millones de judíos, gitanos y homosexuales, entre otras minorías– podría haberse conocido en abril o mayo de 1943, cuando soldados nazis rodearon a un grupo de judíos polacos en el ghetto de Varsovia, entre lo que estaba un niño que usaba una gorra y tenía sus brazos en alto. Entonces no se sabía, pero su destino final era la casi segura muerte en alguno de los campos de concentración del sistema.

Niño ghetto judió de Varsovia

La imagen era parte de un lote de 52 fotografías en blanco y negro que integraban un reporte producido por un general de las SS (las fuerzas de seguridad de la Alemania nazi) en el que se describía el desmantelamiento del ghetto. Se titulaba: "El barrio judío de Varsovia ya no existe más".

Nunca se supo quién era ese niño. En el libro "El niño: una historia del Holocausto", el autor Dan Porat, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, intenta reconstruir lo que pasó allí pero ya en las primeras páginas admite que no pudo identificar quién era el niño o la mujer que estaba a su lado.

Porat, en cambio, contó la historia de varios de los nazis involucrados en este episodio, incluyendo la del comandante Jurgen Stroop y la de Franz Konrad, el fotógrafo que probablemente tomó esta foto. También pudo desentrañar la historia de Josef Blösche, el soldado que se puede ver claramente en la foto. Stroop fue sentenciado por una corte polaca por la muerte de 56.065 personas y, al igual que el fotógrafo Konrad, murió en la horca en 1952. Blösche fue ejecutado por un escuadrón en 1969 en Alemania Oriental.

Más de seis personas alegaron alguna vez que eran ese niño. En particular fue muy difundida la versión de un médico, Tsvi Nussbaum, que vivía en Nueva York y cuya historia –nunca confirmada– fue relatada en una nota publicada por el New York Times en 1982.

"Cada tanto, una imagen irrumpe a través de la ruidosa y atiborrada cultura global y le pega a la gente en sus corazones, no en sus cabezas", dijo Dougas Brinkley, profesor de la Universidad Rice, al Wall Street Journal.

El golpe duele durante unos días, tal vez meses. Luego el efecto del horror comienza a diluirse, hasta que una nueva imagen de alguno de los millones de niños que sufren la guerra emerge en algún lugar del planeta.

Para Juliette Touma, portavoz de Unicef, la fotografía de Omran "es un recordatorio de lo horrible que es la guerra en Siria y de lo brutal que es el impacto para los niños", según dijo a la agencia AFP. "Esta foto debería remover la conciencia del mundo".

Abu al Baraa, uno de los médicos que intenta salvar vidas en Alepo, sin embargo, cree que poco cambiará. "Se pueden ver videos de niños todos los días en YouTube, niños muriendo en bombardeos, atrapados bajo escombros. Pero el mundo no está centrado en esto. Sólo son palabras vacías".

Siria, Alepo, la muerte

De las cerca de 250.000 personas que todavía están en el este de Alepo, unos 100.000 son niños, estimó Juliette Touma, portavoz de Unicef, el fondo de la ONU para la infancia.

Alepo guerra Siria
La zona de Tariq al-Bab en Alepo, una de las más castigadas por la guerra civil<br>
La zona de Tariq al-Bab en Alepo, una de las más castigadas por la guerra civil

De las 290.000 víctimas mortales del conflicto, unos 15.000 eran niños. Al menos 2,8 millones de niños sirios no van a la escuela, en muchos casos porque debieron dejar sus hogares y viven como refugiados.

Según Unicef, unos seis millones de niños necesitan asistencia humanitaria urgente y se estima que los menores suponen cerca de la mitad de las 600.000 personas que viven en localidades sitiadas.

Un tercio de los niños sirios sólo conocen la guerra, ya que nacieron después del inicio del conflicto.

Esto quiere decir que millones de niños "han crecido muy rápido y antes de tiempo", estimó la agencia de la ONU.

Las cifras de la guerra

-Más de 290.000 personas murieron en la guerra de Siria, desde 2011.

-Más de 10.000 personas murieron desde 2014 al intentar cruzar el mar Mediterráneo para llegar al viejo continente, informó esta semana un portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur). En 2014 fueron 3.500 las personas que murieron en el Mediterráneo y el año pasado 3.771, a los que se agregan los 2.814 decesos del primer semestre de 2016, según las cifras divulgadas.

-Se estima que la guerra en Siria ha convertido a más de 4.800.000 personas en refugiados, según cifras de la ONU.

Millones

"Millones de niños quedan atrapados en conflictos en los que no son meramente espectadores, sino objetivos. Algunos caen víctimas de un ataque general contra civiles; otros mueren como parte de genocidios calculados. Y están los niños que sufren las consecuencias de la violencia sexual o de las múltiples privaciones a las que se los somete en conflictos armados que los exponen al hambre y las enfermedades. Además, miles de niños y jóvenes son cínicamente explotados como combatientes".

Informe "Los niños y la guerra" de la ONU, 1996. En éste se establecía que cerca de dos millones de niños habían muerto en la década previa y seis millones habían resultado heridos de gravedad o habían quedado con algún tipo de incapacidad permanente.


Populares de la sección

Acerca del autor