Los niños uruguayos, ¿leen?

En el marco de la Feria del Libro Infantil y Juvenil, las editoriales locales analizan la situación de un mercado que debe competir contra apps y el marketing de Disney
Desde el fin de semana pasado se viene desarrollando la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Montevideo cuyas actividades y exposiciones terminarán hoy a la hora 20. Alojada en el atrio y el entrepiso de la Intendencia Municipal de Montevideo, la feria reúne lo mejor de la literatura nacional e internacional para el público más joven que es presentado bajo el sello de grandes editoriales multinacionales y también de pequeños emprendimientos locales que están comprometidos con la misión de compartir, transferir y educar en el gusto por la lectura a niños y adolescentes.

Pero esta no es una misión sencilla, sobre todo para las editoriales más pequeñas. Hoy en día su público se ve constantemente bombardeado por una competencia incansable, no solo dentro del rubro libros. Grandes producciones de Hollywood pensadas para los niños desembarcan cada semana en Uruguay con sólidos operativos de marketing y promoción que desdibujan muchas veces el trabajo de las editoriales locales. Así, es muy difícil para ellas competir con los libros infantiles protagonizados por personajes de grandes cadenas como Disney o Cartoon Network. De todas formas existe oferta -y oferta de calidad- que aún sigue generando buenos ingresos para las editoriales, según constataron varias de las empresas consultadas por El Observador en la última semana.

¿Cuál es esa oferta?, ¿a qué tipo de libros apuestan las editoriales uruguayas hoy en día?, y ¿cómo trabajan en mantener la lectura atractiva para niños inmersos en la era de los smartphones y las aplicaciones móviles?

La realidad del mercado

feria del libro infantil

Existen varias editoriales que trabajan en Uruguay y editan libros para niños. Algunas de ellas son incluso especializadas en dicho público. Loqueleo; Topito Ediciones; Criatura Editora; Planeta; y ¡Más Pimienta! son algunas de las empresas que vienen trabajando en sus ediciones infantiles desde hace varios años junto a otras como Mono.com.uy, basadas en libros electrónicos.

"Los libros infantiles y juveniles son un mercado creciente", dijo la editora de Loqueleo, Viviana Etchevarría, a El Observador. Y agregó: "Estamos en un buen momento en el que las editoriales multinacionales han crecido y también han surgido muchas editoriales independientes con ediciones muy cuidadas y con un gran compromiso". Para Etchevarría esto representa un claro avance ya que ahora todos los que se dediquen a este rubro deben preocuparse por conocer el interés de sus lectores y, además, generar productos de calidad.

Por su parte Julia Ortiz, editora de Criatura Editora, explicó a El Observador que "el mercado está creciendo pero le falta". Ortiz explica que recién desde el 2014 se reconoce el trabajo de los ilustradores de libros infantiles con un premio especial desde el Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Este tipo de acciones ayudan a promover de alguna manera la lectura y a mejorar el nivel de los productos.

Para Susana Aliano, editora de la editorial ¡Más Pimienta!, el mercado actual se caracteriza por tener "demasiados libros importados y pocos libros nacionales". A su vez la editora cree que existe la particularidad de que "muchos libros repiten siempre las mismas temáticas y los mismos estilos" y que son pocos los "libros innovadores". "Todo esto está además acompañado de librerías en las que los apasionados libreros –aquellos que no solo sabían de libros y recomendaban sino que entendían su real valor– son una especie en extinción", explicó Aliano.

Además, para editoriales pequeñas como ¡Más Pimienta! o Topito Ediciones siempre está en juego el factor económico. "El mercado de los libros en general es de un retorno muy lento, o sea que los libros se venden de manera lenta y se pagan de la misma forma", dijo Aliano. La editora detalló que por lo general las compras de las librerías son en plazos largos, que a veces llegan a los 90 días y que las ventas son en pequeñas cantidades lo que no le permite a las editoriales terminar una tirada rápidamente.

Manuel Soriano, editor fundador de Topito Ediciones, trabaja con términos similares a los de ¡Más Pimienta! "No es un negocio brillante para nosotros pero se vende más que los libros de adultos", dijo a El Observador.

A pesar de esto, la mayoría de los editores coinciden en que lectores hay. "Los niños uruguayos leen", especificó Etchevarría.

El libro sensible

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El trabajo visual y de presentación en un libro para niños es fundamental y por eso es una prioridad tanto para los autores como para las editoriales. No solo es importante para captar con otros elementos visuales a los niños que no saben leer aún sino para que también el libro resulte tan llamativo como los colores y los brillos de una aplicación móvil dentro de una tableta. Y aunque la competencia entre el mundo de lo digital y analógico parecería ser descarnada, para muchos editores sencillamente no existe.

"Fue un momento en el que los que nos dedicamos a esto nos preguntamos qué iba a pasar con los soportes digitales; parecía que temblaba la posición que ostenta el libro y que de repente iba a ser dejado de lado por los lectores", dijo Etchevarría. Hoy en día la editora cree que tanto los soportes digitales como el papel conviven y que el libro sigue "peleando su lugar" por algo clave: el lazo que genera con el lector y que no es capaz de generar otro objeto.

También muchos autores toman la temática de las redes sociales, por ejemplo, como insumo para escribir sus historias y captar la atención, sobre todo, de los niños más grandes.

Según dijo a El Observador la autora uruguaya de libros infantiles y licenciada en Comunicación Social, Gabriela Feiss, "la literatura es un aporte a la sensibilidad del ser humano que está más allá de aprender a leer y escribir". "Los libros ayudan al niño a conocer otros mundos, le da capacidad de identificarse con otros y de querer saber qué le pasa a otro", comentó. Y agregó que el libro como objeto es importante porque ayuda a "generar vínculos con otras personas y no con una máquina".
Es por esto mismo es que cuando los clientes le preguntan a Ortiz qué libro recomienda para niños, ella responde: "no importa lo que le guste al librero, para él es muy fácil recomendar lo que sabe que funciona bien en ventas; lo fundamental es elegir un libro que al adulto le den ganas de compartir con el niño y leerlo transmitiendo ese entusiasmo".

Recomendados

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A partir de dos años: De rock y amigos.
Mi primer libro de rock ($300), de Pato Segovia, es una propuesta para que los adultos compartan el gusto por la música con los más pequeños. A su vez la saga de Camilo ($340), de Ignacio Martínez, identifica desde lo cotidiano.

A partir de tres años: Una araña y su telaraña.
Con texto e ilustraciones de Lala Severi, Los enredos de Clotilde ($340) es el nuevo libro de editorial Loqueleo con un formato ideal para los que comienzan a leer. La autora narra las aventuras de la araña con frases cortas y letra imprenta mayúscula. Se plantean los tropiezos que supone para un niño aprender algo nuevo y la importancia de que todo ese proceso se de a través del juego y dinámicas lúdicas.

De 4 a 5 años: Monstruos y ardillas.
Lina y sus nuevos amigos ($340), de Gabriela Feiss, recorre los pasos de una ardilla curiosa que disfruta de su vida en el bosque. Los seres trock ($300), de Ricardo Silvestrin e ilustraciones de Gonzalo Firpo, devela la identidad de algunos monstruos.

De 6 a 7 años: Clásico e imaginación.
Renata tiene cosas mágicas ($300) es una colección de Malí Guzmán & Pantana dirigida a los fanáticos de las aventura. Por su parte, los libros de Gerónimo Stilton ($420) son un clásico que sigue estando entre los más vendidos en Uruguay.

De 8 a 9 años: Risas y un sapo.
Cualquiera de los libros del sapo Ruperto ($330) de Roy Berocay sigue siendo un éxito en ventas y una de las primeras novelas que los niños leen. También las historias de Sebastián Pedrozo o Helen Velando son las preferidas (entre $300 y $340).

A partir de 10 años: Para los más grandes.
Ya cuando se trata de los niños más grandes la trilogía de Martina Valiente ($360) del escritor Federico Ivanier ya es casi un clásico. También Daniel Baldi ha logrado captar la atención de los niños abordando la temática del fútbol en todos sus libros; El muro ($330) es el último.

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