Los pabellones efímeros de la Serpentine Gallery en Londres

Algo digno de envidiar o mejor, inspirarse o emular de algunas ciudades, es como potencian el fomento de actividades y espacios al aire libre vinculados a la cultura

Hay ejemplos variados pero dos o tres son los más relevante en la escena internacional. Una herramienta poderosa de marketing, que se sirve de un singular despliegue de talentos, organización y creatividad en función de una institución dedicada a la cultura.  Así, el MOMA PS1 en Nueva York que cada año convoca a estudios emergentes para realizar estructuras efímeras, arma eventos que son lo máximo en el calendario de jóvenes y no tanto en el verano norteamericano. 

En Londres, la Serpentine Gallery, desde el año 2000 encarga a los mejores arquitectos del mundo, ganadores muchos de Premio Pritzker, el diseño de un pabellón de verano junto a la propia Galería situada en Kensington Gardens , con una vida útil de sólo 3 meses. El edificio principal, construído en 1934 para albergar un pabellón de té, se renovó en 1970 como espacio galería para recibir obras de artistas modernos y contemporáneos como Louise Bourgeois, Dan Flavin o Matthew Barney. Desde el 2000 es que su directora Julia Peyton Jones invita aestudios, muchos de los cuales cuando son convocados aun no tienen obra realizada en el Reino Unido. Desde el encargo a la inauguración no hay más que 6 meses, y los resultados son realmente impactantes en muchos casos, tanto que se han convertido en un clásico en el verano para unos 250.000 visitantes, y convierten a las exposiciones de la galería cada verano en las exposiciones más visitadas el mundo.

Sin mencionar que son una excelente oportunidad de evaluar, a modo de concurso no simultáneo, cómo grandes estudios resuelven un mismo ejercicio con ingredientes novedosos e igualmente exitosos.

El arquitecto Richard Rogers los consideró así: "Los pabellones construídos con un presupuesto limitado son increíblemente buenos, no sería capaz de señalar uno que me haya gustado más que los otros: todos son obras maestras".

¿Es soñar demasiado poder replicarlo en otras escalas y eventos? Estas cosas no sólo hablan de un local sino de una gestión y contenidos, de una comunicación y marketing, sí, pero también de un estilo de vivir los museos y galerías, de integrarlos a la vida y al tiempo libre, de asegurarse ser una opción para la gente joven, de convocar, de atraer, de integrar gente, actividades, artes, disciplinas....

Por acá los museos están dormidos, sólo se despiertan el día del Patrimonio o la Noche de los Museos, el resto, muy conservadoramente y casi nula apertura  a otros eventos, (al menos comparados con otras latitudes) una lástima. Patrimonio, obras y edificios hay sobradamente, e incluso público para disfrutarlo, sólo que abriendo en algunos casos de 13 a 17:40 y los fines de semana cerrados es difícil y poco consecuente con un ánimo de priorizar la educación.
 
En este tipo de hechos es cuando se ve la importancia del diseño pero no sólo en el edificio en sí sino en toda la gestión global de actividades, comunicación e inserción en una sociedad de un museo, empresa o marca. Este caso relatado no es gubernamental pero los hay por montones con eficiencia similar en otras partes: hasta que nuestros ministerios no se informen un poco sobre el Design Thinking imperante y se gestionen como (buenas) empresas privadas, desde la aproximación a los usuarios, la gestión y la administración de los recursos, nos iremos alejando de todo lo que cuando viajamos admiramos y aplaudimos en otros lugares. 

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