¿Los sistemas tributarios son responsables de la desigualdad en América Latina?

La tributación constituye el espacio decisivo para incrementar la capacidad financiera del Estado, sin embargo, no todos los sistemas tributarios tienen la misma eficacia para bajar la desigualdad

América Latina es la región más desigual del mundo y la alta concentración de la riqueza es una característica distintiva de la región. Sin embargo, la primera década del siglo XXI trajo importantes cambios en las tendencias distributivas a nivel mundial. Mientras que en los países desarrollados y China continuó aumentando la desigualdad, los países de América Latina y el sudeste asiático revirtieron la tendencia y hubo un descenso en la desigualdad.

Durante el período 2002-2013, en 15 de los 17 países latinoamericanos considerados en el estudio de Juan Pablo Jiménez, Desigualdad, concentración del ingreso y tributación sobre las altas rentas en América Latina, hubo una clara mejoría en la distribución de la riqueza, sobre todo a partir del 2008. Los países que lograron disminuir más la inequidad fueron Bolivia, Nicaragua y Argentina, mientras que Costa Rica y República Dominicana, por el contrario la acentuaron.

Esto se debió a la aplicación de forma más o menos eficaz de los diferentes mecanismos con los que cuentan los estados para redistribuir los ingresos. Estos mecanismos pueden agruparse en tres categorías. En primer lugar, el establecimiento de mínimos salariales, negociaciones colectivas, y regulando la concentración en los mercados de bienes y servicios. En segundo lugar, los mecanismos indirectos como el gasto público. Y en tercer lugar, a través de mecanismos que tienen una incidencia directa en la distribución como los impuestos y las transferencias.

El gasto público en salud y sobre todo en educación, gracias a una mayor recaudación debido al dinamismo económico, fue el mecanismo que más aportó a reducir la desigualdad, según el reporte Income inequality in Latin America, Recent decline and prospects for its further reduction, de Giovanni Andrea Cornia. Sin embargo, si bien los estados lograron una mayor equidad mejoraron la calidad de los servicios básicos, siguen fallando en como financiarlos.

Según el informe El imperativo de la igualdad, de la CEPAL, "la tributación constituye el espacio decisivo para incrementar la capacidad financiera del Estado, a fin de que pueda cumplir un papel proactivo en la promoción del desarrollo y la igualdad social". Sin embargo, no todos los sistemas tributarios tienen la misma eficacia para bajar la desigualdad.

En los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la desigualdad, según el índice de Gini, disminuye 17% después de la acción fiscal directa. El 63% de la reducción proviene de las transferencias y el resto del impuesto a la renta. Mientras tanto, en los países latinoamericanos, el descenso que se logra después de impuestos directos y transferencias públicas es de apenas 3% con resultados variados entre países. En Argentina, Brasil y Uruguay se logra una reducción de 7%, mientras que en países como Colombia, El Salvador, Paraguay y República Dominicana, la reducción de la desigualdad es de apenas el 1%.

Si bien la redistribución a través del gasto público ha mejorado considerablemente, los sistemas impositivos, como herramienta de redistribución, en general no han sido eficaces para contrarrestar las dinámicas de concentración del ingreso debido a el diseño tributario sesgado a favor de las rentas del trabajo, los beneficios impositivos o la evasión tributaria. De hecho, los sistemas impositivos latinoamericanos no solo han sido históricamente modestos en su redistribución, sino que incluso han llegado a ser globalmente regresivos. Y en algunas situaciones, quienes tienen mayores ingresos han pagado comparativamente menos impuestos que las personas de menores ingresos.

Este desequilibrio se debe a que en América Latina los sistemas tributarios recaudan más a través del componente indirecto de imposición al consumo, como el impuesto al valor agregado (IVA) que resulta regresivo, y menos a través de impuestos progresivos, como el impuesto a la renta personal, a la renta de sociedades, a los bienes personales y al patrimonio.

Los sistemas tributarios han sido uno de los mecanismos que han acentuado la desigualdad histórica en América Latina. Por lo tanto, en este momento de estancamiento económico que ha paralizado tanto el descenso de la pobreza como de la inequidad, es necesario que los países impulsen un cambio de paradigma y apuesten por sistemas fiscales que permitan seguir disminuyendo la elevada desigualdad que caracteriza a la región.

Jeronimo Giorgi, periodista uruguayo dedicado a temas internacionales, está cursando una maestría en Estudios Latinoamericanos, ha colaborado con varios medios de América Latina y Europa, y ha recibido distinciones como el Premio Rey de España de periodismo.

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