Los sueños pop son en coreano: así fue el cuarto festival de KPop montevideano

El sábado sucedió en El Galpón la cuarta edición del festival local; uruguayos competirán en ese país
Al final de la tarde el espectáculo termina y hay que dejar vacía la sala rápido porque hay otro espectáculo programado para la noche. Los ganadores ya fueron anunciados, los aullidos de alegría ya se calmaron, los premios se repartieron y el público comenzó a dejar la sala principal del Teatro El Galpón. Sin embargo, todavía algunos de los participantes y voluntarios de la organización del evento permanecen allí mientras se saludan y abrazan con un profesor de baile y una profesora de canto, ambos invitados especialmente este año para capacitar a uruguayos en la ejecución del KPop, nombre oficial de lo que se conoce como "pop coreano".

El crecimiento del fanatismo por el hallyu, el concepto coreano utilizado para toda su ola de producción de contenidos populares para adolescentes, desde música hasta telenovelas y tan popular que hasta Barack Obama lo mencionó alguna vez, no es exponencial en Uruguay aunque sí sostenido. Una prueba es que para la cuarta edición de la fiesta celebratoria de su género musical bandera, el Kpop –un evento que financia y organiza la embajada coreana– se decidió aprovechar las 800 butacas de El Galpón en lugar de las 533 que ofrece la Sala Zitarrosa. La otra es, precisamente, que los profesores Lee Tae Hee (baile) y Hui-su Cho (canto) hayan sido destinados por el instituto de cultura coreana Rey Sejong (que aquí funciona en la universidad ORT) a impartir cursos en su especialidad en Montevideo.

Su meca personal

Para los fanáticos locales, el atribulado presente político de Corea del Sur con acusaciones a su presidenta Park Gyun Hee de atentar contra la libertad de expresión (un reporte de la revista estadounidense Foreign Policy de la semana pasada así lo afirma) o la cercanía con Corea del Norte –probablemente el peor país vecino que puede conseguirse en el mundo– no es un tema. Para ellos, Corea del Sur es el escenario de los sueños de ovaciones multitudinarias, música electrónica o baladas acústicas, canto y colores recargados. El KPop, una versión potenciada con marketing y producción audiovisual contemporáneos basada musicalmente en las boybands americanas de los años de 1980 y de 1990 y en los festivales de Eurovisión, materializa sus fantasías en el festival mundial de KPop que se realiza año a año en Changwon. El año pasado fue Crystal, un trío vocal de tres chicas, el que participó del evento. El sábado, se proyectaron imágenes del grupo ovacionadas por miles de asistentes tras tocar sobre un escenario que cualquier superproducción musical occidental de cualquier género envidiaría. De allí se trajeron nada menos que el premio de popularidad. Crystal se presentó como número fuera de concurso este año.

Tras el certamen que sucedió el sábado, los ganadores fueron Blue (en categoría de Canto) y Twinkle blue (primer lugar en categoría de baile), Dance wolves (segundos en baile) y Attack on afraid (terceros en baile). También hubo premio de popularidad para Voodoo.

Tras la primera preselección, el sábado compitieron 12 grupos de baile y tres números de canto. En el arranque de la tarde y durante el discurso de apertura, el embajador Yoo Hanjun se refirió en tono de broma a los posibles cruces futuros entre la música uruguaya y el pop coreano. Más allá de que algo así pueda eventualmente suceder –y del resultado que de ello se obtendría– en cada evento se reafirma que Corea tiene a través de su ola de pop un grupo de fanáticos locales que le da al país un perfil que quizá veinte o treinta años atrás era difícil imaginar y que complementa el crecimiento económico que lo ha llevado a ser –a través de sus marcas vendidas por el mundo– una de las principales economías del planeta.

El evento, que además de la producción con apoyo gubernamental contó con la colaboración de integrantes del grupo Korea Fans Uruguay (que concentra a más de 1.100 miembros en su grupo cerrado de Facebook y cuenta con cerca de 2. 100 seguidores en esa red), estuvo precedido por un video del Youtuber Korean Englishman, un joven británico que se casó con una chica coreana y se muestra como una especie de hijo adoptivo de ese país al que descubre fascinado en distintos lugares y comidas. Parte del público, entre los que se encontraban muchos de los alumnos que ya están estudiando el idioma coreano, miraba al youtuber recorrer Seúl, seguramente añorando subirse a un avión y acortar la distancia con la tierra de sus ídolos algún día.

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