Los Sin Tierra amenazan con huelga si continúa el impeachment

La Cámara de Diputados continúa debatiendo la acusación contra la presidenta de Brasil

El Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), la mayor asociación campesina de Brasil, propuso hoy celebrar una huelga nacional si la Cámara de los Diputados aprueba realizar un juicio político contra la presidenta, Dilma Rousseff.

El líder del Movimiento, João Pedro Stédile, afirmó que hablará con los sindicatos para "parar el país" y "no dejar dormir" al vicepresidente, Michel Temer, primero en la línea de sucesión en el caso de que se apruebe la destitución de Rousseff. "Si no vamos a la calle, no ganamos esta", dijo Stédile en una charla con militantes de izquierda, en un campamento instalado en Brasilia por los grupos que apoyan a Rousseff.

Según el líder campesino, el proceso de destitución de Rousseff ha sido maquinado por las empresas y tiene como objetivo "la vuelta al neoliberalismo" y "quitar los derechos de los trabajadores". Stédile, uno de los principales líderes de la izquierda brasileña, reconoció que los movimientos sociales "no han conseguido motivar" a los trabajadores a salir a la calle a manifestarse a favor del Gobierno y aseguró que "la burguesía tiene miedo de que el pueblo salga a la calle".

En el Congreso continúa el debate

La Cámara de Diputados inició el viernes el debate sobre un posible juicio de destitución de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, abriendo uno de los capítulos más dramáticos de la historia de Brasil.

La sesión empezó con la lectura del acta por el secretario de la Cámara, tras lo cual su presidente, Eduardo Cunha, anunció que estaría centrada en las acusaciones contenidas en un informe presentado la semana pasada.

Rousseff, de 68 años, está acusada de "crímenes de responsabilidad" por presunto maquillaje de las cuentas públicas y apertura de créditos extrapresupuestarios sin la aprobación del Congreso.

Las discusiones durarán hasta el domingo, cuando se someta a votación la moción de abrir un juicio de "impeachment" contra la jefa de Estado.

La apertura de un juicio político requiere el apoyo de dos tercios de la cámara -342 diputados de un total de 513- y la ratificación por el Senado.

Juicio político
Jurist Miguel Reale Jr, uno de los promotores  del juicio político a Rousseff.
Jurist Miguel Reale Jr, uno de los promotores del juicio político a Rousseff.

En ese caso, Rousseff, de 68 años, sería separada del cargo y reemplazada por su vicepresidente centrista Michel Temer, de 75. Y Temer completaría el mandato, hasta fines de 2018, si los senadores declaran a Rousseff formalmente culpable en un plazo máximo de seis meses.

Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), perdió en los últimos días importantes aliados y la tendencia se decanta actualmente a favor de sus adversarios.

Según la encuesta del portal online del diario O Estado de S.Paulo, los partidarios del impeachment cuentan ya, desde el jueves por la noche, con los 342 votos necesarios para dar este paso en el que la mayor economía latinoamericana se juega su futuro a cara o cruz.

Los dos bandos convocaron a manifestaciones gigantes en Brasilia, para seguir la votación del domingo.

Para impedir incidentes, las autoridades tendieron una enorme valla metálica de un kilómetro, que arranca frente al Congreso y rasga la monumental explanada de los ministerios, en el corazón de la capital.

Brasil juicio
Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados
Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados

Los partidarios de Rousseff están concentrados dentro de un recinto deportivo junto al estadio mundialista Mané Garrincha, que el sábado podría recibir la visita de la propia presidenta.

Fuerzas heterogéneas

El impeachment cuenta con el apoyo de grupos heterogéneos, empezando por el partido PMDB al que pertenece Temer, que formó parte de prácticamente todos los gobiernos, de derecha o de izquierda, desde el fin del régimen militar (1964-85).

También lo apoyan las poderosas cámaras de industria y de agricultura del país y los mercados financieros. Desde hace varias semanas, la bolsa de Sao Paulo ofrece el inusual espectáculo de festejar con fuertes alzas cualquier señal de que el gobierno está a punto de caer.

Rousseff, que en 2014 derrotó por escaso margen a Aecio Neves, del PSDB -el partido del expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002)- bate desde entonces récords de impopularidad, bajo el fuego cruzado de una recesión económica que entra en su segundo año y del escándalo de corrupción de Petrobras, que puso bajo el foco de la justicia a muchos de sus aliados.

Entre ellos Lula, que nunca pudo asumir el cargo de jefe de gabinete, porque un juez del STF sospechó que su entrada al gobierno buscaba ante todo ponerlo al abrigo de la justicia ordinaria que investiga si se benefició de sobornos que circularon por la estatal petrolera.

Rousseff niega haber cometido delitos que justifiquen su destitución, y denuncia una tentativa de "golpe de Estado" orquestada por Temer y por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, también del PMDB.

En una entrevista con medios brasileños, proclamó el martes su determinación de luchar "hasta el último minuto del segundo tiempo" para salvar su mandato.


Fuente: EFE y AFP

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