Los traidores del MPP y la más repugnante de las mentiras

El libro sobre Fernández Huidobro y su papel en la construcción de la historia oficial

Cuando el extupamaro Héctor Amodio Pérez me dijo que iba a venir a Uruguay a decir su verdad, le comenté que sería en vano, que nadie le iba a creer. Con el paso del tiempo, esa "bestia negra" que el MLN pintó como el traidor entre los traidores que contribuyó con su felonía a la derrota de la guerrilla en 1970 demostró que tenía parte de razón. Quizás no convenció o convenció a pocos sobre sus delaciones, pero incorporó una nueva voz que contrastaba con la verdad oficial tupamara, y que con el paso del tiempo se va afianzando basada en testimonios e investigaciones de personas a las que parece difícil atribuirle posiciones pro Amodio.

En estos días la periodista María Urruzola, conocida simpatizante de izquierda, presentó "Eleuterio Fernández Huidobro: sin remordimientos..." (Planeta), un libro sobre el periplo guerrillero-político del extinto ministro de Defensa.

El libro –que en una parte recoge un documento militar que registra cómo Eleuterio Fernández Huidobro (EFH) delató a varios compañeros– tiene pasajes que perfectamente se confunden con afirmaciones realizadas en su momento por Amodio Pérez.

Sobre el final del libro, Urruzola, a modo de reflexión, califica a EFH como "el rey de la imprecisión histórica".

EFH no actuó solo en la elaboración de esta fábula, y no estoy hablando de su compadre Mauricio Rosencof, otro al que los propios le han señalado pecados revolucionarios similares. En realidad por acción u omisión buena parte de la izquierda, pero también de otros sectores del sistema político y de la ciudadanía, dio por buena esa historia oficial plagada de medias verdades cuando no de mentiras completas.

Urruzola cita en su libro al escritor español Javier Cercas y su obra "El impostor": "La investigación sobre la vida real de un gran mentiroso, que convenció durante mucho tiempo a mucha gente de algo que no había sido verdad". Y añade que la mentira solo funciona si está amasada con retazos de verdad.

Una cosa que siempre recuerdo no sin cierta sorpresa es la anécdota ocurrida en 1972 cuando, estando detenido en el Florida, Amodio Pérez hizo una especie de conferencia antes de la cual los militares le permitieron reunirse con dirigentes políticos. Uno de ellos, Dardo Ortiz, de la derecha del nacionalismo, calificó de "traidor" a Amodio Pérez y este le retrucó que, si así fuera, su accionar beneficiaba a las fuerzas de la ley que luchaban contra la sedición y que el senador debía expresar beneplácito en vez de condena.

Durante la dictadura los tupamaros, a fuerza de soportar las peores condiciones de reclusión, lavaron su imagen y el agua barrió buena parte de la sangre que derramaron. Antes y después del golpe de Estado, la imagen de Robin Hood y la valentía, entre otras virtudes rebeldes, impidieron que se dijeran algunas verdades dolorosas para aquel sueño que devino en pesadilla. Del sector más fierrero y duro del MLN surgieron las primeras voces críticas de la historia oficial.

Se le atribuye al líder histórico de los tupamaros Raúl Sendic (1925-1989) haber dicho que si alguna vez necesitaba un guardaespaldas elegiría para eso "al Mejicano", en alusión a Ricardo Perdomo Perdomo (1949-2013). En su libro "Yo soy Rufo y no me entrego", Perdomo Perdomo escribió: "Lo repetiremos para que no haya dudas, no fue solo Amodio (Pérez) el que entregó infraestructura, armas y hombres".

Y se pregunta cómo quienes salían a contactarse con compañeros fuera del cuartel –entre los cuales destaca a EFH– ignoraban que podían ser descubiertos: "La verdad es que para la Inteligencia Militar, aunque hubiesen sido los más estúpidos del mundo, ¡unos prisioneros como estos daban gusto!". Dijo que el "equipo Huidobro" salía "con milicos a las calles para apuntalar compañeros que se resistían".


El también extupamaro integrante de la activa columna 15 del MLN Esteban Pereyra Mena contó sobre EFH: "En prisión me planteó la rendición y le dije: 'Ñato, no solo me parece que lo que vos planteás es una traición; ¡vos sos un traidor!'".
"¿Por qué defiende Huidobro tanto a los milicos? Porque él es un traidor condenado; la izquierda revolucionaria sabe que lo va a ejecutar; a Rosencof lo mismo", dijo Pereyra Mena.

Cuando Amodio Pérez reapareció, trató de darle un contexto al relato de su pacto con los militares en procura de evitar la tortura y liberar a Alicia Rey Morales, el amor de su vida por entonces. "Fernández Huidobro sale a negociar la rendición incondicional del MLN en junio de 1972. Sale a plantear que el MLN se tiene que rendir porque está liquidado. Compañeros, estamos deshechos, dice, la caída de gente es imparable. Eso yo lo había dicho al día siguiente del 14 de abril, que debíamos replegarnos, salir de la calle, que era una locura lo que se estaba haciendo. Y por eso me pusieron en la mira, porque me opuse a todos los planes", dijo Amodio Pérez a su regreso.

Cuando uno hurga en las declaraciones concretas de personas que dicen haber sido entregadas por Amodio Pérez, no superan la media docena. El documento militar en el que aparecen las declaraciones de EFH dando pelos y señales de sus compañeros incluye 41 nombres. Pero con su ingenio y afilada pluma, EFH se las ingenió para incluir al personaje de Judas dentro del evangelio tupamaro. Amodio había desaparecido, lo que alimentaba el mito, a diferencia de Mario Píriz Budes, de quien todos sabían que había entregado a todos los tupas del interior del país, que era su área de influencia, pero vivió todos estos años tranquilamente en el departamento de Rivera. Con los años, el propio José Mujica admitió que Píriz Budes causó más daño al MLN que Amodio. Pero ya era tarde para cambiar el dogma.

En los tramos finales del libro Urruzola cita un tramo de "El pozo" de Juan Carlos Onetti: "Se dice que hay varias maneras de mentir; pero la más repugnante de todas es decir la verdad, toda la verdad, ocultando el alma de los hechos".


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