Los votos del interior sostienen al Frente Amplio

Ha dejado de ser un movimiento exclusivamente urbano y ahora sostiene su éxito electoral con votantes que viven fuera de Montevideo
El comportamiento electoral de los uruguayos es bastante estable. A no ser por eventos extremos como crisis económicas o dictaduras militares, las preferencias políticas se mueven con mucha lentitud. En 2014, cuando se conocieron los resultados de las elecciones nacionales y se constató la tercera victoria consecutiva del Frente Amplio (FA), el director de Equipos Consultores, Ignacio Zuasnábar, dijo que la estabilidad electoral de los partidos uruguayos era "acalambrante".

La coalición de izquierda ganó en Uruguay en 2004 tras un crecimiento constante desde 1984, empujada por los efectos de la crisis de 2002 y la necesidad de los uruguayos de experimentar un cambio. Cuando accedió al poder, el caudal de votos fue muy estable, y le alcanzó para tener mayoría parlamentaria en sus tres gobiernos: 50,5% en 2004; 48% en 2010, y 47,8% en 2014.

Sin embargo ese caudal electoral cambió bastante en su composición. Ya no parece ser el FA un partido que encuentra la mayoría de sus votos en Montevideo y las grandes ciudades. Ahora, en cambio, al partido de gobierno lo sostiene el electorado del interior del país. Así lo muestran los datos de las últimas elecciones nacionales: desde 2004 cayó de forma sostenida la cantidad de votos de la capital al FA, pero ello se ve compensado con un crecimiento casi al mismo ritmo de aquellos del interior del país, como muestra la gráfica de la página siguiente, elaborada en base a datos oficiales.

En 2014, 55% de sus votos fueron en el interior del país.

El último antecedente electoral del FA fue su interna de julio de este año, donde compitieron cuatro candidatos por la presidencia: Javier Miranda, Alejandro Sánchez, Roberto Conde y José Bayardi. Se eligieron, además, el Plenario Nacional, los departamentales y representantes de las bases. De los 94.183 votos, 40,7% (38.413) fueron en Montevideo. El resto, es decir, la mayoría, fueron votantes frenteamplistas del interior del país.

Más allá de la pronunciada caída de la participación de militantes en las internas de la coalición en la última década (pasó de 222 mil votos en 2006 a 94 mil en 2016), también se notó un cambio en la participación a nivel país.

En 2006, los votos de Montevideo fueron 48% del total, pero perdieron participación en 2012 a 44,9%, y volvieron a hacerlo este año con 40,7% de votos registrados en la capital.

Al mismo tiempo, según observan algunos analistas, el efecto "demográfico" que permitía al FA quedarse con la mayoría de los nuevos votantes y a los partidos fundacionales perder con la muerte de sus seguidores, ha quedado a un lado. El efecto "geográfico" es, en cambio, el que está sosteniendo a la coalición.

"El FA cae en Montevideo y crece en el interior. Se frenó el 'efecto demográfico', el crecimiento automático del FA debido a la renovación del padrón electoral: salen del padrón los veteranos que votaban predominantemente a colorados y blancos e ingresan nuevas votantes que predominantemente votan al FA. Pero apareció un 'efecto geográfico' que lo compensa", aseguró a El Observador el doctor en ciencia política Adolfo Garcé.

En noviembre de 2014 el politólogo Juan Carlos Doyenart había advertido el comportamiento electoral del FA en el interior: "En 1971 el FA obtuvo 7 % de todos los votos del interior, hoy llega a 45%; sin lugar a dudas muchas cosas han cambiado".

¿Por qué crece el FA en el interior? Para Garcé se manejan dos razones. "Una: el crecimiento económico de estos años se generó en el interior. Llegó el trabajo, el dinamismo. Dos: las políticas sociales. El FA hizo una inversión fuerte en esto. Llegó el bienestar", comentó el analista.

Legisladores del FA de departamentos del interior aseguran que las políticas nacionales costaron en llegar a distintos puntos del país, pero, cuando llegaron, la gente pudo poner sobre la balanza sus beneficios para elegir a la izquierda.

En 2014, Doyenart se preguntó en un artículo publicado luego de las elecciones nacionales por qué la gente querría cambiar el gobierno del FA. "¿Por qué el FA vota bien en lugares tradicionalmente blancos, denominado el 'Uruguay profundo', como los casos de Paso Avería, Pueblo Esperanza, Pirarajá, Piedra Sola, Saucedo, Santo Dios y San Salvador, Pueblo Isidoro Noblía o Cerro Pelado? ¿Por ignorancia y atraso? Por favor no, por pragmatismo. Toda la bonanza económica generada por la producción agropecuaria –que enriqueció al terrateniente– también ha permitido que el peón rural y su familia vivan mucho mejor, que el alambrador, el podador, el fletero, el esquilador, el pequeño agricultor, el vendedor de fertilizantes, el pequeño comerciante, todos han sido favorecidos en estos 10 años. Entonces, ¿para qué cambiar el gobierno?", escribió.

Profundo

Pueblo Soto queda en el interior de Paysandú, al sur de Cerro Chato y sobre la ruta 26 que conecta el país de este a oeste. Allí viven apenas 46 personas, según el censo poblacional de 2011. Muy pocos en el FA pensaron alguna vez en conquistar el voto de algunas de esas familias, ni mucho menos que esos mismos se involucren de tal forma en el proyecto político y vayan a votar en la elección interna de la coalición. Pero el avance del partido de gobierno ha sido tal en el interior profundo del país que ese ejemplo se repite en distintos puntos. También en el departamento sanducero, el FA creció en las últimas elecciones nacionales de forma exponencial en pueblos como Chapicuy o Piedras Coloradas, donde antes a nadie se le pasaba por la cabeza votar a la izquierda y la opción eran los partidos fundacionales Nacional y Colorado.

La diputada del FA por Paysandú, Cecilia Bottino (Movimiento de Participación Popular), dijo a El Observador que el "fenómeno" de crecimiento electoral del FA en el interior ya lo venía analizando. "En realidad no solo crece en el interior del país, sino que en cada uno de los departamentos el FA crece. A nosotros en Paysandú, por ejemplo, en localidades donde antes no teníamos prácticamente votos, hemos llegado a crecer hasta 300%. Como, por ejemplo, en pueblo Soto, donde no teníamos voto", relató.

59,3%votaron en el interior para la interna del Frente Amplio en julio de este año; de los 94.183 sufragios que registró la elección partidaria, 40,7% (38.413) fueron en Montevideo.

"Nosotros lo vimos mucho en las nacionales, y ahora lo vimos en el interior del departamento donde creció la cantidad de adherentes en relación con las internas anteriores. Sobre todo la parte interior del departamento. Lo habíamos visto en las nacionales, y ahora en las internas lo confirmamos. Hay una adhesión al FA y nosotros lo relacionamos con que han llegado políticas nacionales de forma directa. Entonces, esa gente lo percibe mejor que la de las grandes ciudades", dijo la legisladora.

Bottino agregó que las mesas de desarrollo rurales (que se iniciaron en 2001) le han "cambiado la vida" a mucha gente, así como la descentralización de servicios como la salud. También valoró el avance de derechos de trabajadores rurales como un punto importante para que la gente del interior valore la gestión del FA.

Centralismo

Cerro Largo ha sido desde siempre una cuna del nacionalismo. Allí, el partido de Aparicio Saravia fue amo y señor por décadas. Pero en las elecciones nacionales de 2014 eso se quebró, y el Frente Amplio ganó por 6.000 votos. El diputado local del Frente Amplio, Alfredo Fratti (MPP), entiende que el crecimiento de la coalición se empezó a notar en los últimos años porque el partido "empezó muy atrás" fuera de la zona metropolitana, porque se trata de una fuerza política "muy urbana".

"Entonces en el interior costó mucho más. Ahora el interior ha tenido un resurgimiento económico y de movimiento que nunca se había visto, y eso ha ayudado", dijo Fratti a El Observador.

"Cerro Largo es un departamento muy tradicionalista donde por primera vez el Frente gana en las elecciones nacionales en noviembre de 2014. Después en las departamentales pierde porque es otra cosa, y corre mucho más la cuestión personal y la fuerza de la intendencia. Pero la gente tenía claro que en cuanto a las políticas nacionales quería que se mantuviera, y por eso el resultado electoral", insistió, a la hora de buscar explicaciones del desempeño electoral.

Para Fratti, "antes" al Frente no se lo visualizaba tanto en el interior, porque debido a su origen montevideano generaba un "rechazo" en la gente de campo. "Tiene que ver con el centralismo y todo eso. Entonces, todo lo que llega de la capital tiene cierto rechazo, y después de varios años de ejercicio en el poder empezaron a llegar las políticas y hace que la gente cambie esa imagen", apuntó.

Efecto generacional y estabilidad

"Si el FA hubiera mantenido todos sus votantes de 2004, más los aluviones de dos generaciones nuevas que votaron al FA, más la muerte de dos grupos que son mayoritariamente blancos y colorados, en 2014 el FA tendría que haber votado más en el entorno del 55% o por encima. Si el FA votó en el entorno del 48% quiere decir que perdió votantes genuinos que no fueron compensados por la llegada de jóvenes". El razonamiento pertenece al director de Equipos, Ignacio Zuasnábar, y lo hizo para el libro Frente a Frente, la crisis del Frente Amplio, del periodista Andrés Alsina.

El FA votó casi lo mismo en las tres elecciones: 50,5% en 2004, 48% en 2009 y 47,8% en 2014, "una estabilidad absoluta, pero es una estabilidad engañosa, porque el electorado cambió mucho y lo hizo a favor del FA, por lo cual el FA perdió electorado en las tres elecciones", agregó.

"La fuerza política estuvo muy alejada del interior"

"Siempre lo decimos. Yo integro la dirección nacional del MPP, y siempre lo estoy haciendo valer, porque en realidad hay mucha cabeza que piensa que las elecciones se ganan y se hace mucha fuerza en Montevideo y el área metropolitana, y es cierto, porque es donde está la mayor cantidad de gente. Sin embargo, donde nosotros estamos creciendo y donde tenemos todo para crecer es en el interior, y los números así lo confirman. Nosotros, los del interior, sí somos conscientes de este potencial porque lo hemos visto y puesto arriba de la mesa. Está en que los dirigentes a nivel nacional lo puedan percibir. Ya se lo transmitimos a (el presidente del Frente Amplio, Javier) Miranda. La fuerza política estuvo muy alejada del interior", dijo a El Observador la diputada frenteamplista de Paysandú, Cecilia Bottino.

"El FA tiene mucha cabeza centralista"

El diputado frenteamplista de Cerro Largo, Alfredo Fratti, aseguró que a la dirigencia de su partido le cuesta "entender" que el interior sostiene con sus votos a la fuerza política. "Los partidos políticos responden al país en el que vivimos, y tampoco es solo patrimonio del FA. Antes se daba (la ignorancia hacia el interior) porque ya estaban instalados los partidos fundacionales. En realidad también el FA tiene mucha cabeza centralista porque el país es así", dijo Fratti a El Observador.


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