Los yihadistas prometen resistir y se teme drama humanitario

Puede haber hasta un millón de desplazados y civiles usados como escudo
Al tiempo que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, advirtió ayer que la batalla para retomar el control de la ciudad iraquí de Mosul, actualmente en poder del Estado Islámico, será difícil, el grupo terrorista asumió el compromiso de humillar al ejército norteamericano, en una batalla que se posiciona como clave para el futuro de los extremistas.

Pero mientras los rivales cruzan mensajes, los 1,5 millones de habitantes de Mosul quedan en el medio. La batalla para sacar a los yihadistas de su principal bastión podría desencadenar una crisis humanitaria sin precedentes capaz de poner en las carreteras a 1 millón de personas en cuestión de semanas, según las Naciones Unidas (ONU).

El primer ministro Haider al Abadi anunció el lanzamiento de las operaciones para reconquistar la segunda ciudad del país, tomada en 2014 por el Estado Islámico y principal bastión de la organización yihadista, que no cesa de perder territorio.

Los habitantes de Mosul se encontrarán en primera línea en el transcurso de los combates, atrapados entre los tiros, ataques aéreos y bombardeos, además de poder ser utilizados como escudos humanos por EI, según advirtió Lise Grande, coordinadora humanitaria de la ONU para Irak.

Los mensajes

El Estado Islámico prometió la derrota de Estados Unidos en Irak en un video difundido al día siguiente del inicio de la ofensiva para reconquistar Mosul.

En el video, divulgado ayer por Amaq, la agencia de propaganda del grupo extremista, se ve a combatientes armados patrullando una calle de Mosul de noche, según la agencia.

Uno de los yihadistas, enmascarado, promete la derrota en Irak de Estados Unidos, que dirige la coalición internacional que respalda a las fuerzas iraquíes en su lucha contra el EI.

"Respecto a ti, Estados Unidos (...) juramos por Dios que te venceremos en Irak y te haremos salir derrotado y humillado" de este país, dice el hombre armado.

La pérdida de la ciudad Mosul, cuna del "califato" autoproclamado del grupo Estado Islámico y elemento central de su propaganda, sería un golpe fatal para el movimiento que controla distintos territorios en Irak y Siria.

Cuando Abu Bakr al Baghdadi, número uno del EI, proclamó desde la mezquita de Nuri, en Mosul, la instauración de un califato en los territorios conquistados en Irak y Siria, el grupo invitó a los musulmanes de todo el mundo a comprometerse para defender el nuevo "Estado".

Pero dos años después, tras haber perdido varias posiciones estratégicas en ambos países, el proyecto de los yihadistas está en horas bajas y la pérdida de Mosul podría sellar su suerte.
"La pérdida continua de territorios hace que el escenario de un califato sea aún más difícil de mantener para el grupo", escribió la consultora de seguridad Soufan Group en un comunicado.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, alertó ayer que "Mosul será una batalla difícil".
"Habrá progresos y habrá retrocesos", dijo Obama durante una conferencia de prensa en los jardines de la Casa Blanca junto al primer ministro de Italia, Matteo Renzi. Estados Unidos es parte central de la coalición que busca expulsar al EI de Mosul.
En la visión de Obama, el inicio de la operación encabezada por el ejército de Irak y con el apoyo de una coalición internacional "es un enorme paso adelante".

Fuente: AFP

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