Atletas uruguayos allá por 1955...
Delia Díaz no largó el 80 vallas porque no entendió el "get set", a Fermín Donazar la daba vergüenza decir que batió el réord nacional al lado de los fenómenos y Estrella Puente logró una hazaña
Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras:
Los astros y los hombres vuelven cíclicamente;
Los átomos fatales repetirán la urgente
Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras.
(La noche cíclica, Jorge Luis Borges)
Leer un diario viejo uruguayo, esos de páginas ásperamente mustias y amarillentas, refuerza la teoría del tiempo circular. La historia cíclica. El eterno retorno. La irremediable repetición del pasado.
Haga el ejercicio en la biblioteca nacional y verá al fútbol uruguayo empantanado en los mismos conflictos. La nostálgica tinta evocadora de lo que se fue. El homicidio infame y la rapiña (sí gente, la inseguridad no se inventó ayer).
Esto me pasó (perdón, me volvió a pasar) al revisar en El Diario la actuación de los atletas uruguayos en los Juegos Panamericanos de México 1955.
El evento se llevó a cabo a 2.400 metros sobre el nivel del mar. ¿Sabe lo que dijo al respecto el médico de la delegación uruguaya (Miguel Campomar) al respecto? "El enemigo altura es un mito que antes que combatirlo hay que preverlo".
Por eso los deportistas uruguayos fueron sometidos a pruebas previas. Los que tenían menos de siete millones de glóbulos rojos fueron descartados.
Y allá viajaron los celestes vía Pan American Airways. Compitieron en el Estadio Universitario con capacidad para 110 mil espectadores.
Y el nivel del atletismo se elevó en forma considerable con respecto a lo que había sido la primera edición del evento (Buenos Aires 1951).
A saber, Estados Unidos que había competido solo con 100 atletas en Argentina, mandó 350 a México. Los locales participaron con 476. Uruguay solo con cuatro.
A diferencia de lo que ocurre actualmente donde Estados Unidos (la mayor potencia atlética del mundo) usa los Juegos Panamericanos como banco de pruebas y desarrollo del ciclo olímpico posterior (por ejemplo, en Toronto 2015 apuntarán a los Juegos de 2020), en México llevaron un enorme potencial.
Estaban en el equipo Mal Whitfield, doble campeón olímpico en 800m (Londres 1948 y Helsinki 1952), Horace Ashenfelter (oro en 3.000 obstáculos en Helsinki), Wes Santee, especialista en la milla (prueba relevada por la IAAF en 1976 por el 1.500 m), Bob Richards (oro en Helsinki en salto con garrocha), y tres récords mundiales vigentes: Parry O'Brien (bala y oro en Helsinki), Fortune Gordian (disco) y Franklin Herd (jabalina).
La actuación uruguaya mezcló récords con anécdotas y hazañas.
Delia Díaz fue récord nacional en salto alto (1,56 m) y terminó quinta. En Buenos Aires 1951 esta prueba se había ganado en 1,53m. En México se impuso Mildred McDaniel (Estados Unidos) con 1,68m.
Pero en los 80 m vallas, Díaz no entendió el "en sus marcas" que se dio en inglés (get set). No pudo ni largar, quedó eliminada y lloró desconsoladamente.
Fermín Donazar también bajó un récord nacional, en salto triple (14,34 m, lo tenía Julio Bastón en 14,19m desde 1936). El brasileño Adhemar Da Silva (oro en Helsinki) ganó con 16,56 m, nuevo récord mundial. En 1959 actuó en la película Orfeo Negro.
Donazar declaró que le daba vergüenza decir que bajaba el récord nacional frente a los demás atletas por el excelente nivel que estos tenían. En salto largo fue sexto con 7,16m.
Ciro Braceiro llegó a semifinales de los 100 m llanos con un 11.2.
Otro récord mundial lo bajó el soldado raso estadounidense Louis Jones: 45.4 en 400 metros, superando el 45.8 del jamaiquino George Rhoden. ¿Le suena este clásico de la velocidad?
Las páginas memorables celestes las escribió Estrella Puente, la rubia de ojos verdes surgida en Atenas, formada por Mario Herrera y luego por "Tako" Buzzetti.
En lanzamiento de jabalina registró 43,43 m fue medalla de plata, récord nacional y récord sudamericano. Solo le ganó la estadounidense Karen Andersen con 49,15m.
Según las palabras del periodista Arcano Rugiero Chichet ese lanzamiento fue el peor de los que realizó desde el puntos de vista técnico. "La punta del útil alcanzó a marcar y aunque enseguida cayó de plano, los jueces debieron validar el esfuerzo". La jabalina estuvo a punto de planchar sin marcar.
Uruguay ganó posteriormente dos bronces más en su historia. En masculino, Albertino Etchechury en 3.000 obstáculos en San Pablo 1963 y Darwin Piñeyrúa en martillo en Cali 1971, uno en femenino (Déborah Gyurcsek en garrocha en Winnipeg 1999) y una plata en hombres con Ricardo Vera en 3.000 obstáculos de La Habana 1991.
Pero Estrellita anunció, con la plata en el cuello, que se quería dedicar al tenis.
"Porque este tiempo es circular, siempre volvemos al mismo lugar...", le cantaba La Mojigata, en 2001, al eterno retorno murguero en el Carnaval.
Así que ya llegarán nuevas medallas de plata en el atletismo uruguayo. Algo que, por supuesto, ya fue dicho.



















