Lucha por votos en clases sociales

El 2014 marcó una división del voto por clase social, en vías de acentuarse
El debate electoral hacia 2019 va camino a ser una competencia más de capacidades de gestión que de confrontación programática o ideológica.

Sin embargo parecería que va a ser relevante el juego de partidos y candidatos en relación a las clases sociales1. Montevideo es el área geográfica de gran magnitud en que puede apreciarse con nitidez la distinción de las clases sociales en su implantación sobre el territorio, así como la fuerte correlación entre el peso electoral de los bloques políticos y la composición social de las zonas geográficas.

En las últimas elecciones nacionales (26 de octubre de 2014) en el departamento de Montevideo el Frente Amplio obtuvo grosso modo el 53,5% del total de los votantes, los Partidos Tradicionales en conjunto casi el 36,5%, y algo más del 10% la suma de los otros partidos (Independiente, Unidad Popular, PERI, PT) y el voto en blanco y anulado.

Analizados los datos en base a la división en Centros Comunales Zonales (CCZ), surgen cuatro grandes áreas: dos en que el Frente Amplio supera el promedio, una en que está por debajo del promedio y pierde con los Partidos Tradicionales y una en que se da el resultado promedio.

El punto más bajo, donde pierde con los Partidos Tradicionales como conjunto, se da en los CCZ 5, 7 y 8, que corresponde a la Costa Este de Montevideo y comprende los barrios2 de Punta Carretas, Pocitos, Buceo, parte sur de Parque Batlle y de Villa Dolores, Malvín, Punta Gorda y Carrasco (la zona electoral indivisa incluye el Barrio de Carrasco Norte, que socialmente es lo opuesto a Carrasco Sur).

El área promedio está constituida por un único CCZ, el 3, que comprende los barrios Reducto, Villa Muñoz, Retiro, Brazo Oriental, Jacinto Vera y La Figurita (más algunas manzanas de Aguada, Mercado Modelo y Bolívar).

El punto más alto del Frente Amplio se da en los CCZ 17 y 14, que comprende los barrios de Villa del Cerro, Casabó, Pajas Blancas, La Paloma, Tomkinson (70% de los votantes) y La Teja, Belvedere, Paso Molino, Nuevo París, Pueblo Victoria, Tres Ombúes (66%).

Y por encima del promedio y por debajo del nivel más alto, entre el 57% y el 63%, se sitúa todo el resto del departamento, que comprende los CCZ 6, 9, 10, 11, 12, 13, 15, 16 y 18.

Una curiosidad es que el CC5 (Punta Carretas, Pocitos), donde el FA pierde con los Partidos Tradicionales, hace 30 años tenía similar comportamiento que en los CCZ 14 y 17, es decir, los que tienen epicentro en el Cerro y La Teja.

Analizados los barrios desde el punta de vista de las clases sociales, el FA es minoría allí donde se concentra la pequeña burguesía alta y la burguesía media, constituidas por pequeños y medianos comerciantes y prestadores de servicios, empresarios, profesionales universitarios y ejecutivos.

El Frente Amplio es mayoritario donde se concentra la pequeña burguesía media y baja, los asalariados medios y bajos, y el conjunto de actividad informal, de población sostenida con políticas sociales o de personas en la marginalidad.

Este es el mapa que surge de los votos emitidos en los circuitos de votación y contabilizados según los distritos electorales. Es la fotografía resultante a octubre de 2017.

Ahora hay que agregar tentativamente las señales –imprecisas, borrosas– que surgen de las encuestas de opinión pública. La fotografía a octubre 2017 marca con absoluta claridad que hay una línea de clases sociales que divide la preeminencia tradicional versus la frenteamplista.


Es en la Costa de Montevideo donde hay predominancia tradicional. Y donde hay mayor distanciamiento con el Frente Amplio es precisamente en la pequeña burguesía alta y la burguesía media, en los pequeños y medianos comerciantes y prestadores de servicios, empresarios, profesionales universitarios y ejecutivos.

Las encuestas sugieren que en esas clases sociales se ha acentuado el descreimiento en el Frente Amplio y esas clases sienten que se incrementa la actitud estatal vista como agresión.

Si no operan cambios en los próximos dos años y medio, es esperable que el Frente Amplio retroceda aún más en un segmento social que fue de su predomino y que le es crecientemente ajeno y posiblemente hostil.

En el resto de Montevideo hay en principio predominancia frenteamplista, en mayor o menor magnitud, ya en las extraordinarias cifras del Cerro o La Teja, o en las más moderadas ubicadas en ese círculo que tiene como eje al Monumento a Luis Batlle, en el quiebre de Bulevar Artigas.

El tema es que allí hay clases sociales o escalones de clases sociales que emiten señales diferentes, más en defensa o más en desilusión del gobierno. La mayor fortaleza del gobierno aparece en las personas que trabajan en relación de dependencia en niveles medios y semi bajos (empleados, obreros), particularmente en los que sienten que no tienen riesgos en la continuidad del empleo; y también en los receptores de políticas sociales.

La mayor desilusión se da en las personas con riesgo de empleo, en las personas con empleo de nivel bajo, en los desempleados (que crecen) y en las personas con actividad informal (también en crecimiento).

Quizás en este cinturón periférico de Montevideo es donde se de la lucha más fuerte y decisiva entre el Frente Amplio en búsqueda de la retención de votos y la oposición en búsqueda de la captura de votos. Y en el interior en las zonas de similar composición social.