Lula se encuentra cara a cara con Sergio Moro, el juez que puede condenarlo

Magistrado de la "Operación Lava Jato" escuchará argumentos del expresidente; si es enjuiciado no podrá participar en elección de 2018
Lula y Moro, cara a cara. El político brasileño más trascendente de la historia reciente y el juez que encarna la cruzada anticorrupción se verán por primera vez mañana miércoles, en un duelo clave para el futuro inmediato del gigante sudamericano.

En Curitiba, "capital de la Operación Lava Jato", el juez de primera instancia Sergio Moro interrogará al expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), para determinar si recibió un lujoso apartamento de la constructora OAS, enlodada en la red de sobornos de Petrobras, como retribución de favores ilegales.

La comparecencia se verá rodeada de fuertes medidas de seguridad, dado que tanto partidarios como adversarios de Lula se dieron cita en las calles de esta prolija y rica ciudad.

La fiscalía acusa a Lula de haber recibido 3,7 millones de reales (US$ 1,16 millones al cambio actual) de OAS, incluyendo un tríplex en el balneario de Guarujá (Sao Paulo) y el costeo del almacenamiento de sus bienes personales y de su acervo presidencial entre 2011 y 2016.

La sentencia será leída entre 45 y 60 días después, según estimaron en el famoso juzgado número 13, que comanda Moro.

Si es condenado, y el fallo ratificado en segunda instancia, Lula deberá bajarse de la elección presidencial de 2018, que lidera holgadamente según todos los sondeos, pese a figurar también entre los políticos con mayor índice de rechazo.

El exmandatario, cofundador del Partido de los Trabajadores (PT), niega los cargos y denuncia una persecución judicial que tiene al magistrado sureño como eje. "No me están juzgando por corrupción, sino por la forma en que goberné este país", dijo hace diez días en Rio Grande do Sul, en un acto con aroma de campaña.

El caso es apenas una de las cinco acciones penales que enfrenta, la mayoría de ellas por corrupción, algunas durante sus años en el Palacio de Planalto.

Para Sylvio Costa, director del portal político Congresso em Foco, no hay dudas sobre el desenlace: "Lula va a ser condenado. Moro lo va a condenar, todos los indicios van en ese sentido. El juez ya lo condenó y en algún momento va a formalizarlo en una sentencia". "¿Será suficiente para impedir su candidatura?", se preguntó.

El enfrentamiento entre el joven juez de 44 años y el veterano político de 71 estalló en marzo de 2016, cuando la policía golpeó la puerta de la residencia de Lula durante la madrugada. Las calles aledañas habían sido bloqueadas por un fuerte operativo repleto de uniformes camuflados, vehículos y armas largas.

Lula fue llevado a declarar y ese mismo mes la corte suprema bloqueó su nombramiento como jefe de Gabinete de Dilma Rousseff (2011-2016). ¿La causa? la divulgación de una conversación entre ambos, que sugería que su designación buscaba darle fueros para protegerlo de la justicia.

Ambas órdenes salieron del juzgado de Moro. Cuando se encuentren mañana, la capital del estado de Paraná estará sitiada por las fuerzas de seguridad.

Se espera que miles de manifestantes retraten la polarización de la sociedad agudizada desde que el año pasado el Congreso destituyó a Rousseff para ungir al conservador Michel Temer, su excompañero de fórmula.

Una guerra psicológica

La guerra psicológica previa incluyó un pedido de Lula para que la sesión sea transmitida en directo por televisión para evitar que las filtraciones a la prensa sean escogidas para perjudicarlo.

Pero Moro prohibió a los abogados del exmandatario siquiera grabar el interrogatorio, argumentando que las imágenes podían ser usadas "con fines político-partidarios".

"No se ignora que el acusado y su defensa pretenden transformar un acto normal del proceso penal en un evento político-partidario", escribió el magistrado.

Fuente: AFP

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