Macri se animó a criticar pero mantuvo su llamado a la unidad

El presidente habló ante el Congreso opositor y le pidió ayuda para hacer resurgir al país
Quedará para la historia la mañana de ayer, cuando el presidente argentino Mauricio Macri dejó de lado por un momento su discurso positivo de los meses anteriores y se atrevió a hacer una detallada crítica de la gestión kirchnerista. Desde ahí, se refirió a los puentes que quiere tender, en un mensaje de una hora que estuvo plagado de llamados hacia la unidad y la amplitud de miras.

"Más allá de las diferencias, tenemos una gran coincidencia: todos queremos el desarrollo de la Argentina y el bienestar de nuestra gente", comenzó diciendo el mandatario, que propuso su hoja de ruta, con la que espera que sus compatriotas se apasionan y "enamoren".

Mucho se había especulado previamente con el tono que adoptaría el presidente. La duda era saber si dedicaría minutos al pasado o si se centraría exclusivamente en el futuro. Macri cambió su estilo y sí, se introdujo en los diez años de kirchnerismo para describir el país que recibió.

Con un nivel de detalle propio de un ingeniero, el mandatario fue abordando uno a uno los aspectos que componen al país y aclaró en qué estado se encontraban cuando asumió en diciembre pasado.

"Nos acostumbramos a vivir así y hasta pensamos que era normal. No lo es, no puede ser". Entre 2006 y 2015 el país ganó por impuestos US$ 694 mil millones más que en la década de los 90 pero no logró organizar bien la educación, salir de la pobreza ni tener capacidad de atender sus obligaciones. El Banco Central está en crisis de reservas, hay 1.200.000 desempleados y la nación puntúa mal en los índices de transparencia.

"La corrupción mata. En cada área de gobierno hemos encontrado falta de transparencia, ineficiencia y, en muchos casos, corrupción", dijo Macri.

La Justicia está politizada, los homicidios crecieron 40 % desde 2008, las fronteras están virtualmente indefensas y las Fuerzas Armadas están debilitadas. El presidente se mostró implacable: "Será la Justicia la que investigará si esta situación que recibimos es fruto de la desidia, la incompetencia o la complicidad".

Macri destacó nulos avances en educación o salud y criticó de modo especial la infraestructura. Recibió el 40% de las rutas en "pésimo estado", y "lo más indignante es que no faltaron recursos: hicieron muchas licitaciones y se ganó mucho dinero". Hay 29 % de la población bajo la línea de pobreza y 6 % de indigentes.

El presidente destacó el déficit energético y luego se centró en el estado de una economía cada vez más cerrada y temerosa, poco competitiva.

Los tres desafíos

"No es para desesperar sino para tomar conciencia del desafío que se vine", aclaró. Y entonces centró su mensaje en el anuncio de los tres principales desafíos que enfrenta: pobreza cero, derrotar el narcotráfico y unir a los argentinos. "La Argentina que viene es el país del acuerdo, del encuentro", aseguró.

A esta altura era indisimulable el malestar de los kirchneristas presentes en la sala, que habían llevado carteles en hojas A4 con mensajes contra los despidos o en denuncia de pobreza y aumento de precios.

La bancada comenzó a silbar y vociferar cuando el presidente se adentró en el tema de la inflación, que "existe porque el gobierno anterior la promovió, porque creía que era una herramienta de la política económica". Ante las interrupciones, el mandatario reaccionó con calma y pidió respetar el voto. "Sí se puede", cantaron sus seguidores en apoyo los del oficialismo.

El tercer desafío, el de unir a los argentinos, fue destacado por el líder como "el más importante de todos, necesario para conseguir los otros". Con sinceridad, Macri expresó lo que muchos reconocen: que el país está dividido, herido, acostumbrado a la retórica de choque que se usó en la última década.
Siguieron las promesas y anuncios de todo tipo, algunos de menor envergadura que otros, como la intención de quitar el IVA a los productos de la canasta básica para los más necesitados o la urgencia de dar una "importancia clara" al Mercosur.

Lenguaje nuevo

Macri aseguró que ampliará la educación universal desde los tres años y prometió crear un instituto de evaluación de equidad y calidad educativa. El acceso a internet de calidad es un "derecho básico" para todos, hasta el pueblito más alejado. Los jubilados serán prioridad e impulsará una reforma de la Justicia para promover su independencia. "Cada día cuando llego a mi oficina pienso qué injusticia podemos corregir hoy", dijo con un aire de grandeza.

Se nota que Macri preparó la comparencia, porque fue redonda. Acabó con un final que tal vez sería más propio de una charla motivacional, con consejos para ser una sociedad mejor. "No nos podemos sentar a esperar que alguien resuelva nuestros problemas, nosotros con nuestro esfuerzo lo vamos a hacer", dijo por ejemplo.

Los más entusiastas seguramente recordaron entonces al activista Martin Luther King cuando el argentino empezó a describir su nación ideal. "Sueño con un país que no miente, que te cuida, que no se rinde. Que crece y te ayuda a crecer", dijo.

"Estoy aquí en buena fe, con las mejores intenciones, sin querer tener razón, sin resentimientos ni rencores, para proponerles una vía de crecimiento. Yo no vengo a mentirles: no vamos a salir adelante de un día para el otro. Los grandes cambios se logran con muchos pasos pequeños. Juntos vamos a dar cada día, un paso. Y con cada paso, vamos a estar un poco mejor", prometió Macri, y concluyó ovacionado.

Los opositores, que son mayoría en el Parlamento, tendrán tiempo para sopesar las palabras que les dirigieron y, en todo caso, apoyarlo o entorpecer su gestión.

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