Magnitud del ajuste es adecuada pero no su diseño, según Talvi

Director de Ceres dijo que suba impositiva deja la impresión de que "todo seguirá como está"
No estamos en crisis, estamos en dificultades". Esa fue una de las frases elegidas ayer por el director académico del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ernesto Talvi para definir el momento por el que atraviesa la economía local. El economista centró su presentación en analizar el contexto macroeconómico, la situación de las finanzas públicas y las nuevas medidas fiscales impulsadas por el gobierno para la próxima Rendición de Cuentas.

Talvi definió como "positiva" la respuesta dada por el gobierno ante la delicada situación fiscal, más allá de la calidad del ajuste, que según dijo se centra "lamentablemente" en la suba de impuestos.
El economista también planteó que la suba de impuestos debería ser transitoria y que el Poder Ejecutivo se debería comprometer a volver a los niveles de impuestos anteriores al ajuste fiscal, una vez que las dificultades que enfrenta el país sean superadas. También insistió en instaurar una regla fiscal que ponga límites al gasto público, para que se gaste en función de ingresos "razonablemente predecibles" y "no excepcionales".

También fue crítico con los planteos de la oposición que calificó como "de mucho ruido y pocas nueces", porque "no suman desde el punto de vista fiscal". Sobre la propuesta de algunos sectores del Frente Amplio (FA) y el PIT-CNT de aumentar la carga impositiva sobre los grandes capitales, dijo que si bien "podrían sumar fiscalmente", serían "una pésima señal" que afectaría la capacidad del país para atraer inversiones.

"El pecado original"

Durante la conferencia realizada en los salones de Kibon Avanza, Talvi explicó que por primera vez una administración del Frente Amplio enfrenta las condiciones características de los gobiernos de los partidos tradicionales. Eso se suma a los desequilibrios heredados de la administración anterior que dejó varios frentes abiertos desde el punto de vista macroeconómico.

"En el boom más extraordinario que tuvo Uruguay hubo un exceso de gasto imposible de sostener en tiempos de normalidad. (...) Se siguió gastando y gastando en momentos en que era obvio que el contexto estaba cambiando", apuntó. Talvi explicó que parte del desequilibrio fiscal obedeció al ingreso de 64 mil nuevos empleados públicos al Estado durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez y la administración de José Mujica.

El economista rechazó que haya sido el gasto en educación, salud y seguridad lo que explicara al déficit. Talvi dijo que si bien conceptualmente es correcto llamar "inversión" a los gastos que se realizan en esas áreas prioritarias, "en la realidad solo lo es si deriva en mejores resultados".
"No se ha visto ni en lo educativo, ni en la protección de los ciudadanos frente al delito. (...) Se gastaron enormes sumas de dinero de los contribuyentes con resultados en el mejor de los casos mediocres. Eso no es inversión, eso se llama gasto improductivo o, en términos más llanos, despilfarro", dijo Talvi.

"Un gobierno irresponsable hubiera preferido esquivar el ajuste y vale la pena comparar con Argentina"

Los ajustes

El académico recordó que habiendo heredado un déficit fiscal de 3,6%, el actual gobierno armó en 2015 un Presupuesto sobre bases "realistas" cuyo objetivo era reducir gradualmente el desequilibrio de las cuentas públicas hacia niveles que permitieran disminuir el ritmo de crecimiento del endeudamiento y asegurar el grado inversor.

Eso supuso un primer ajuste fiscal de 1,3% del PIB que incluyó modificaciones en la liquidación del IRAE, aumento de las tarifas públicas por encima de los costos y recorte de sus inversiones, pero que no permitió reducir el déficit porque los supuestos sobre los cuales se había actuado no se cumplieron, explicó.

"Las proyecciones macroeconómicas que tenía el Presupuesto estaban alineadas a lo esperado, no fue optimista. (...) Nadie puede decir, siendo objetivo, que este Presupuesto se hizo sobre presunciones mágicas", dijo Talvi.

Para el economista, la resolución del gobierno de aplicar un nuevo ajuste –de magnitud similar al primero– para mejorar el resultado fiscal en US$ 500 millones debe ser valorado como positivo, más allá de su diseño, con el cual mostró discrepancias.

"Contablemente es cierto que pagan el ajuste los que más ganan, pero no económicamente. Golpea a todo el mundo"

Sobre este punto indicó que es "legítimo" tener dudas respecto a si las medidas serán efectivas para corregir el desequilibrio fiscal. Según dijo, el hecho de aumentar impuestos genera presiones recesivas y en consecuencia por cada $ 100 que se pretende recaudar con el aumento de los impuestos, se recaudará menos que esa cifra porque el aumento va a deprimir la economía, reduciendo los ingresos por IVA, IMESI o el propio IRPF.

"(Si se sigue propuesta del FA de aumentar impuestos al capital) no viene un centavo más de inversión a Uruguay", dijo Ernesto Talvi.

También destacó que la medida genera rechazo porque la suba de impuestos no se corresponde con lo anunciado en la campaña electoral y porque la gente tiene una percepción de "despilfarro". A eso se suma la percepción de "divorcio" entre los elevados impuestos y los servicios que se reciben. "Tenemos impuestos finlandeses y servicios públicos latinoamericanos", afirmó Talvi.

Regla fiscal "a la chilena"


Talvi dijo que para evitar las dificultades económicas, el gobierno debería aplicar una regla fiscal "a la chilena". En ese país se previó ahorrar dinero en tiempos de bonanza. Hoy en Chile, a diferencia de Uruguay, "el Estado es parte de la solución y no parte del problema", señaló. En cambio, dijo que si Uruguay hubiese aplicado esa regla tendría superávit fiscal desde 2010. "Chile hoy está pensando en bajar impuestos y aumentar el gasto en infraestructura", agregó Talvi. "Siempre tenemos déficit, esa es la regla fiscal uruguaya", concluyó el economista.

La propuesta de ajuste fiscal de Ceres


El director académico de Ceres, Ernesto Talvi, realizó ayer una serie de propuestas para un ajuste fiscal más efectivo y con menor impacto sobre la actividad y las posibilidades del país en el largo plazo. El primer elemento de diseño es que los aumentos de impuestos no sean permanentes sino transitorios. En segundo lugar, consensuar con los partidos de oposición una regla fiscal a la chilena para evitar recaer en desequilibrios fiscales problemáticos. Como tercera medida, propuso "reducir el gasto público improductivo". Esto implicano reponer vacantes en el sector público hast aque el número de funcionarios vuelva a los niveles de 2009. Esto implicaría reducir en 8.000 puestos la plantilla del Estado por año y alcanzar un ahorro de US$ 500 millones al cabo del período. Dentro de esa reducción de gastos, ubicó como prioritaria la profesionalización de la dirección de empresas públicas.

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