Maíz de siembra tardía presenta menor variabilidad productiva y económica

Los cultivos de primera sembrados tarde o de segunda logran un rendimiento más cercano al potencial respecto a los que se siembran temprano, y además ofrecen muchas más estrategias de manejo
Por Lucas Farías, enviado a Nueva Helvecia, Colonia

Los libros de agronomía sostienen que los potenciales de rendimiento a alcanzar, por cuestiones fisiológicas y de los componentes del maíz, son mayores en el cultivo sembrado en fechas tempranas respecto al sembrado en diciembre, tanto de primera tardíos como de segunda.

Pero los rendimientos alcanzados respecto a los potenciales del maíz sembrado en fechas tempranas está muy lejos; sin embargo los rendimientos del maíz sembrado en fechas tardías están mucho más cerca de los potenciales.

Juan Lariguet, gerente del negocio de maíz de Dow AgroSciences, fue uno de los tres expositores en la jornada que organizó Rutilan SA, firma que representa a la marca de semillas estadounidense en Uruguay. La actividad se realizó el miércoles 13 en Nueva Helvecia, Colonia.

Allí destacó que la gran diferencia radica en la variabilidad que existe entre sembrar maíz temprano respecto al maíz tardío en un período de largo plazo.

La variabilidad, además de ser menor en los cultivos de maíz tardío, es sustancialmente menor en rendimiento económico. Remarcó que un cultivo tardío tiene muchas más estrategias de manejo respecto a un maíz temprano, que es muy dependiente del nitrógeno, y eso hace difícil que se puedan lograr rendimientos superiores a 10 mil kilos por hectárea.

El agrónomo analizó que cuando alguien siembra maíz no piensa en tener un margen bruto de 10 mil kilos. Consideró que tanto para el ambiente de Uruguay como para Argentina se debería poner un valor bastante inferior, porque sería una utopía pensar en hacer un margen económico proyectado con una estabilidad de rendimiento de 10 mil kilos.

El experto argentino afirmó que lo que otorga el maíz tardío es una estabilidad de rendimientos a colocar en los márgenes brutos, que permite tener un cultivo sustentable en el tiempo.

Por otra parte, el ingeniero agrónomo Sebastián Mazzilli, docente e investigador de Facultad de Agronomía, comentó que el potencial de rendimiento del maíz en las fechas tempranas es de 12 mil o 14 mil kilos por hectárea, pero remarcó que para lograr eso hay que regar y regar bien.

El rendimiento medio en Uruguay anda en el entorno de 5.000 kilos por hectárea. Se podría duplicar el rendimiento, pero para eso hay que solucionar la principal limitante que es el agua.

El experto también señaló que en siembras de segunda es difícil pretender sacar más de 7.000 u 8.000 kilos por hectárea, pero a la vez reconoció que la brecha es menor entre el rendimiento obtenido y el potencial.

"El maíz temprano y el tardío son como dos mundos diferentes, tienen potenciales diferentes, manejos diferentes y riesgos diferentes. Lo que tengo que ver cada año es cuántas fichas me juego a uno y otro. Tengo que considerarlos como dos cultivos. Ambos se llaman maíz, la semilla es la misma, la planta es la misma, pero los riesgos y el manejo son muy diferentes", aseguró.

Por otra parte, remarcó que para poder lograr que el cultivo cumpla funciones de cobertura tiene que tener producciones altas, "un maíz de 4.000 o 5.000 kilos por hectárea no genera una buena cobertura. Si el maíz no tiene alto rendimiento se tiene que realizar un cultivo de cobertura, porque de lo contrario habrá riesgos de erosión en el suelo", dijo.

Reconoció que es difícil sostener un sistema con soja todos los veranos y un cereal de invierno todos los inviernos. Señaló que para mantener vivo el sistema es necesario pasar a un sistema con pasturas cada tantos años.

El maíz también es una alternativa de cultivo para viabilizar los demás años de soja, mejorando el rendimiento de la oleaginosa y cambiando características de carbono en el suelo. Pero remarcó que ese maíz debe producir más de 5.000 o 6.000 kilos de grano por hectárea, para que su aporte sea relevante al sistema.

Mazzilli comenzó su presentación sosteniendo que es necesario estar atentos a los pronósticos meteorológicos, que todas las semanas hay mejoras en las estimaciones, pero las decisiones de siembra de maíz temprano tienen que ir tomándose en estas fechas, ya que las tareas deben realizarse en setiembre.

Si este será un año Niña o neutro, hay altas probabilidades de que se registren lluvias normales o por debajo de los promedios históricos en primavera y verano en Uruguay. Pero aclaró que son probabilidades, eso no quiere decir que habrá sequía.

Lo aconsejable ante ese pronóstico es diferenciar los períodos críticos, cuando el cultivo demanda más agua. Las tecnologías de maíz temprano permiten que el período crítico caiga en diciembre, o se puede sembrar más tarde para que ocurra a fines de febrero o en marzo.

La bolilla ganadora en Argentina

El maíz fue el gran favorecido de los cambios políticos y económicos en Argentina. La quita de las retenciones favorecerá la relación de rotación de cultivos, posibilitando una agricultura más sustentable. Para la próxima campaña se espera un aumento de 15% en la superficie de maíz respecto al año anterior, con una relación muy estable entre maíz temprano y tardío, de más o menos 50% para cada uno.

Lo negativo es que la intención de siembra de los productores para aumentar la rotación es muy superior a la disponibilidad de semillas, ya que la producción de los principales híbridos comenzó hace un año atrás, con un panorama político bastante incierto para el futuro. Eso explica el comportamiento conservador de las compañías semilleristas en la producción.

Ahora la realidad en Argentina es que los principales híbridos de maíz están empezando a escasear, explicó a El Observador Agropecuario el ingeniero agrónomo Juan Lariguet, gerente del negocio de maíz de Dow AgroSciences.

Agregó que la importación tampoco es fácil porque no cualquier híbrido se adapta a las condiciones del país y porque no están inscriptos en el registro oficial que permite su comercialización.

En este contexto se recuperó el precio de la semilla, que estuvo muy retraído en años anteriores porque la tonelada de granos valía cerca de 60% menos.

Recomendaciones para el verano

Rutilan SA representa a la marca Dow AgroSciences en Uruguay, que desarrolló la biotecnología PowerCore, evento biotecnológico de apilado inteligente de genes, desarrollado exclusivamente para la región Mercosur.

Juan Diego Cano, técnico de desarrollo de semillas de Rutilan, dijo a El Observador Agropecuario que para siembras tempranas la firma recomienda la variedad 505, que tiene muy buen rendimiento, espiga flexible, con posibilidades en el manejo de poblaciones y muy buena velocidad de secado.
Para siembras de segunda 505 también es una opción, pero los resultados son muy consistentes con 510 PowerCore, que ofrece "excelente rendimiento en distintos ambientes". Además, en fechas de segunda su tolerancia a tizón lo hace una referencia.

También está 507 PowerCore, "un material que representa la evolución en rendimiento. Fue evaluado para siembras de primera y de segunda, con menos de humedad de cosecha respecto a 510, y muy buena estabilidad y rendimientos en segunda, con baja inserción de la espiga y menor vuelco, y granos quebrados", remarcó.

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