Maluma y sus miles de babys

El ídolo colombiano sorteó la lluvia y las controversias en su primer show en el Velódromo. El segundo es hoy, con entradas casi agotadas
Ni el calor, ni la sorpresiva tormenta de gotas gordas que cayó cerca de las 21 horas del lunes, ni la controversia causada por su canción 4 Babys hizo que el primero de los dos shows de Maluma en Montevideo se aguara. En todo caso, todos esos factores motivaron a que el Velódromo repleto recibiera al nuevo ídolo de la canción latina –a decir de los colombianos– a pura y permanente bulla.

A nivel de decibelios, el público dominó por sobre el artista y su música. El show estaba pautado para empezar a las 9 de la noche, y desde minutos antes convivieron gritos ansiosos con quejas hacia la organización –según afirmaban, faltaban filas de asientos de las zonas VIP, problema que se olvidó al segundo en que las luces se apagaron–. En el momento en que Maluma salió al escenario, todo fue gritos.

Durante la introducción a puro hip hop (posterior búsqueda arrojó que era el tema Nadie sabe) fue realmente imposible escuchar qué sucedía para quien estaba en el ojo del huracán. Sin respiro, Maluma siguió inmediatamente con sus hits más populares: Borró cassette y Sin contrato. El Velódromo bailó y no paró de gritar ni de sacar fotos.

Entre reggaeton, hip hop, trap, canto melódico y rapeo, Maluma desató su pop urbano, acompañado por una producción de primer nivel: seis bailarines, cuatro músicos –incluyendo dos coristas– y un sinfín de pirotecnia y lluvias de papelitos.

Ofreció casi todos los cortes de sus dos discos al principio del show (como El perdedor, La curiosidad y El tiki), alargando algunos con momentos a capella, o pidiendo que el público coreara otros.

Pero después de tantas canciones de romances furtivos y sexo sin condiciones, Maluma se tomó un rato para demostrar que es "un romántico", e interpretó las baladas Vuelo al olvido –dedicada además a los futbolistas del Chapecoense fallecidos en Colombia semanas atrás– y una versión acústica del tema Tengo un amor.

Pero más allá de sus discos, Maluma suena en todos lados gracias a la larga lista de participaciones que tiene en canciones de otros artistas, y en su show esos hits tampoco faltaron: tomó la posta de Ricky Martin para interpretar su canción Vente pa' ca, e invocó a Thalía y a Shakira, cuyas voces sonaron mientras el colombiano hacía sus versos en Desde esa noche y Chantaje. Pero también –más insólitamente– hizo suya la canción más popular del año: La bicicleta de Carlos Vives con Shakira, con la que Maluma hizo un remix.

Pero acercándose el final, había solo una canción que el público coreaba. Dentro del Velódromo Municipal, a muy poca gente le debe de haber importado la controversia que causó el video de la canción 4 Babys de Maluma con Noriel, Bryant Myers y Juhn, que dio vueltas las redes luego de ser acusada (con mucha razón) de misógina. A juzgar por los carteles y los coros que sucedieron después, las miles de fanáticas del cantante colombiano estaban más interesadas en ser una de esas babys. "Acá esta una de tus 4 babys" se leía en un cartel de una abuela que fue ovacionada en la previa del show. Otro decía "4 babys no se borra", haciendo alusión al pedido en Change.org que buscaba la eliminación del video.

En todo caso, lo que parece haber sucedido –tanto aquí como, por ejemplo, en Argentina– es que las fanáticas encontraron en esta controversia una causa común y otra nueva razón para demostrar su apoyo hacia el artista. Para Maluma, las acusaciones vienen de "gente que critica y quiere derrumbar el movimiento". Dejó que su público fuera el que pidiera a gritos 4 Babys, que corearan su estribillo a vivo grito para que luego, ya pisando el final, el cantante le diera el gusto. "Ustedes son los que mandan", dijo.

El Velódromo se vino abajo en cada estribillo de esa canción. "Claro que no se borra. Y si se borra, lo volvemos a postear", afirmó entre ovaciones.

Para el final reservó Carnaval, y repitió nuevamente Sin contrato –vistiendo la camiseta alternativa de la selección uruguaya, con el 9 y Maluma inscrito en su espalda–, seguido por la obligada foto con el Velódromo de fondo, más papelitos y fuegos artificiales. Y la promesa de alguna de las chicas de volver al otro día.

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