Mamá era punk

La imagen de Patti Smith es indisociable de su título nobiliario como Reina del Punk, forjado desde el under neoyorquino. Su faceta bohemia disimula una parte menos conocida de su personalidad: durante años se dedicó casi a tiempo completo a criar a sus dos hijos

Por Javier Lyonnet

Las señoras y los señores conservadores de la segunda mitad de los años de 1960 pensarían "pobre la madre de esta chica", al ver a Patti Smith, esa chica delgada, frágil pero intimidante, vestida como un varón y entreverada en ese ambiente promiscuo del under artístico de Nueva York. Pobres. No conocían a Beverly Smith. Orgullosa madre de cuatro hijos, testigo de Jehová, quien había sido camarera en Chicago y cantante de jazz aficionada en clubes nocturnos. Grant, el padre de Patricia Lee Smith —una auténtica baby boomer generación 1946—, trabajaba en una planta de la compañía industrial Honeywell.

"Mis padres no tenían una educación universitaria pero los dos eran muy inteligentes, ilustrados y de mente abierta. Se sentaban y me hablaban de cosas. Mi madre era estricta con las cosas habituales: no decir malas palabras, no fumar, no tener sexo antes del matrimonio; teníamos los códigos morales normales para la época. Y nuestro hogar era abierto a todos, sin prejuicios de color, fe o preferencia sexual: solo tenías que ser una buena persona", cuenta la artista.

Era una familia religiosa pero no represiva. Beverly y Grant nunca se opusieron a las aspiraciones de su hija, que mostraba diversos intereses: la poesía, Bob Dylan, las artes visuales, las revistas de música.

A los 20 años, cuando se mudó sola a Nueva York desde Deptford Township (Nueva Jersey), Patti ya había tenido un novio negro, había trabajado de niñera y en una fábrica de juguetes. Era 1967: "En esa época no había trabajo en el sur de Jersey para una muchacha sin formación específica, que no había terminado los estudios; tampoco había una cultura a mi alrededor con la que me identificara", relata.

Una vez inmersa en el submundo de la bohemia neoyorquina, donde convivía en el hotel Chelsea con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, Patti seguía manteniendo con su madre una excelente relación. De hecho, la señora Smith acompañó a su hija a sus shows hasta pasados sus 80 años. Era frecuente verla en camarines, en el backstage. Se ocupaba del club de fans de la cantante, haciendo tareas administrativas y contestando la mayor parte del correo. Le encantaban las rosas, pero era alérgica a ellas.

Patti escribió la canción Mother Rose sobre su madre Beverly, que murió el 19 de diciembre de 2002. También escribió acerca de su propia experiencia como madre en varias canciones que incluyó en su disco Trampin'.

Mother Rose tiene un estilo slow rock de principios de los años de 1960. Sobre el final recita un fragmento del poema Golden Mother, que escribió para el servicio fúnebre. En sus recitales, posteriormente, la canción era acompañada por una foto de una joven Beverly rodeada por miles de rosas.

Nomadismo familiar

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A pesar de haber cultivado originalmente una imagen transgresora, los valores familiares siempre fueron importantes para Patti Smith. En 1980 se casó con el guitarrista Fred "Sonic" Smith, de los proto-punk MC5. Se fueron de Nueva York y estuvieron 15 años viviendo casi en la clandestinidad: al menos lejos del ruido. Es que desde el disco Horses (1975), ella se convirtió en una estrella de rock, algo que experimentó sobre todo en Europa, donde en 1978 hizo shows para 60.000 personas. Esa pérdida de intimidad no le cayó bien. Hasta que su primer hijo Jackson (nacido en 1982) tuvo que ir a la escuela, pasaban mucho tiempo viajando a través de Estados Unidos, viviendo en moteles baratos junto al mar. "Alquilábamos por mes una habitación con kitchenette, Fred encontraba algún aeropuerto cerca para tomar sus lecciones de piloto, y yo escribía y cuidaba a Jackson". Tenía una máquina de escribir y algunos libros. Leía historia del arte, literatura japonesa y la Biblia. Era una vida simple, nómada, austera. Vivían de sus derechos de autor, sobre todo del disco Kick Out The Jams de MC5 y de la canción Because The Night que Patti escribió con Bruce Springsteen.

Después se instalaron a las afueras de Detroit. En esa época, cuenta, "aprendía cada día a ser mamá". Cocinaba, lavaba la ropa y mantenía las cuerdas vocales ejercitadas porque "cuando una es mamá a veces tenés que pegarle un grito a los chiquilines".

Canciones para ellos

En el primer disco de Patti Smith después de la maternidad, Dream of Life (1988), hay una canción, The Jackson Song, que escribieron juntos con Fred. ¿Qué se puede esperar de la reina del punk neoyorquino y el guitarrista de los acelerados MC5? Una melodía dulce, una canción de cuna conducida por el piano; unos versos sentidos en los que le dicen a Jackson, que tenía 2 años, que nunca va a estar solo, que cuando haga su camino siempre va a estar acompañado.

A su hija Jesse Smith (nacida en 1987) le dedicó la letra de Cartwheels, canción que forma parte del disco Trampin' (2004). "Jesse me acompaña en piano en la canción que da título al disco, Trampin'. Es su debut discográfico. Ella, como su hermano Jackson, exhibe el talento musical y la elegancia de su fallecido padre", escribió Patti en la carátula del álbum. En Cartwheels intenta acompañar a su hija de 17 años a través de algo doloroso: la ve llorar, perderse en la neblina de sus pensamientos, pero también madurar. "El mundo está cambiando / tu corazón está creciendo", le canta.

La canción a dúo en la que Jesse toca el piano es un tema gospel tradicional que remite a Marian Anderson, una excepcional contralto negra que en los años de 1930 destacó por su lucha social. "A menudo escucho discos gospel y spirituals. Y esta canción siempre me atrajo, así que le dije a mi hija si se la aprendería al piano. Hicimos un par de tomas y nos quedamos con la más sincera; estoy muy orgullosa de ella, creo que hizo un trabajo hermoso", contó Patti en 2004 a la revista Uncut.

Jesse Paris Smith, que este año cumple 30, ha hecho su camino como compositora, pianista, productora y activista de alto perfil para distintas causas como la liberación de Tíbet y el medioambiente.

Volver a casa

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Jackson tenía 11 años y Jesse 7 cuando murió su papá. Jesse llevaba puesto un disfraz de Halloween el 31 de octubre. Quería que él lo viera. Pero su padre se sintió mal —tenía antecedentes cardíacos— y Patti lo llevó al hospital, donde falleció cuatro días después. Nunca llegó a verla con el disfraz.

La vida semirrural dejó de ser una opción: "Tenía que mantener a los chicos; no podía seguir viviendo como los últimos 15 años, en las afueras de Detroit. No soy de ahí. No manejo. Así que volví a Nueva York. Tenía que conseguir empleo, volver a trabajar", contó a The Guardian años después. Algunos amigos le dieron una mano: el poeta Allen Ginsberg, Bob Dylan, Michael Stipe. Y salió adelante.

Trampin' es su cuarto disco de esta segunda época. El disco que trae Mother Rose y Cartwheels no deja de ser un disco político. Ahí están los 12 minutos de Radio Baghdad. Pero como casi nada de lo humano le es ajeno a Patti Smith, todo termina conectándose: "Cuando hacíamos el disco, estaba tan consternada con que Bush hubiera invadido Irak que quería escribir algo acerca de eso. Sobre una música de Oliver Ray, el guitarrista, fuimos al estudio, me planté frente al micrófono y empecé a improvisar. En lugar de una diatriba antibelicista lo que elegí fue tomar el punto de vista de una madre que intenta consolar a sus hijos mientras las bombas caen sobre la ciudad. Eso no es algo que hubiera podido sentarme y escribir...".

Para Kurt y Amy

Los sentimientos maternales de Patti Smith no se agotan en sus propios hijos, sino que se extienden a artistas jóvenes que admiró y a las generaciones que influenciaron. "A Amy Winehouse no la conocí, pero viendo cómo se dieron las cosas, hubiera querido hablar con ella y ser un apoyo. Tenía la edad de mis hijos, así que mi reacción es más que nada maternal", contó en 2012, cuando la cantante inglesa murió intoxicada. Le escribió una canción, This is the Girl, que incluyó en un disco que ya estaba casi terminado. Unos años antes le había ocurrido algo similar con Kurt Cobain. No lo conocía personalmente, pero le encantaba lo que Nirvana representaba para la generación grunge. Esa energía, esas canciones. Sentía que eran como los Rolling Stones en su juventud. Así que escribió una canción, About a Boy, dedicada a quienes habían sufrido esa pérdida como propia.

Cuando Patti conoció a Fred

Aunque ahora parezca que ella siempre lo supo todo, Patti Smith no había escuchado sobre The Doors ni The Velvet Underground hasta que llegó a Nueva York. Tampoco de MC5. Le gustaba Dylan, John Lennon, los Stones. Recortaba fotos de rockeros de las revistas. "Lo gracioso", le contó a David Fricke de la revista Rolling Stone en 1996, "es que una vez recorté a un tipo que me encantó, me parecía hermoso. Lo tuve años pegado en la pared. Lo había recortado de la foto del grupo así que nunca supe el nombre de él ni de la banda". El 9 de marzo de 1976 la banda de Patti fue a Detroit por primera vez. El sello Arista Records hizo una pequeña recepción. Estaba a punto de irse porque no le gustaban mucho las reuniones y mientras salía por la puerta de atrás con Lenny Kaye, el guitarrista de su banda, se cruzó con el tipo de la foto. Lenny los presentó: "Este es Fred 'Sonic' Smith, el legendario guitarrista de los MC5", recuerda Patti. "Así fue. Mi vida cambió".