"Mamá hizo algo malo y por eso papá se enojó", dijo a sus hijos el policía asesino

Técnicos del ministerio creen que niños están en riesgo con sus abuelos paternos

El Centro de Atención a las Víctimas de la Violencia Doméstica (CAVID) del Ministerio del Interior, entregó este viernes un estremecedor informe a la jueza de Familia Alicia Vega en el que expresa su temor por el estado en que se encuentran los dos hijos de Valeria Sosa, quien fuera asesinada el lunes 30 por su pareja, un policía del Departamento de Operaciones Especiales.

Una vez que cometió el homicidio, el policía dejó a sus hijos de 7 y 11 años con sus abuelos paternos. La jueza permitió que los menores quedaran con esa familia, según dijo, porque la madrugada del homicidio algunos policías le dijeron que los niños querían quedarse con sus abuelos paternos. La decisión de la jueza motivó que la Suprema Corte de Justicia iniciara una investigación al respecto.

En el informe entregado el viernes por el CAVID a la fiscalía y a la jueza se recomienda rever esa medida ya que entiende que los niños están "en riesgo psicoemocional" por un ambiente "no propicio" lo que requiere medidas "urgentes".

En el informe entregado el viernes por el CAVID a la fiscalía y a la jueza se recomienda rever esa medida ya que entiende que los niños están "en riesgo psicoemocional" por un ambiente "no propicio" lo que requiere medidas "urgentes".

El CAVID, en este informe firmado por su directora, Gabriela Maidana, solicitó a "la Fiscalía General de la Nación, dar curso a las actuaciones que sean pertinentes con el fin de velar por los derechos" de los hijos de Valeria Sosa.

El informe dice que los familiares de la víctima, "solicitan al CAVID interceder ante los organismos competentes de forma tal de ser escuchados ante la Justicia y que sus derechos y su palabra sea tomada en cuenta, como víctimas secundarias del homicidio de Valeria Sosa y como familiares de los niños a los cuales ofrecen su amparo".

El documento cuenta que en primera instancia el CAVID se contactó primero con los abuelos paternos de los niños y luego con su familia materna para informarse de su situación. También contactó con el colegio al que asisten los menores y con instituciones estatales comprometidas con el tratamiento sanitario a diferentes niveles.

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"Como equipo de trabajo de CAVID, queremos manifestar nuestra preocupación, en referencia a que en nuestras primeras actuaciones, se ha detectado la posibilidad de existencia de riesgo (de revictimización) y entendemos se requiere urgente la adopción de medidas de protección, ya que habiendo vivido estos niños una situación de extrema violencia, hoy en día se encontrarían en un entorno que parecería ser no propicio para su desarrollo, y existirían indicios de la existencia de una cultura que niega y perpetua violencia", dice el informe.

Relata luego que "el padre de ambos niños, luego de asesinar a su madre delante de sus hijos, se dirige en un taxi a la casa de sus abuelos paternos, pidiéndoles perdón a sus hijos por lo sucedido, diciéndoles que su madre se había portado mal y que él se había enojado".

"Previo a entregarse, les regala una tablet y un collar con un crucifijo a (uno de los niños) y un reloj de su propiedad y un celular (al otro), diciéndoles: 'Todos tenemos un problema en la cabeza, que cuando nos hacen enojar mucho hacemos cosas malas. Mamá hizo algo mal y por eso papá se enojo'", añade el escrito.

Y continúa: "Les trasmite a sus hijos que sus abuelos están viejitos y que estos tienen que cuidar de ellos. Los tíos y la abuela materna concurren a visitar a los niños luego del sepelio, y encuentran a (uno de los menores) con una tablet, con un juego cargado por el padre, donde se podía ver imágenes de un Pokemon en forma de pene e imágenes pornográficas y juegos de carácter extremadamente violento".

"Posteriormente la tía invita a los niños a tomar un helado, y uno de los niños le dice no poder salir porque debe esperar la llamada de su padre. A esto se suma la negación del abuelo paterno a que los niños salieran con su tía. Diciendole: 'Hasta que esto no se resuelva, los niños se quedan acá'", relata el informe del CAVID entregado a la Justicia.

El escrito dice además que en casa de los abuelos paternos "se desarrolla un emprendimiento comercial, donde funciona una cantina de manera no formal".

Cuenta que el abuelo paterno, al darle el pésame a la hermana de Valeria, le dice: "Valeria era muy pelotuda". Esto "nos cuestiona el grado de naturalización existente de los hechos", dice el CAVID.

"Por otra parte de las primeras intervenciones con la familia paterna destacamos el interés expreso de la abuela a recuperar el dinero de la retención que se le hacía a su hijo para sus niños. Y la reiteración por parte del abuelo de que los niños debían quedarse con ellos porque eran lo único que tienen", agrega.

"Solicitamos a la Fiscalía que tome en cuenta que existen indicios que preocupan y que hacen pensar en la necesidad de indagar más a fondo sobre la situación actual de estos niños. Y que los mismos puedan encontrarse en riesgo psicoemocional. Dicho entorno nos genera por lo menos algunas preguntas sobre si estos niños podrán, procesar un duelo saludable, mantener una imagen positiva y realista de su madre, y si no están bajo la presión de un mandato paterno que justifica la violencia, reprime las expresiones afectivas y denigra todo aquello que provenga del entorno materno. Y sea este un modelo a seguir en el futuro", sentencia el informe del CAVID.

Y concluye: "Creemos que en todas las actuaciones que realicemos los equipos actuantes deben tener en cuenta el interés superior de los niños y una transversalización de género, que permita visualizar la violencia extrema sufrida por estos niños y su madre, así como la reparación del daño y la restitución de los derechos que han sido vulnerados a partir de la violencia vivida".


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