Manejo fiscal irresponsable

Quebranta el ejercicio responsable de la Presidencia en el área fiscal el derroche de millones de dólares en proyectos inviables

Quebranta el ejercicio responsable de la Presidencia en el área fiscal el derroche de decenas de millones de dólares de recursos públicos en proyectos oficialmente considerados inviables, como se sabe ahora que hizo en cinco oportunidades José Mujica cuando ejercía la jefatura del gobierno. Durante su período, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) advirtió formalmente contra financiar empresas cooperativas de base frágil, a través de préstamos irrecuperables del Fondo Nacional de Desarrollo (Fondes). Pero Mujica descartó los informes técnicos de la OPP, revelados por El País, y asignó US$ 43 millones a Alas Uruguay, Envidrio, Funsacoop, Pressur y Cootrapay. Lo alentó su loable propósito de defender empleos, poniendo en mano de cooperativas de los trabajadores el intento de revivir empresas quebradas. Pero descalificó su decisión voluntarista la confirmación de la previsión oficial de que eran inversiones a pérdida segura.

El caso más notorio es Alas Uruguay, que ha suspendido sus vuelos por falta de recursos, con escasas chances de reanudarlos, y que no podrá devolver los US$ 15 millones que le entregó la dispendiosa generosidad presidencial, como epílogo de los poco claros manejos y los errores que siguieron al cierre de Pluna en 2012. La OPP le había advertido a Mujica que la aerolínea cooperativa operaría con pérdidas de hasta US$ 1,5 millones por mes por “la combinación de factores negativos que han resultado inviables muchas empresas del sector”, como ahora se ha confirmado. Fue parecido a lo ocurrido con la imprenta Pressur. El Fondes, creado por Mujica para financiar cooperativas, le entregó US$ 6 millones en 2013. Pero dejó de funcionar pocos meses después y el Banco República anunció el año pasado que remataría su maquinaria en un intento de recuperar una fracción del préstamo otorgado.

En el caso de la antigua Funsa, la OPP explicó que “su calendario de cancelación de pasivos no es viable” y que la “falta de experiencia” ponía en duda la sustentabilidad de la empresa. Mujica igualmente le concedió US$ 6 millones en dos préstamos, el segundo basado en una ilusoria promesa de compra de neumáticos que le hizo el inconfiable presidente venezolano Nicolás Maduro. La cooperativa Envidrio recibió US$ 10,5 millones en tres créditos pese a la que OPP concluyó que no había seguridad del repago de la deuda. El organismo también objetó los US$ 6 millones entregados a Cootrapay, la antigua Paylana, en tres préstamos entre 2012 y 2014, Le dio la razón el cierre de la cooperativa en agosto de este año.

Cualquier gobernante puede tomar decisiones que a la postre resultan equivocadas, como ocurrió asiduamente con la administración Mujica y no solo en el caso del Fondes. Pero es inadmisible que se cometan errores a sabiendas, ignorando sólidos informes técnicos del organismo ministerial pertinente que no dejaban dudas sobre las pérdidas que ocasionarían al Estado y cuyo paganini final han sido todos los uruguayos a través de sus impuestos. El desbarajuste fue tal que una de las primeras acciones del presidente Tabaré Vázquez fue reestructurar el Fondes para frenar el drenaje improductivo de fondos públicos. El perjuicio ya está hecho y es irreversible. Pero debe servir al menos para inducir a los ciudadanos a ser más precisos y cautelosos cuando les toca elegir a quien encabezará su gobierno.


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El Observador

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