Manifestaciones pro gobierno elevan tensión social en Brasil

Cerca de 50 mil personas se movilizaron en San Pablo contra el juicio político
Varios movimientos sociales y políticos se manifestaron ayer en 25 capitales y otras 64 ciudades de Brasil, para dar, de esa manera, su apoyo a la continuidad del gobierno de Dilma Rousseff y su rechazo al proceso de juicio político contra la mandataria.

Según informó el diario Folha de San Pablo, al grito de "No van a tener golpe", y que portaban carteles con la imagen del juez del caso Petrobras, Sergio Moro, 50 mil personas respondieron al llamado del Partido de los Trabajadores (PT) para apoyar a su presidenta e impedir lo que tanto Dilma Rousseff como el ex presidente Lula da Silva han calificado de "golpe de Estado".

Otra de las ciudades que convocó más manifestantes fue Brasilia, capital y centro político de Brasil. En Rio de Janeiro, una de las ciudades más importantes del país, se estima que se manifestaron unas 10 mil personas.

Lula, de quien al principio se pensaba que lideraría las manifestaciones en Brasilia, grabó un mensaje a los partidarios del gobierno que salieron a las calles, en el cual los animó a enfrentar "a quienes quieren atropellar a la democracia". En el mensaje, que se transmitió en varios de los actos realizados en todo el país, Lula destacó la importancia de las protestas, por surgir de parte de quienes "creen en la democracia de cuerpo y alma" y que protestan "en defensa del Estado de Derecho, la Constitución y las conquistas sociales".

Para el expresidente, las manifestaciones significaron un movimiento de "paz, de amor al país y de fe en la democracia y el dialogo", y remarcó que será algo esencial para "vencer la crisis".

Con estas manifestaciones, el gobierno pretende instaurar la presión desde las calles, de manera de conseguir los votos necesarios en el Congreso para evitar la destitución de Rousseff en el proceso de impeachment (juicio político).

Otras protestas similares ya habían tenido lugar hace algunas semanas en el país, cuando el PT logró reunir cerca de 300 mil personas que se manifestaron en contra de la eventual destitución de Rousseff. Sin embargo, las protestas más multitudinarias fueron convocadas por la oposición, cuando el 14 de marzo casi 1 millón y medio de personas tomaron las calles brasileñas al grito de "¡Fuera Dilma!".

En estos momentos, la aprobación del gobierno está en sus niveles más bajos en 25 años, con un índice del 10%.

Dada la situación del gobierno luego de la ruptura con el Partido por el Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), Lula ha buscado convertirse en una figura que logre reforzar una coalición de izquierda que quedó seriamente dañada. Para eso, el líder del PT se reunió con delegados de otros partidos aliados, tratando de evitar una fuga precipitada que continúe la línea del PMDB.

Dado que el PMDB decidió retirar los seis ministros que mantiene en el gobierno, Rousseff se recluyó en el palacio presidencial de Planalto y tampoco participó de las manifestaciones, tratando de recomponer su gabinete.

Michel Temer, vicepresidente del país, y su nuevo aliado, el Partido Socialdemócrata Brasileño, también tratan de ganar apoyos para el juicio político, con promesas de cargos y ministerios del gobierno que se formaría tras la eventual destitución de Rousseff.

Moro fuera de la investigación

Además, la jornada trajo otra noticia importante para Lula y los intereses del PT, ya que el Supremo Tribunal Federal de Brasil, por mayoría, quitó la investigación contra el ex presidente de la órbita del juez Sergio Moro. La decisión del organismo se basó en un pedido cautelar del Estado de que se repusiera el secreto de sumario sobre las investigaciones que involucraran a funcionarios con fueros privilegiados, como la propia presidenta de Brasil.

Ahora, el tribunal deberá decidir en que instancia continuarán las causas contra Lula, investigado por presunto ocultamiento de bienes en el caso del escándalo de la estatal Petobras.

Moro había liderado el caso de Petrobras con eficiencia, al llevar ante la justicia a poderosos involucrados en el fraude, como el empresario Marcelo Odebrecht, por lo que este ha sido su primer revés.

Ministros reticentes

Pese a que una de las resoluciones del PMDB al romper con el gobierno fue pedir la renuncia inmediata de todos los ministros del partido, estos han mostrado reticencias a entregar sus cargos. De los siete ministros del PMDB en el gabinete, solo uno de ellos ha renunciado. Seis ministros de Rousseff son del PMDB y ninguno ha pedido hasta ahora la salida.

Según publica AFP, todos negocian para quedarse. De todas maneras, Rousseff mantendría solo a tres de ellos.

Fuente: Con agencias

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