Manual para un escándalo

Los periodistas alemanes que recibieron en primer lugar los datos del caso Panamá Papers explican en un libro el proceso y sus impresiones sobre la investigación
Todo comenzó con un mensaje. El periodista alemán Bastian Obermayer estaba de vacaciones con su familia cuando una noche escuchó el sonido electrónico que cambiaría su vida.

El mensaje provenía de una fuente anónima que le ofrecía datos procedentes de la firma de abogados panameña Mossack Fonseca, referidos a la fundación y establecimiento de empresas pantalla en distintos paraísos fiscales para ocultar la identidad y las ganacias de sus propietarios.

Desde esa noche y hasta la publicación de la información en abril de este año, ese anónimo, conocido como John Doe (expresión inglesa que refiere a un anónimo, algo así como "fulano de tal" o "NN"), pasó 2,6 terabytes de datos a Obermayer y a su compañero en el diario alemán Sueddeustche Zeitung, Frederik Obermaier (no hay parentesco entre ambos más allá de la similitud en sus apellidos). Fue la mayor filtración de datos de la historia y la base de una investigación que los dos periodistas alemanes recogen en su libro Panamá Papers. El club de los evasores de impuestos.

La dupla logra la difícil tarea de explicar la gigantesca cantidad de datos existentes, y el sistema de creación y utilización de una empresa offshore para un público que no conozca esos conceptos o tenga amplias nociones de economía. Además de la utilización de un útil glosario al final del libro, Obermayer y Obermaier detallan cada mecanismo.

Y si bien ocasionalmente el texto se hace algo denso, la combinación de datos duros con anécdotas o aspectos del proceso de trabajo hacen que no solo el libro sea menos pesado, sino que también se pueda conocer el detrás de escena de este hecho histórico.

Los autores comentan incluso lo complicado que fue ponerle nombre a la investigación. En estos tiempos de redes sociales, se dedicó bastante tiempo a elegir el hashtag de Twitter adecuado para su difusión además de a investigar los datos, algo que Obermayer y Obermaier realizaron en conjunto con periodistas de todos los rincones del globo, por intermedio del ICIJ (Consorcio internacional de periodismo de investigación).

Otro de los puntos fuertes de Panamá Papers es el manejo que los autores efectúan de las historias de varios de los implicados en el escándalo, demostrando su alcance hacia ámbitos que van desde el deporte hasta la política. Como expresan los autores, los implicados en la filtración iban desde "aristócratas alemanes y banqueros estadounidenses", hasta traficantes de drogas, políticos, y hasta un "candidato a la presidencia uruguaya".

A medida que van apareciendo nuevos nombres importantes en los datos, procedentes de todas partes del mundo, los autores no solo van tomando conciencia del impacto de su investigación, sino también de como "el uno por ciento", en referencia a los habitantes más ricos y poderosos del planeta, operan en un sistema paralelo para evadir impuestos e incrementar aún más sus fortunas.

"Toda democracia se enfrenta a un serio problema cuando se forman en su seno clases separadas a las que apenas hay nada que las mantenga unidas. Es algo que puede agravarse si la sociedad tiene la impresión de que a los más acaudalados se les aplican otras normas. O ninguna", manifiestan los alemanes.

La procedencia de los autores se hace notoria en cuanto a la perspectiva desde la cual está redactado el libro. Hay un particular enfoque en empresas alemanas, como la telefónica Siemens, y aristócratas que para el público de esta parte del mundo son desconocidos, aunque estos no son el centro exclusivo del texto.

Casos de jefes de estado como el del Primer Ministro de Islandia (que renunció luego del escándalo), o el de varios dictadores incluído el sirio Bachar Al Asad tienen su espacio. También hay interesantes capítulos destinados a las historias personales del panameño Ramón Fonseca y el alemán Jürgen Mossack, los fundadores de la firma de abogados ubicada en el centro de la filtración.

Incluso se habla de las ramificaciones uruguayas del caso, con el involucramiento del presidente de Peñarol, Juan Pedro Damiani, en la administración de empresas offshore propiedad del dirigente Eugenio Figueredo, algo que simplemente era parte de un entramado mayor que involucró a empresarios y directivos del futbol mundial, incluído el actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Los Panamá Papers generaron un revuelo internacional, por el alcance y profundidad de la información revelada. Pero también han comenzado a convertirse en una temática cultural.

Además del ilustrativo libro de Obermayer y Obermaier, el británico Jake Bernstein publicará otro libro, que servirá como referencia al cineasta Steven Soderbergh para una película sobre el escándalo, que producirá y probablemente también dirigirá.

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