Marc Ribot, un extraño conocido

El guitarrista alternativo llega a La Trastienda con su banda Ceramic Dog
Un apartamento en la calle 16 de Manhattan en un edificio de quince viviendas en las que solo dos habitaba gente que hablaba inglés es el lugar que Marc Ribot señala como el origen de su potente influencia latina. "Era Nueva York, así que la salsa y otros géneros estaban ahí. Pero más allá de eso (la canción), Louie Louie tiene para mí una forma de sonar tan... ¿parecida a un chachachá ?" Desde Nueva York, Ribot, un músico neoyorquino nacido en 1954, tararea y se ríe. Y es ahí mismo que uno comienza a entender su especial apertura y conexión desde el rock, su música, con los músicos latinoamericanos dentro de ese y otros géneros.
Es cierto, Ribot llega a Montevideo este viernes (a las 21, entradas entre $ 966 y $ 2.185) a tocar con una banda que también define "de rock", en la cual los condimentos latinos acaso son influencias muy de fondo; pero es imposible definir su historia como músico sin tener en cuenta esa conexión latinoamericana. Como colaborador de Tom Waits metió de lleno al cantautor en los sonidos y ritmos caribeños que escuchó toda su vida y también ha estado presente en grabaciones de varios artistas de esta región. Apenas dos ejemplos son Caetano Veloso (con quien trabajó en el año 1989 para el disco Estrangeiro y posteriormente participó del fundamental disco Circuladô) como las canciones de Andrés Calamaro, con quien grabó Alta suciedad en calidad de músico sesionista durante 1997, cuando grabó en Nueva Jersey.

Multipropósito
La multiplicidad de influencias y el entorno neoyorquino en el que se crió educaron a un guitarrista de influencia alternativa, hijo del rock de ese tiempo en la Gran Manzana, pero notoriamente inclinado a la improvisación. "Soy todo lo que dijiste menos un músico avant-garde", respondió a la pregunta de cómo podría definírselo hoy dentro de la música y por la etiqueta que suele asignársele en internet, en concreto cada vez que sale a tocar con Ceramic Dog, la banda con la que llegará el viernes a Montevideo. Las opciones aceptadas por Ribot incluyen entonces la de sesionista, líder de banda y compositor. "Creo que el avant-garde es un término muy erróneo: implica señalar que algo está a la vanguardia de algún movimiento, en este caso artístico, y no creo que eso exista o que alguien pueda estar en ese lugar, mucho menos yo".
Además de todo eso, Ribot es un activo músico en vivo, con proyectos como Los Cubanos Postizos, donde se sumerge en la música del compositor Arsenio Rodríguez, uno de los precursores de la salsa, interpretándola a su modo. Ceramic Dog es un proyecto diametralmente opuesto: una formación de músicos (completan la formación Ches Smith y Shahzad Ismaily) precisamente concebida para ser experimentado en vivo y a buenos volúmenes. "Hasta en el estudio le hemos dado una impronta 'en vivo' al sonido, así que podría decir que es una cosa para ser ante todo experimentada de ese modo", asintió el músico.

Perro de escenario
En vivo, Ceramic Dog es una banda que destroza los límites entre la base musical de Ribot y otras influencias que claramente están ahí, como el jazz. "Nos vino bien la etiqueta para ampliar el espectro de público pero esto no es jazz", dice entre risas y enseguida insiste con su precepto: "Es una banda de rock que va muy en línea con lo que yo más disfruto en la música, que es la improvisación, algo que me ha dado muchos elementos también para la vida".
Como sesionista y colaborador, Ribot ha tocado con muchos de los artistas que hoy son una referencia a nivel mundial en términos de guitarras rockeras. Los Black Keys, que supieron traer su música al Teatro de Verano hace algunos años, trabajaron con él y también lo han influenciado otros referentes actuales que señala, como Julian Lage o Gyan Riley. Pero más allá de estos nombres, queda una pregunta pendiente sobre las sesiones de Alta suciedad, aquel disco de Calamaro que marcó un mojón decisivo en su carrera como solista y que hace que muchos recuerden al apellido Ribot: "¿Calamaro? Ah, ¿cómo está él? ¿Cómo le ha ido? No sabía que ese disco había sido tan importante, ¿le fue bien entonces? Por lo que recuerdo esas fueron sesiones muy divertidas. El recuerdo que tengo de él es que era todo un rockstar... en todo sentido. Fue una buena experiencia, estuvo bueno salir vivo de ahí". l

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