Marcelo Roggia: el diseñador rockero

Además de ser reconocido por sus vestidos de fiesta, tiene una amplia clientela de músicos locales
El Cuarteto de Nos se iba de gira a Argentina y México en apenas unas horas y Marcelo Roggia estaba terminando sus pantalones. El diseñador oriundo de Artigas fue el responsable de realizar el vestuario de la banda para sus shows en el Teatro de Verano y ahora debe terminar una segunda muda de ropa de respaldo.

Su taller se ubica en Roggia Galerie, que además de ser su tienda, es una galería de arte. El espacio está ambientado con muebles de los años 1970. Cada rincón está exquisitamente decorado con vasijas, botellas, plumas y hojas mientras las prendas –importadas y suyas– llenan los placares.

En el piso de arriba, su taller lucía una pared entera de moldes de todo tipo, mostrando los más de 25 años de trabajo del diseñador. Y aquellos pantalones, aún sin terminar, se apilaban con urgencia al lado de una de las máquinas de coser.

Entre vestidos y trajes

Roggia comenzó como autodidacta. En su familia, su abuela materna cosía, bordaba y hacía telares. "Nosotros nacimos y nos criamos viendo ese contacto con el hacer", contó el diseñador. "Había una sensibilidad que trascendía al conocimiento académico".

En 1998 vino a Montevideo con la aspiración de trabajar en el rubro textil. Así se empleó en una fábrica y en las noches trabajaba en su taller. "Fueron uno o dos años muy agotadores, hasta que en un momento cierran la fábrica", dijo. "Me había hecho tarjetas y pase por una sedería y les dejé. Me volví a mi casa y a los minutos ya estaba sonando el timbre con las primeras clientas".

Pero el trajín montevideano le resultó demasiado denso, y decidió volverse a Artigas. Al año, tras la muerte de su padre, decidió volver, "pero decididamente ya con otro apoyo", afirmó. "Ya había hablado con Carlitos Cámara que en ese momento era el director de Valentino Bookings, e inventamos un trabajo en plena crisis. Nosotros hacíamos movidas de moda, desfiles. Y vivía como cualquier persona que tiene que hacer 25 cosas para sobrevivir".

Su rutina entonces fue "de un taxi a otro taxi", y entre desfiles y eventos realizaba el grueso de su trabajo: vestidos para fiestas. "Tuvimos clientes que nos acompañan hasta ahora, después de 20 y pico de años. Ya hemos hecho a toda la familia, lo cual lo hace muy lindo, muy fresco. Te va perpetuando, instalando en la sociedad como una opción en cuanto a estilo".

En este sentido, la marca Marcelo Roggia ya venía de su ciudad natal, y su interés por la moda masculina también. "Hice una primera marca de hombres en Artigas que se llamaba Uña de Gato. Me encantaba porque tenía eso: rockeaba mucho", contó el diseñador. "Me parecía re válido porque en aquel momento, porque las marcas que llegaban eran UFO, Uniform, Levi's, todo una caretez. Uña de gato rompía todo eso".

Su línea tenía todo, desde pantalones a camisas, blazers y camperas. Cuando se mudó a la capital, Uña de Gato también vino con él y se vendía en la tienda Tiempo Funky, un desaparecido espacio de diseño que se ubicaba en la Peatonal Bacacay. Una de sus prendas, un pantalón de símil jean, fue comprada por Martín Buscaglia. "Ese Uña de Gato rockero pasó a ser parte de los músicos. Yo siempre fui un rockero, aunque nunca toqué ningún instrumento. Era algo que era parte de mi personalidad. Es un estilo de vida. Y siempre me relacioné con las personas más rebeldes y de mentes abiertas, o mas dispuestos a experimentar cosas nuevas", explicó.

Los artistas no demoraron en encontrar a Roggia. Gabriel Turielle, exbajista de la banda Psimio y responsable del sello Contrapedal fue, con Buscaglia, su primer cliente montevideano, según recordó Roggia. "Buscábamos hacer lo que no había en el mercado y darle una opción a las personas que de repente ni conocían", afirmó.

Y el tiempo fue haciendo crecer a la clientela, con bandas como Santé Les Amis, Max Capote, el ya mencionado Cuarteto de Nos, Juan Campodónico y su proyecto Campo (ver abajo). Asimismo, este año incursionó como director de arte de la comparsa La Ventolera, al supervisar toda la imagen del espectáculo que ofrecieron hace unas semanas en la Sala Zitarrosa.

Para el Cuarteto, Campodónico, Capote y Mónica Navarro su relación trascendió el escenario: también diseñó trajes para lucir en las alfombras rojas de eventos como el Latin Grammy. Pero uno de sus mayores logros fue llegar a los premios Oscar al vestir a la exembajadora de Estados Unidos, Julissa Reynoso. "Yo que soy un pibe que todo el tiempo resaltó la figura y la elegancia que tienen Hollywood y el cine, eso fue todo un delirio, un sueño", contó Roggia.

Para Roggia, a la hora de subirse al escenario es fundamental cuidar la imagen. "De repente el músico con la misma ropa va a ensayar y a la presentación de noche. Yo considero que es una falta de respeto con el público, porque se espera que el artista sorprenda, y que sorprenda en toda su performance", afirmó. "Creo que un escenario se completa por la luz, el sonido y el vestuario. Decididamente hay tres cosas en escena además del artista que generan todo lo demás, el espectáculo".

Algunos diseños

Cuarteto de nos

Cuarteto de Nos

"Cuando Vero Piana (productora) me dijo que había que renovar el vestuario fue divino, porque nos surgió la idea de trabajar con tonalidades más frías, los grises, los azules, y ver qué pasa con eso", explicó Roggia. De esta manera elaboró un vestuario para los cinco músicos con telas (terciopelos, texturas satinadas, cintas reflectivas) y colores en común, pero con diseños diferentes para cada músico. "Había libertad creativa. Jugamos con vestirlos y mimarlos e innovar, proponiendo cintas reflectivas que con la luz se prendían. Hace ya muchos años vengo investigando sobre cómo funcionan los flúos y los reflectivos en el escenario".

Juan Campodónico y Max Capote
Juan Campodónico y Max Capote
Juan Campodónico y Max Capote

Juan Campodónico
Para el regreso de El Peyote Asesino, Roggia y el músico idearon una campera que resaltó en el escenario del Teatro de Verano por su gran volumen. Campodónico contó: "Charlando con Roggia surgió la idea de hacer una prenda que combinara el largo de las parkas como las que usaban los Mods (del rock) pero con los detalles de una campera Bomber (hip hop) cuello y puños y tomamos de las camperas Alfa el interior naranja (callejero de los años 1990). Todo XL, según insistió Roggia. Ahí mismo agarró una tela verde que tenía arriba de la mesa y la cortó en 10 minutos. Fue un proceso muy lindo, y salió esa prenda que es muy original, como todo lo que hace Roggia".

Max Capote

"Usamos un cuero de ñandú porque Max quería llevar algo personal, y eso realmente hizo muy particular ese traje. Y sin lugar a dudas quedó en la retina de quien lo haya visto", afirmó Roggia. De hecho, según contó el músico, en la alfombra de los Latin Grammy dio que hablar. "Me preguntaron si estaba a favor de la matanza de animales. Y ahí reaccioné", contó. Para escapar del embrollo inventó que se trataba del cuero de una mascota suya muy querida: Ricardito. Y a la prensa le encantó la farsa. "La periodista llamó a todos los periodistas para que me hicieran una nota. Pasé de ser asesino de animales a ser el amante número uno de los animales".

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