Marciulionis, Grateful Dead y Lituania libre

Nunca el rock y el deporte se dieron tanto la mano como cuando la banda psicodélica equipó a la selección de básquetbol lituana en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992

Los hermanos Gabriel y Guillermo Peluffo -líderes de Buitres y Trotsky Vengarán, respectivamente- son hinchas de Nacional. Los Gallagher, Liam y Noel, ex Oasis, de Manchester City. Steve Harris, el mejor bajista del metal (Iron Maiden) jugó en las inferiores de West Ham United y en su disco Virtual XI (para mi gusto el peor de la mítica banda inglesa) los integrantes de la banda posan con los jugadores del club londinense.

Sin embargo, si el deporte tuviera que contar su historia rockera por excelencia, esa sería la participación de la selección de básquetbol de Lituania en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Esta historia, que mezcla pasiones políticas, gritos de independencia contra tanques soviéticos y el enorme talento de un par de cracks de la NBA, se escucha con una cortina musical de fondo: el rock psicodélico de los Grateful Dead.

Lituania es uno de los dos países del mundo, el otro es Filipinas, donde el básquetbol es el deporte número uno (a no confundirse, en Estados Unidos el deporte rey es el fútbol americano).

En la década de 1930, de la mano de Frank Lubin, "Lubinas", los bálticos ganaron dos torneos europeos seguidos, 1937 y 1939.

Pero en 1940, el país cayó bajo el dominio de la Unión Soviética. En junio de 1941, muchas de las familias lituanas comenzaron a ser deportadas a Siberia. El stalinismo en su más pura expresión.

"Mi madre fue deportada, tenía 20 años. Dijeron que era porque nuestra familia tenía muchas tierras", cuenta Arvydas Sabonis en el excelente documental The Other Dream Team de Marius Markevicius.

El 11 de marzo de 1990, Lituania fue la primera nación en declarar su independencia de la Unión Soviética.

Pero en enero de 1991, cuando volvió a flamear la bandera amarilla, verde y roja, Mijail Gorbachov mandó los tanques soviéticos a aplastar a los independentistas. Así al menos lo cuenta en el documental el entonces proclamado presidente Vytautas Landsbergis.

En medio de esa agitación social, los mejores jugadores de básquetbol de Lituania proclamaron su intención de competir en Barcelona 1992. Querían gritarle al mundo en la cara que no eran rusos sino lituanos.

Liderados por dos fenómenos que alcanzaron la NBA como Sarunas Marciulionis (llegó en 1989 a Golden State Warriors) y Arvydas Sabonis (drafteado en 1986, pero que recién desembarcó en 1995 en Portland Trail Blazers), el sueño de los basquetbolistas llegó al conocimiento de los Grateful Dead, fanáticos de ese deporte. Y también de la libertad.

Según Philippe Paraire, en su libro 50 años de música rock, los Grateful Dead son el grupo simbólico del flower power, sus miembros vivían en los años 1960 en comunidad hippie al margen del sistema comercial y fueron pioneros en autorizar las grabaciones piratas de sus conciertos.

A través de Marciulionis, un estupendo escolta que llegó a la NBA en 1989 para defender a los Golden State Warriors, el grupo envió a los lituanos un equipamiento de remeras psicodélicas con los colores de Lituania.

Con la venta de ese merchandising se financió la preparación del equipo y los viajes para juntar a los jugadores que estaban en el extranjero. Lituania se clasificó por delante de Croacia (la de Drazen Petrovic, Dino Radja y Toni Kukoc) y el equipo unificado, el de las exnaciones soviéticas.

En Barcelona, los lituanos derrotaron a China (88-66), Australia (98-87), Puerto Rico (116-76) y Venezuela (78-71), pero cayeron ante el equipo unificado ruso 63-85. ¡Justo ese partido!

¿Por qué era tan especial? Acá conviene abrir un paréntesis histórico: los lituanos habían defendido a la Unión Soviética por años y en Seúl 1988 habían conquistado la medalla de oro.

En aquel equipo había cuatro lituanos: Marciulionis, Sabonis, Rimas Kurtinaitis y Valdemaras Chomicius. Todos nacidos en Kaunas.

Ese equipo de la CCCP derrotó en semifinales a Estados Unidos (82-76) para después despachar a Yugoslavia (la de Petrovic más Vlade Divac) en la final (76-63).

 

El quinteto titular de Estados Unidos lo conformaban Charles Smith IV. Mitch Richmond, Dan Majerle, Danny Manning y David "El Almirante" Robinson, quienes se incorporaron a la NBA después de los Juegos. Fue el segundo partido que perdió Estados Unidos en su historial olímpico, tras la polémica final de Múnich 1972 de la que no reconocen aún la derrota.

 

En Barcelona, Lituania venció a Brasil (114-96) para caer en semifinales con Estados Unidos, el auténtico Dream Team (Jordan, Magic, Bird, Barkley, Stockton, Malone, Drexler, Ewing, Robinson, Pippen, Mullin), el único (76-127).

La lucha por el bronce los emparejó nuevamente con sus excamaradas, liderados por Aleksandr Volkov, con quien habían ganado el oro cuatro años antes.

Lituania se tomó revancha, ganó 82-78, se llevó el bronce y se subió al podio con las remeras de los Grateful Dead. Psicodelia pura.

 


Comentarios

Acerca del autor