Marihuana y tercera edad

Según estudios recientes, el número de usuarios de cannabis mayores de 65 años es todavía relativamente limitado, pero el aumento ha sido significativo
Winnie Hu / New York Times News Service

Ruth Brunn finalmente dijo sí a la marihuana. Tiene 98 años de edad. Pone una píldora verde llena de aceite de cannabis en su boca con un trago de agua vitaminada. Luego Brunn, quien padece neuropatía, se pone cómoda en su silla de ruedas y espera a que alivie el dolor en sus hombros, brazos y manos.
"No me siento drogada o alocada", dijo. "Todo lo que sé es que me siento mejor cuando tomo esto".

El asilo en la Ciudad de Nueva York donde ella vive está adoptando la medida de ayudar a sus residentes a usar la marihuana medicinal con un nuevo programa que trata enfermedades con una alternativa a los medicamentos con receta. Aunque el personal no almacena o administra la marihuana, los residentes tienen autorizado comprarla en un dispensario, conservarla en cajas cerradas en sus habitaciones y tomarla sin asistencia.

Tratamiento alternativo

Desde las comunidades de retiro hasta los asilos, los estadounidenses de la tercera edad están recurriendo cada vez más a la marihuana para aliviar malestares físicos. Muchos la han adoptado como una alternativa a medicamentos poderosos como la morfina, ya que es menos adictiva y tiene menos efectos colaterales.

En Estados Unidos, el número de usuarios de marihuana que están en sus últimos años sigue siendo relativamente limitado, pero el aumento ha sido significativo, especialmente entre los mayores de 65 años, según estudios recientes.

"Yo estaría en mucho peor estado si no estuviera usando el cannabis, tanto física como mentalmente", dijo Anita Mataraso, de 72 años de edad, una abuela de seis nietos y directora de un programa de educación y apoyo sobre la marihuana medicinal, que toma diariamenteuna dosis para la artritis y el dolor neuropático, entre otras enfermedades.

Conforme los adultos mayores pasan a representar una frontera emergente en el uso de la marihuana medicinal, surgen preguntas sobre su seguridad y accesibilidad. Incluso en estados donde es legal, los adultos mayores que se beneficiarían a menudo no pueden conseguirla. La mayoría de los asilos no aprueban su uso, así como muchos médicos tampoco lo apoyan, argumentando que no se sabe lo suficiente sobre los riesgos en los grupos de edad más avanzada.

"Este es un grupo demográfico que quizá tenga acceso limitado, si no es que ninguno, simplemente porque reside en una instalación", dijo Paul Armentano, subdirector de NORML, un grupo de promueve la legalización de la marihuana. "Es un problema que podría incidir en su calidad de vida".

Aunque no hay escasez de investigación sobre la marihuana, relativamente en pocos casos se ha enfocado explícitamente en los usuarios de la tercera edad; y no solo en Estados Unidos. En Israel, por ejemplo, las personas mayores han sido tratadas con marihuana medicinal durante años. Y Estadounidenses a Favor del Acceso Seguro, un grupo activista, ayudó a abrir un centro de investigación en la República Checa que está evaluando su efecto en las personas mayores.

"Las ancianos pueden ser más sensibles a los medicamentos", dijo el doctor Igor Grant, director del Centro para la Investigación del Cannabis Medicinal en la Universidad de California en San Diego. "Es posible que una dosis segura para una persona de 40 años de edad no lo sea para una de 80".

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Problemas de seguridad

El doctor Thomas Strouse, psiquiatra y médico de cuidados paliativos en la Universidad de California en Los Ángeles, dijo que así como los medicamentos para dormir y los analgésicos podrían dañar a las personas mayores, no se descarta que la marihuana les pueda causar confusión y mareo, así como elevar el riesgo de caídas.

"No hay evidencia de que sea particularmente útil para las personas mayores, y hay algunas razones para pensar que pudiera ser perjudicial", afirmó.

La mayoría de los asilos también adoptaron una postura cautelosa, y a menudo recurren a un enfoque de "no preguntar, no decir".

"Si los residentes la toman, lo hacen en secreto sin que el personal lo sepa, ya que no es parte de su plan de cuidados", dijo la doctora Cheryl Phillips, vicepresidenta de política pública y servicios de salud de LeadingAge, un grupo de la industria que representa a más de 2,000 asilos. "Pienso que crea un problema de seguridad".

Fred Miles, un abogado de Colorado que representa a operadoras de asilos, dijo que las casas de reposo son reguladas por el gobierno federal y temen poner en peligro su financiamiento del Medicare y el Medicaid. Los miembros del personal que administren marihuana podrían también enfrentar en teoría una acusación criminal bajo la ley federal, dijo, aunque nunca escuchó que eso haya sucedido. Los Centros federales para los Servicios de Medicare y Medicaid declararon que ningún asilo ha perdido financiamiento o ha sido penalizado por permitir el uso de la marihuana.

Para Brunn, las píldoras de marihuana le han dato tan buen resultado que redujo su otro medicamento para el dolor, la morfina. Su hija, Faith Holman, de 61 años de edad, dijo que las píldoras cuestan US$ 240 al mes, lo cual no está cubierto por el seguro de salud. Holman, que vive en Nueva Jersey, también tiene que pedir a un amigo de la familia que vaya al dispensario de Yonkers.

"Se tuvieron que superar obstáculos", dijo Holman. "Pero pienso que ella estaba destinada a recibirla porque todo se ha solucionado".

Para distintos padecimientos

La marihuana, que está prohibida por la ley federal estadounidense, fue legalizada para uso médico en 29 estados, incluido Nueva York, y el Distrito de Columbia. Evidencia científica creciente demostró su eficacia en el tratamiento de ciertos padecimientos médicos. Entre ellos: dolor neuropático, espasmos musculares severos asociados con la esclerosis múltiple, pérdida de peso no intencional, y el vómito y la náusea provocados por la quimioterapia. También ha habido reportes de que la marihuana ha ayudado a las personas con la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia así como el mal de Parkinson.