Marrakech, la ciudad roja

Exótica y con aires imperiales, Marrakech se remonta al siglo XI, está llena de contrastes, de aromas y colores, y es la tierra que una vez fue de los almorávides pero hoy es una ciudad pujante, multicultural y atractiva
Para conocer Marrakech hay que tener en cuenta algunos elementos de su historia, ya que existe un gran contraste entre lo antiguo y lo nuevo, construido en los años de la colonia francesa.

Fundada por los almorávides en 1070, Marrakech fue la capital y el centro económico, político y cultural de Marruecos. En 1147 los almohades bereberes conquistaron la ciudad, destruyeron gran parte de las edificaciones e hicieron sus nuevas construcciones en La Medina. Por el 1200 comenzó una decadencia de los almohades y fueron los benimerines, luego los wattasi y los jerifes, estos últimos descendientes de Mahoma por línea de su hija Fátima casada con Ali, quienes se apoderaron de la ciudad. De hecho, de Alí proviene el nombre "alauí", que es la denominación a la cual pertenece el actual rey de Marruecos: el reino alauita. Posteriormente fueron los europeos quienes también marcaron su huella en estas tierras: portugueses, españoles y franceses marcaron su impronta.

Marrakech dejó de ser su capital y dio paso a Rabat, pero sí sigue siendo una de las ciudades más importantes y visitadas, por su riqueza histórica y turística. En la actualidad está dividida entre el centro con la gran Medina o ciudad vieja, rodeada de espectaculares bastiones de tierra roja y, fuera de las murallas, la villenouvelle o ciudad nueva, construida por los franceses en los años del dominio colonial y en continua expansión. La ciudad vieja y la nueva están tan diferenciadas que hasta aspectos como su administración se manejan por separado. Sin embargo hay una regla para toda la ciudad: el color. El exterior de los edificios tiene que ser rojo-ocre, el color natural de la tierra local, usada tradicionalmente como material de construcción, y es por eso que también se la conoce como "ciudad roja".

Jamaa el Fna

Marrakech

El lugar más emblemático de La Medina de Marrakech es la gran plaza de Jamaa el Fna. Es la plaza central y además representa el lugar más importante de la Medina, porque en ella se desarrolla la vida pública tanto de día como de noche. Es el lugar donde ver a la gente del lugar y sus costumbres, donde todos se encuentran.

Durante el día hay atracciones muy pintorescas, desde domadores de monos hasta encantadores de serpientes, pasando por dentistas exponiendo sus últimas piezas extraídas; también puestos de jugos naturales, especias y objetos. Por la noche se llena de stands de comida, músicos callejeros y espectáculos. Además, la plaza está rodeada de las clásicas tiendas de souvenirs y de restaurantes.

Desde el norte de la plaza se extiende El Zoco de Marrakech, una especie de bazar enorme, laberíntico y con puestos de los más diversos rubros. Es un mercado gigante, con separaciones por rubros: desde lámparas, alfombras y artesanías hasta las rarezas más grandes como polvos para hacer hechizos mágicos. El Zoco es uno de los paseos imperdibles donde conocer la esencia marroquí.

La mezquita Koutoubia es otro de los recomendados. Se ve desde varios lugares de la ciudad debido a la ordenanza de que ninguna construcción dentro de La Medina puede ser más alta que una palmera. El edificio, del siglo XII, se sitúa en el oeste de la ciudad vieja y al suroeste de la plaza Jamaa el Fna. Tiene una arquitectura particular y sobre su estructura plana se destaca un enorme alminar de unos 70 metros, que se convirtió en punto de referencia de la ciudad.

Sobre el noreste de la plaza se encuentra otro de los atractivos: la Madrasa de BenYoussef. Una madrasa es un lugar en el que se enseña el Corán y la religión. La construcción de Ben Youssef data del siglo XIV y fue la principal de todo Marruecos. Junto a la Madrasa se encuentra el Museo de Marrakech, que no solo es de interés por su obra sino por el palacio del siglo XIX que lo alberga.
Anteriormente el palacio fue utilizado como vivienda y, a mediados de los 60, como colegio femenino.

La parte principal del museo es su patio, y alrededor se disponen las salas donde se exhiben las diferentes colecciones de pintura y objetos de cerámica, alfombras y demás. En el interior del edifcio también se puede visitar el hammam (baño) tradicional y una sala de exposiciones temporales.

La ciudad nueva

Marrakech

Al oeste de la Medina se extiende la villenouvelle, con los barrios de Guéliz e Hivernage; la arteria principal es la arbolada avenida Mohammed V. Guéliz es la zona elegida para vivir por la mayoría de los extranjeros residentes en Marrakech. Es una zona muy cosmopolita donde se puede disfrutar de buena gastronomía o tomar un trago en alguno de los bares con terraza. Ambiente relajado y shows en vivo para disfrutar del atardecer. En la avenida Mohammed V se encuentran tiendas internacionales y de lujo, así como diferentes servicios.

Puntos destacados

Marrakech

Las Tumbas Saadíes
Es un jardín antiguo amurallado con un mausoleo donde reposan los restos de seis integrantes de la dinastía Saadí. En el jardín se pueden ver más de 100 tumbas decoradas con mosaicos donde yacen sirvientes y guerreros de esa dinastía.

Museo de Fotografía
Se sitúa en el interior de Riad, por detrás del Museo de Marrakech. No es muy conocido pero presenta una buenísima exposición de fotografías antiguas de la ciudad y de todo el país.

Los Curtidores
Este barrio representa una actividad que se realiza en Marrakech desde la época medieval. El Barrio de los Curtidores lleva realizando su trabajo desde que Marrakech se fundó.

Palacio El Badi
Fue construido a finales del siglo XVI por el sultán Ahmed al-Mansour para conmemorar la derrota de los portugueses en Wed al Makhazín (la Batalla de los Tres Reyes). En su creación se utilizaron materiales como oro, turquesa y cristal para la decoración de sus 300 habitaciones. En la actualidad se puede ver una gran explanada rodeada de muros altos donde imaginar lo que sucedió en su interior. De todas maneras se puede apreciar el minbar de la Koutoubia (púlpito) que fue tallado en el siglo XII por los artesanos de Córdoba en madera de cedro y tiene escrituras realizadas en oro y plata.

El Palmeral
Es una zona de lujo. La forma más agradable de visitarlo es en calesa. Contratando uno de estos coches de caballos por dos horas se puede realizar la recorrida. Un clásico de este paseo, además de tomar un tradicional té marroquí en alguno de los hoteles del palmeral, es dar un paseo en camello.

Apuntes


Compras. Como en el resto de las ciudades árabes, Marrakech tiene infinidad de bazares donde comprar de todo, desde telas hasta lámparas.

Plaza central. Jamaa el Fna es uno de los lugares más típicos de Marrakech, y el sitio más importante de la ciudad vieja. La variedad de atracciones en este punto de la ciudad es inmensa.