Marselán, la uva tinta que se las trae

Detalles y secretos detrás de la variedad para vino con mayor crecimiento en la década

Es un cruzamiento entre cabernet sauvignon y garnacha, y con pocos años de historia ha conquistado a muchos viticultores en Uruguay. La adaptación de la planta a las condiciones de suelo y clima del país, y la capacidad de la fruta para dar tintos de gran calidad, explican el avance de marselán y el sitio que hoy ocupa en Uruguay. También crece porque existe desde hace un tiempo la necesidad de encontrar alternativas al tannat, que ocupa 27% del total de los viñedos y es la variedad emblema.

En los registros del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), marselán es una de las variedades que más ha crecido, y en la última década pasó de ser algo testimonial en la estadística, a ocupar el sexto lugar de las tintas en Uruguay, con 2% del total de plantas del país.

El año pasado había 126 hectáreas de marselán en el país, de las cuales se cosecharon algo más de 2 millones de kilos en la vendimia 2016. Recién en 2010 aparecieron las primeras estadísticas de marselán, aunque hay bodegas que la trabajan desde antes.

La uva tiene una cáscara dura, algo crocante cuando está madura, y es de las que se mantiene más entera luego de las fermentaciones alcohólicas. Es bastante resistente a varias de las principales enfermedades de la vid, y que se desarrollan con cierta facilidad en las condiciones climáticas de Uruguay. Su racimo es de porte medio y grande, con bayas pequeñas y separadas, lo que contribuye a esa sanidad.

El color que da a los vinos es muy intenso, con tonos violetas profundos y antocianos (compuestos que dan color) muy vivos.

A la hora de optar por una variedad tinta alternativa a tannat, algunos viticultores apuestan a petit verdot, que si bien tiene algunos años más de tradición en Uruguay que marselán –y que también tiene su atractivo–, no ha logrado despegarse de un pelotón de variedades en cuanto a kilos y cantidad de hectáreas plantadas en el país.

Los tintos de marselán participan sin demasiada difusión en algunos de los grandes vinos uruguayos. El color y la estructura, sumado a sus aromas especiados y cuerpo medio y goloso, hacen que muchos enólogos apelen a sus cualidades para lucirse en cortes de gran guarda.

Por otra parte, este crecimiento de marselán hizo que haya unos cuantos ejemplos de tintos elaborados 100% con esa variedad (varietales), y que realmente valgan la pena probar.

El Establecimiento Juanicó ofrece al mercado desde 2002 su marselán de la línea reserva, el cual es un excelente ejemplo de lo que tiene para dar la variedad. La bodega J. Chiappella, de Sauce, tiene un marselán varietal con un perfil más joven y frutal, que atrapa con su color y sabor. Este último es uno de los vinos uruguayos de los últimos tiempos que se deben probar.

Más recientemente salió al mercado un marselán reserva de la bodega Garzón, un vino con otras pretensiones de guarda con respecto a los dos mencionados anteriormente, que está muy bien logrado y tiene un futuro prometedor en botella.

Como fue dicho al inicio, marselán es un cruzamiento genético de dos variedades tintas ya conocidas: Cabernet Sauvignon y Garnacha. El trabajo lo hizo el ampelógrafo Paul Truel en 1961 para el INRA (Instituto Científico de Investigación Agronómica) de Francia.

Además de en su país de origen, marselán se planta en España, Italia, Estados Unidos, Argentina, Brasil y Uruguay. Es una variedad muy nueva en el mundo del vino, al punto que logró ser inscrita en el registro francés en 1990.


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