Marta, la acuarelista uruguaya que desembarcó en Bahía

Hace 50 años se fue a vivir a Brasil. Y allí se quedó
La Bahía de todos los Santos es una enorme herradura que domina la siquis bahiana. Para un lado el agua con todos sus santos; del otro lado, en tierra firme, tantas iglesias como días tiene el año. Hace cincuenta años llegó a este lugar una uruguaya, Marta. Enseguida se instaló en la isla de Itaparica, que con 35 kilómetros de largo, es uno de los centros turísticos de la zona.

Marta rápidamente se integró a la comunidad negra (negra y no afrodescendiente. Ellos, con orgullo, se dicen "negros"). Marta está muy viejita, pero durante muchos años fue la acuarelista de Itaparica. Casada con Zé Laieta, Marta vive con la picardía de los lugareños que cuentan que el poeta Vinicius de Moraes –con casa en Itapuá, balneario bahiano- cada vez que se casaba, le sumaba una habitación a su casa. Nueve casamientos, nueve habitaciones.

Bahía es rica en historias y en mitos. Dicen que Gabriela, la protagonista de una de las novelas de Jorge Amado, también bahiano, era una adolescente amada por el escritor brasileño en las playas de Itaparica.

Marta pintaba mar y barcas, de todos tamaños, las que usan los pescadores o las que unen el continente con la gran isla.

Bahía es rica en arte. Cuando se habla de literatura y música, los protagonistas relevantes tienen el perfume bahiano. Y en artes plásticas también. La historia del Arte brasileño tuvo momentos importantes como Antropofagia, el Concretismo, el Neoconcretismo o el Tropicalismo.

Pero además Bahía es sensualidad pura y un punto de importancia para expresiones de calidad. Cerca del barrio Río Vermelho, casi junto al mar, hay tres esculturas de las gordas de Bottero, el renombrado artista colombiano. Y en el jardín del Palacete de las Artes hay esculturas de Rodin, en tanto en 2012 se hizo una retrospectiva de Modigliani.

Marta llegó a Bahía en el mismo momento que comenzaba a expresarse con fuerza una corriente artística en Brasil que se observó en la literatura, plástica y música, entre otras disciplinas. Fueron los inicios de la Música Popular Brasileña, con Gilberto Gil, Caetano Veloso, Maria Bethania, Chico Buarque y otros. En ese clima –de efervescencia artística que se colaba en los pliegues de la dictadura- Marta anduvo con sus pinceles y acuarelas.

Dicen quienes la conocieron de joven que era muy bonita. Luiza, amiga de Marta y su familia, dice: "gran artista y siempre decía que era uruguaya. Mas ella es bahiana".

"Se quedó acá. Ella vendía acuarelas en un pequeño negocio y en la calle. Pero no era una artista callejera. Sus trabajos eran muy queridos y apreciados por todos, bahianos y extranjeros", dice Luiza.

Sergio Anunciaciao es artista plástico. Tiene su atelier en el mismo centro histórico de Bahía. Vende sus obras y de otros artistas bahianos, como Zelayeta, un acuarelista fallecido en el 2010.

Como Marta, Zelayeta pintó el mar, las barcas, negros y negras. Sergio cuenta que la acuarela no es una disciplina desarrollada en estos tiempos. La plástica del turismo fue ganando a algunos artistas –la moneda fácil- y hoy los centenares de comercios dedicados al turista exhiben y venden obras que se parecen todas. Son muchos artistas, pero hacen lo mismo. Marta ya no pinta.

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