Más faena y menos stock

La alta participación de vacas reducirá las existencias del rodeo de cría, aspecto que limita la producción futura
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Uruguay tendrá en este año la mayor faena de vacunos desde 2006 y la segunda mayor de la historia. Pero hay poco para festejar en ese dato, que es impulsado principalmente por un aumento en la faena de vientres. Es decir, es un aumento poco sostenible.

De acuerdo a las proyecciones del Instituto Plan Agropecuario (IPA), el stock de vacas de cría caerá por segundo año consecutivo, al tiempo que se mantiene fuerte la exportación de ganado en pie.
Es decir, si las tendencias se mantienen se compromete la producción futura y es una advertencia más de que algo no está funcionando bien en el agro, o en la economía.

Esto se suma a la baja en el stock ovino, a la caída en el área de trigo y a una lechería que está lejos de los niveles productivos que supo tener en años anteriores.

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Menos vacas y terneros

De acuerdo a las proyecciones que realiza el ingeniero agrónomo Esteban Montes, del IPA, la población vacuna al terminar junio de este año habrá bajado en 344 mil animales respecto a la de mediados de 2016. La disminución del stock en vacas y terneros explica la mayor parte del descenso.

En efecto, la población de terneros bajaría en 174 mil, desde 2,71 millones a 2,54 millones de animales. Este descenso tiene dos motivos. En primer lugar, hubo una mala parición en la primavera de 2016 como consecuencia de condiciones de sequía en el centro y este del país dos veranos atrás.

Y, por otro lado, la salida de terneros en pie que se mantiene intensa y erosiona la disponibilidad de ganado para faena. De modo que será difícil que al 2020 puedan sostenerse los actuales niveles de faena.

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Por otra parte, y en el mismo sentido, la población de vacas de cría cae por segundo año consecutivo y también pone un manto de duda sobre la faena futura. La caída de 2016 fue mínima, pero de acuerdo a las proyecciones del IPA el descenso de 2017 ya sería más significativo.

De modo que si la baja cantidad de terneros limita la faena futura, pero solo por un año, la caída de la cantidad de vacas puede limitar la recuperación de mediano plazo si continuara.

Por ahora la faena de vientres viene en un ascenso incesante y la duda que se abre es si empezará a bajar en el segundo semestre por un lado y, por otro, si bajará lo suficiente como para recomponer el stock.

En cierto sentido hay un paralelismo con lo que pasa con el stock ovino: los números en principio no son malos ni para la cría de vacunos ni para la cría de ovinos. Pero la cantidad de vientres vacunos y ovinos va en baja. La fábrica se va achicando.

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Muchos productores ven en esto una señal estructural de altos costos que lleva a que muchos productores recurran a las vacas para hacer caja. Porque los precios de vacas y terneros son relativamente buenos en dólares pero la conversión a pesos es peor que el año pasado. Otros ven en esta tendencia los primeros indicios del avance de la forestación. Aunque la ganadería convive con los árboles, lo hace a cargas menores.

En particular, en el caso de los vacunos el lado positivo es que se da un cierto crecimiento en la faena de novillos, que son la demostración genuina de crecimiento. La faena de novillos aumentó y el peso de faena ha crecido este año respecto a 2016.

Pero en los novillos aparece otro indicador preocupante: sigue aumentando la cantidad de novillos de más de 3 años. Aumentan 10%, o 58 mil animales. Y van en aumento desde 2013.

Muchos productores están bajando costos y dejando que sus novillos engorden al ritmo que se pueda. Si se cumplen las proyecciones del IPA, la población de esta categoría que estaba por debajo de 400 mil animales en 2013 quedará por encima de 600 mil. Algo que sería llamativo porque la faena de novillos está unos 100 mil animales por encima que el año anterior.

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Las proyecciones

En lo que va del año, la actividad de la industria frigorífica se mantiene muy fuerte, 14% por encima de los niveles del año pasado. Las buenas lluvias, el creciente uso de grano, son algunos de los factores que promueven el crecimiento.

Esteban Montes relativizó el impacto de la alta faena de vacas por la importante cantidad de vaquillonas que hay en los rodeos, fruto de las altas pariciones de 2015 y 2016. Es posible que las buenas condiciones climáticas que la ganadería ha disfrutado en los últimos meses permitan sostener una faena elevada.

Un leve descenso de la cantidad de vacas de invernada permite suponer que la actividad de la industria debería estabilizarse cerca de los actuales niveles. Las vacas de invernada pasan de 490 mil a 460 mil.

En síntesis: en el año agrícola la faena de vacas cerrará en 1,2 millones. La de novillos en 1,13 millones. La faena total, cercana a los 2,4 millones, estará unos 200 mil vacunos por encima de la del año anterior, a lo que se suma el aumento de las exportaciones en pie y el descenso en la parición.

Si a la baja de los vacunos se suma la que han tenido los ovinos, el panorama de la ganadería es como para preocuparse. ¿Son los primeros síntomas de cambios estructurales que llevan a que la ganadería y la exportación de carne en particular pierdan peso en la economía uruguaya? ¿La baja en el stock y la derivada baja o al menos estabilización de la oferta pueden llevar a una situación de precios más tonificados en lo que queda de esta década? ¿Eran una utopía los tres millones de terneros de producción por año?

La faena de vacunos de la semana pasada fue la mayor del año.

La faena de la semana pasada fue la mayor del año. En buena medida las respuestas a dichas preguntas estarán dadas por la evolución de la actividad y los precios ganaderos en los próximos meses. Las cotizaciones se mantienen por encima en dólares respecto a las del año pasado, aún con una situación de oferta importante.

Por otra parte, el alivio de la carga resultante de la caída de la población de vacunos y ovinos puede permitir un mejor desempeño de la cría de vacunos en el próximo entore. Es posible que los ganados lleguen en buen estado al final del invierno, puedan amamantar a sus crías en la primavera con un buen estado corporal y se preñen en una proporción importante en el verano, que puede ser neutral o Niño débil, por lo tanto por ahora con un riesgo bajo de sequía.

Con un contexto de precios internacionales estables, la lógica de precios puede depender más de la oferta que de la demanda. Excepto que la apertura del mercado de carne para Japón y de ganado para Egipto marquen una diferencia con las condiciones actuales en el segundo semestre.

Entre las preocupaciones que surgen de un stock de vacas de cría y terneros bajando –y lo alentador del crecimiento en la faena de novillos y la fluidez para exportar en pie– transita una ganadería que busca retomar una senda de crecimiento que por ahora, a la luz de los números del stock proyectado, no aparece clara. La faena sube, el stock baja. La preocupación se mantiene.

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