Maxi de la Cruz: entre tablas y cámaras

El humorista, actor, conductor, padre y surfista Maxi de la Cruz cada vez más se abre camino en la escena argentina. Recién llegado a Montevideo después de hacer una muy buena temporada con el espectáculo Pequeña gran mujer en Carlos Paz y tras haber recibido el premio Carlos como Mejor figura destacada, se prepara para ir de gira

Por Vanina Di Blasi

¿Sos de leer el horóscopo?

Tengo etapas, siempre que leo un diario o donde haya un horóscopo paro a mirar. Me copa pero no soy enfermizo de mirarlo todo el tiempo.

Una de las características de los de Piscis es que tienen una gran intuición, ¿sentís que es así?

Me manejo un montón con la intuición, sí. Sobre todo con el trabajo y los peligros. Cuando mi hija era más chica siempre trataba de estar un paso adelante de todo.

Recientemente recibiste un premio Carlos por tu trabajo en Carlos Paz, contanos cómo fue la experiencia...

Hace cuatro años ya había ganado un premio en Carlos Paz como Revelación masculina, esta vez el premio fue como Figura destacada y para mí fue una gran distinción porque competía con tipos regrosos. Estaban Emilio Disi, Osvaldo Laport, Pablo Rago y Raúl Lavié. Yo fui a perder, en realidad ya estaba contento de estar entre todos esos nombres y cuando me lo dieron me sorprendió mucho.

¿Cómo fue la experiencia con la obra Pequeña gran mujer?

La obra es con Noelia Pompa, Facundo Mazzei y Georgina Tirotta, dirigida y producida por Flavio Mendoza. Eso me dio posibilidades de mostrarme, año a año de a poco fui haciéndome un lugar y las veces que estuve me fue bien. En los medios te van conociendo y fui generando un nombre. En Pequeña gran mujer hacía seis papeles, Noelia contaba su vida y se representaba en sketch lo que ella relataba como monólogo. Me sirvió para mostrar una faceta más de actor. Fue un desafío, hacía mucho que no hacía obras así y me sumó un montón.

¿Cómo te diste cuenta de que querías dedicarte a esto?

Empecé muy joven, a los 13 años con El club de las Tortugas Ninja, era como un juego, más bien estaba experimentando. Después seguí trabajando en otros programas y como a los 16 o 17 años me invitaron a trabajar en Plop. Ahí me hizo el clic: formé parte de un elenco, con un director y gente muy grosa. Me fui divirtiendo pero de a poco fui tomando las cosas más en serio. También empecé con el teatro y a quererlo tanto que nunca dejé de hacerlo. Es hermoso, me encanta la gente y el contacto con el público.

¿Cuánto creés que incidió tu padre en tu profesión?

Al principio indirectamente mucho, tengo recuerdos de ir al canal cuando estaban grabando El show del mediodía. Me acuerdo de ser chiquito y que las cámaras tenían un pie grande abajo. Yo me sentaba ahí, miraba grabar y cuando movían la cámara levantaba los pies y me movía con la cámara. Después me encontré con ese mundo y gente copada que me hizo querer el teatro y el espectáculo. Con el tiempo la relación con mi viejo pasó a ser más profesional. Hablo con él sobre proyectos e ideas que tengo, está buenísimo por la experiencia.

¿Te gustaba Cacho Bochinche? ¿Cuál era tu personaje favorito?

¡Yo piraba! Con la conducción y las canciones. Me gustaba mucho Ultratón (más bien nos asustaba a todos). Víctor con las marionetas me fascinaba, aparte después las veía y "flasheaba" porque veía al muñeco inmóvil; cada tanto le pedía para poder manejarlas.

¿Cómo creés que vas a influir vos en tu hija?

No sé, cambia todo mucho. Ella trabajó conmigo en teatro, salió en escena conmigo y cantaba una canción. Le gusta pero no la fuerzo en nada. Creo que tiene una veta artística, salió más para el lado de la música.

¿Qué planes tenés a futuro?

No soy de planificar a largo plazo, prefiero tener algo en la cabeza y, si hacés las cosas bien, el resto viene. Ahora terminamos la temporada, seguramente hagamos gira con la obra por Gran Buenos Aires y capaz vengamos para acá, tengo muchas ganas.

¿Fútbol o surf?

Me gusta el deporte en general, toda la vida jugué al fútbol y me encantó. Al surf lo tengo superpresente, es como un cable a tierra también. No soy un erudito, si está bien el agua de más y si no, me quedo un rato disfrutando, sobre todo cuando no hay nadie.