Mayoría de sectores se categorizó poco dinámico o "en problemas"

De 57 convenios firmados, solo cuatro casos concedieron ajustes en la franja más alta
La primera parte de la sexta ronda de negociación colectiva en el sector privado –que se concentró mayormente en el segundo semestre del año pasado– mostró un alto porcentaje de acuerdos tripartitos, y también un importante alineamiento a las pautas diseñadas por el gobierno.

Eso se refleja en las características de los convenios alcanzados en los distintos sectores de actividades. Un primer balance presentado ayer por el abogado laboralista del estudio Ferrere, Nelson Larrañaga, marca que de 57 documentos analizados, 40 obedecieron a la clasificación que estableció el Poder Ejecutivo en sus pautas, que buscaba diferenciar los ajustes salariales de acuerdo al desempeño y perspectivas de los distintos sectores –dinámicos, intermedios y en problemas–. La asignación dentro de cada mesa de negociación estaba a cargo de las partes y no de las autoridades.

Hubo 20 acuerdos que incorporaron ajustes salariales en la franja "intermedia", 14 en la franja "en problemas" y cuatro en la franja "dinámica". En tanto, hubo dos convenios con una mixtura que combina para las franjas de salarios menores ajustes bajo el sector dinámico y para las franjas superiores ajustes medios.

Los restantes 17 casos no tienen una clasificación específica, según Larrañaga, porque combinan las tres franjas de ajuste. Aquí hay algunos que tomaron el modelo anterior de inflación esperada o incluyeron ajustes superiores a la clasificación sectorial realizada. Un ejemplo es la industria de la bebida que acordó el pago de partidas adicionales o la educación privada, donde además del ajuste correspondiente al sector intermedio se incluye medio punto adicional de aumento salarial.

Las pautas diseñadas y ratificadas de forma reciente por el Poder Ejecutivo sugieren como punto de partida ajustes nominales en función de la realidad de cada sector de actividad. Para aquellos más dinámicos –crecen por encima de 4% anual– se plantea elevar 10% los salarios el primer año, 9% el segundo y 8% el tercero.

En tanto, para aquellas ramas menos dinámicas –que crecen por debajo del 4%–, los ajustes propuestos son de 8,5%, 7,5% y 7%, respectivamente. Finalmente, para los sectores en problemas los ajustes planteados son de 8%, 6,5% y 6%. Además, esas fórmulas prevén correctivos por inflación observada que se aplican –si son necesarios– al terminar el segundo año y otra vez al finalizar el tercero.

En un contexto de presiones inflacionarias crecientes –alcanzó 10,6% anual en marzo–, la pérdida de poder adquisitivo durante el convenio es hoy la preocupación central que tiene el PIT-CNT y es por eso que reclama reducir el plazo para la aplicación de esos correctivos. En rondas anteriores se aplicaban generalmente cada seis meses o un año, de forma que el trabajador no viera deteriorado su nivel de ingreso real por un período mayor cuando la inflación superaba el centro del rango meta (5%).

Para el economista de Ferrere, Santiago Rego, si bien todavía se está en una etapa preliminar para poder evaluar los efectos de la ronda salarial, tomando en cuenta que buena parte de los convenios vencen en junio, lo firmado hasta el momento se ha ajustado de forma "muy próxima" a las pautas oficiales. "Esto es bienvenido porque está pautando que las partes involucradas (gobierno, empleadores y trabajadores) están tomando conciencia de un contexto económico que es mucho más adverso del que estábamos transitando hace tres o cuatro años", dijo.

La moderación de los ajustes salariales y la preservación de la mayor cantidad de empleo en un contexto de enfriamiento de la economía son los argumentos centrales que utiliza el gobierno para defender y mantener las pautas.

Acuerdos y conflictividad

Otro dato que dejó la primera parte de la ronda es que en 42 casos (74%) del total se firmaron acuerdos tripartitos. "Es un aspecto positivo porque en la medida en que haya acuerdos se pactan no solo temas salariales, sino que se acuerdan temas sobre relacionamiento entre empresas y sindicatos", expresó Larrañaga durante la presentación de su nuevo libro, Relaciones laborales individuales.

Para el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, si bien hubo 25% de casos en los que no se logró acuerdo entre las partes, eso no implica "una conflictividad inmediata", y puso como ejemplo rondas anteriores donde hubo mayores niveles de acuerdos tripartitos, pero con más conflictividad a posteriori. Además, el jerarca destacó la importancia que la negociación colectiva venga incorporando de forma progresiva aspectos extrasalariales. "No es lo mismo un ajuste de 8%, 9% o 10% con beneficios relacionados al Sistema Nacional de Cuidados que sin eso", dijo Murro.

Otros datos


La primera parte de la ronda determinó además que la amplia mayoría firmó acuerdos por tres años de duración y en 47 casos (82%) se incluyeron cláusulas de salvaguarda, en caso que la inflación llegue al 12%.

Larrañaga también destacó la "especial atención" que hubo a establecer partidas para guarderías y servicios de acompañantes, y a atender la problemática de la violencia doméstica con licencias especiales, por ejemplo.

Además sobresale una cláusula en la industria de las curtiembres que fija de antemano las actividades que deberán contar con guardia gremial en caso de un conflicto.


La productividad sigue ausente

La inclusión de la productividad en las negociaciones colectivas sigue siendo hasta ahora uno de los grandes temas ausentes. Según el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, esa situación se da porque en el país "se sabe poco del tema", y en aquellos casos donde se llevan adelante experiencias de este tipo hay resistencia por parte de las empresas a brindar información que sirva como insumo para realizar el seguimiento. "Lo más fácil es echarle la culpa al gobierno", apuntó el ministro.

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