“Me encarnicé y lo maté”: el joven homicida dijo que había planeado el crimen

Se le tipificó “infracción gravísima”; dijo que estaba “triste” por ser internado en el INAU pero “contento” porque llamó la atención de su familia; el otro menor fue derivado al Juzgado de Familia

El joven de 14 años que mató a otro de 11 en el asentamiento Mario Benedetti, el pasado 29 de octubre, será internado en el INAU durante 60 días mientras se dicta la sentencia. El otro menor, será derivado al Juzgado de Familia.

Ambos jóvenes confesaron el asesinato, según informó el comisario Orlando Mazzul. El joven de 14 años “admitió que desde tiempo atrás, estaba ofuscado” con el fallecido, “porque agredía a otros, y lo terminaban culpando a él”, según se desprende del auto de procesamiento. “Me encarnicé y lo maté”, confesó el joven, al indicar que el acto había sido planificado.

Ese fue el motivo que lo llevó al menor a invitar a Jonathan “al campo, a cazar pajaritos”, para luego matarlo. Según indica el documento emitido por la jueza María Patricia Borges, el otro menor implicado en el homicidio lo acompañó para que Jonathan aceptara a ir con ellos, ya que, de lo contrario, no hubiese ido.

El menor, de 14 años, quien fue acompañado de su hermana de 5 años, llevó consigo un machete que había tomado de su casa. Cuando llegaron al monte, aprovechó que Jonathan estaba de espaldas para golpearle. Luego lo apuñaló reiteradas veces. Ambos atacantes se limpiaron la sangre con la remera de la víctima, se la volvieron a colocar, y lo tiraron a un pozo. Después del hecho, volvieron a sus casas. Horas más tarde, el padre del homicida entregó el machete y el cuchillo a la policía.

Según establece la pericia psicológica realizada al autor del crimen, su familia “habría tenido años atrás intervenciones de malos tratos a los hijos”.

Por otro lado, el adolescente de 14 presenta “dificultad para exteriorizar sus sentimientos” y tiende a “asociar el llanto y la tristeza con la debilidad, característica que en su ambiente familiar es concebido como un defecto”, según se desprende del auto de procesamiento.

El documento indica que el menor está, por un lado, angustiado, únicamente porque será internado en el INAU, pero no está conmovido por el fallecimiento del menor de 11 años. La pericia psicológica también informa que el joven está “contento”, debido a la repercusión familiar que tuvo el hecho y la atención que recibió de sus padres.


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