Médicos Sin Fronteras adapta atención para los desplazados

Desarrollan protocolos para aprovechar una única consulta
En general, hay una enorme diferencia entre lo que se aprende en la Universidad de Medicina y lo que se vive en contextos de emergencia humanitaria. En guerras y zonas aisladas o carenciadas los profesionales de la salud no tienen los elementos básicos para atender a sus pacientes o saben que los verán una sola vez y nunca más. Por eso, la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) evoluciona en la redefinición de sistemas de tratamiento que se adapten a las estas circunstancias.

La ONG médico humanitaria surgió en los años 70 y desde el comienzo sus profesionales advirtieron que tendrían que readaptarse a las situaciones donde trabajaban. Fue así que diseñaron protocolos nuevos, más aplicables que los estudiados anteriormente.

El presidente de MSF en España, José Antonio Bastos, estuvo la semana pasada en Montevideo y explicó a El Observador que lo que hoy se conoce como estándar de cuidados médicos a poblaciones desplazadas fue ideada por la ONG en los años 80 y 90. "MSF reinventó lo que hoy es la respuesta estandarizada a la epidemia de cólera, el sarampión o la meningitis. Y seguimos reinventando maneras de trabajar", indicó.

En 2016, cuando se vive la mayor crisis migratoria desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los expertos trabajan en un modo de atención a los desplazados que resulte eficaz. Y para eso buscan la manera de acertar en una sola vez.

Así lo explicó Bastos: "Procuramos la simplificación en general y las posibilidades de dar asistencia completa lo más eficaz posible cuando hay un encuentro único".

"Nos damos cuenta que en muchas ocasiones vemos a la gente solo una vez. Esto ocurre en la atención a los transmigrantes en México o a los refugiados en el Mediterráneo, por ejemplo". El objetivo es tener estandarizado lo que conviene hacer en cada caso. Por ejemplo, qué vacunas darle a una embarazada de siete meses, qué cuidados tener con un niño de dos años, y así, de forma que se aproveche al máximo una consulta médica que seguramente sea única en varios meses o años.

Uno de los casos emblemáticos es Níger, donde hay muchos problemas de malnutrición y hambrunas. "Comprobamos que cuando ofrecíamos ayuda alimentaria preventiva a todos los niños de las aldeas más afectadas, esa era la única vez que los chicos iban a ver a una institución sanitaria probablemente en su vida. Entonces aprovechamos para vacunarles, desparasitarles, y nos propusimos hacer un paquete lo más completo posible para esa única vez que viene el niño. Luego incluimos el tratamiento contra la malaria. En esa zona la mortalidad infantil ha cambiado radicalmente", contó el profesional.

El mismo Bastos experimentó la necesidad de este nuevo sistema cuando, en una visita a psicólogos que asisten a transmigrantes en México, un trabajador le relató que no sabían bien qué hacer porque veían a los pacientes solo un día, y el protocolo es de tres jornadas. En esa zona los psicólogos suelen atender a víctimas de violencia física y sexual por parte de grupos criminales. "Le dije que había que inventar un protocolo de un día para víctimas de violencia sexual", apuntó el presidente de MSF en España.

En Colombia comenzaron a aplicar un modelo de atención en consulta única y luego hicieron un estudio científico en la zona para evaluar los resultados. La terapia tiene un impacto positivo en la población y siguen trabajando en esta línea.

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