Mejorado panorama económico

El saldo positivo de 2016, indica una solidez estructural de la economía pese a la recesión en nuestros dos grandes vecinos
El panorama de estancamiento de la economía a comienzos del año pasado tuvo una auspiciosa reversión en los últimos meses, permitiendo cerrar 2016 con un crecimiento de 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB), medio punto por encima de lo que esperaba el propio gobierno.

La mejora fue consecuencia de un aumento del consumo interno, incluyendo más recursos a bienes de producción nacional en reemplazo de los importados, y de mayor inversión pública en infraestructura. Esta última área creció 7,9%, con aumento del gasto público pero sin incremento del déficit fiscal, luego de haber caído 12,2% en 2015. Y el mayor consumo de bienes domésticos estuvo reflejado en la caída de 2,9% en las importaciones de bienes y servicios durante el año pasado, lo que supuso casi un punto del crecimiento del PIB.

El resultado de 2016, anunciado por el Banco Central, sigue lejos de las tasas de crecimiento de la década 2004-2014, cuando superaban el 5% anual del PIB de la mano de una década de auge exportador. Pero no solo mejoran algo las magras perspectivas que venían desde 2015, sino que se mantienen 14 años continuados de cifras positivas. Y si bien el mejoramiento fue mínimo en 2015, con 0,4%, y modesto el año pasado, abre un horizonte de avance mayor, aunque no espectacular, para este año. Buenos resultados previstos en el sector agrícola y en otras áreas de exportación, incluyendo el turismo y la pasta de celulosa, han generado de inmediato proyecciones al alza de economistas privados de que el PIB podría crecer alrededor de 2,5% en 2017.

El saldo positivo de 2016, por otra parte, indica una solidez estructural de la economía pese a la recesión en nuestros dos grandes vecinos, de los que tanto dependemos y que cerraron 2016 con caídas del PIB de 3,6% en Brasil y de 2,3% en Argentina.

El panorama uruguayo se presentaba sombrío a comienzos del año pasado, con estancamiento al cierre del primer trimestre. Pero en los meses siguientes comenzó una gradual recuperación hasta llegar a una expansión del 3,4% del PIB en el último trimestre, comparado con igual período de 2015. Nada indica que la cifra del trimestre final del año pasado se mantenga a lo largo de 2017, ya que las nuevas previsiones de economistas privados están casi un punto más abajo, en buena parte por la incidencia de la paralización de la refinería de La Teja para obras de mantenimiento durante buena parte del año.

Pero es evidente que el país está saliendo de las desalentadoras perspectivas a que apuntaban el pobre 2015 y los primeros meses de 2016. El gobierno tiene ahora la responsabilidad de consolidar la mejora obtenida el año pasado con resultados en ascenso, aunque sean modestos y graduales.

Las dos primeras administraciones del Frente Amplio no supieron administrar la década de bonanza exportadora que los acompañó. El gasto excesivo, hasta el despilfarro imprudente en algunos casos, llevó a que el gobierno actual aumentara pesadamente la carga en impuestos directos e indirectos para sobrellevar angustias financieras. Pero si el crecimiento de este año se afirma en los siguientes, aunque no llegue a los niveles de prosperidad fiscal de años anteriores, corresponderá que el desahogo se transfiera a aliviar la onerosa extracción tributaria actual.

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El Observador

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