Mercosur con vieja cara nueva

De la mano de los presidentes Temer y Macri el Mercosur está retrogradando a sus orígenes

De la mano de los presidentes Michel Temer y Mauricio Macri el Mercosur está retrogradando a sus orígenes, cuando el bloque regional surgió en 1991 como derivación de un acuerdo bilateral entre Brasil y Argentina. En ese año, los dos gobiernos habían concluido un acuerdo de complementación e intercambio comercial. Al enterarse, el de Uruguay se apresuró a contactarlos, temeroso de que el entendimiento bipartito pudiera perjudicar a nuestra pequeña economía. Brasilia y Buenos Aires aceptaron incluir a Uruguay, en reemplazo de los tratados bilaterales que teníamos con cada uno de los dos grandes vecinos, lo que marcó el nacimiento del Mercosur. Simultáneamente se decidió agregar a Paraguay para darle un tono más regional.

Repitiendo con nueva cara el mismo procedimiento viejo, Macri y Temer, en un reciente encuentro en Buenos Aires, anunciaron el relanzamiento de un bloque que, en 27 años, ni siquiera concretó sus objetivos primarios de unión aduanera y zona de libre comercio. Los dos presidentes se comprometieron a aprovechar lo poco que hay de rescatable en la estructura actual, para el "fortalecimiento del Mercosur" pero, al mismo tiempo, "flexibilizar" sus reglas para que los miembros tengan "cierta autonomía" en sus relaciones internacionales. La autonomía se refiere a ser menos rígidos en la aplicación de la resolución 32 del bloque, que impide a un socio pleno concluir por su cuenta tratados de libre comercio por fuera del bloque.

Macri lo remarcó al afirmar que "muchos países y regiones nos piden que realmente tengamos tratados de libre comercio e intercambiemos más". Los dos presidentes, ambos partidarios de abiertas economías de mercado, coincidieron también en procurar masiva inversión externa para apuntalar sus debilitadas economías. Parece claro que la intención de Brasil y Argentina es que se priorice la búsqueda de TLC por el bloque en forma conjunta, como se negocia desde hace 16 años con la Unión Europea, pero dejando abierta la puerta a acuerdos bilaterales con terceros países.

Es el mismo camino que procura nuestro gobierno pero que hasta ahora ha estado cerrado no solo por la funesta resolución 32 sino por la renuencia de sectores mayoritarios del Frente Amplio a buscar TLC con países que no sigan una línea ideológica afín. Esto hizo fracasar en 2006 un TLC con Estados Unidos pero habilita el que ahora negociamos con China. Aunque el rumbo marcado por Temer y Macri favorece la futura expansión exportadora de Uruguay, no pasa desapercibida la exclusión de nuestro gobierno y del de Paraguay en la cumbre en Buenos Aires, limitada a los presidentes de Brasil y Argentina, repitiendo el formato de más de un cuarto de siglo.

Luego del encuentro Temer viajó a Asunción para informar al gobierno paraguayo de lo resuelto por los dos socios mayores. Igual información habrá recibido presumiblemente nuestro gobierno. Lógicamente ya ni se habla de la descartada e irrelevante Venezuela chavista, quinto socio pleno ingresado en forma arbitraria por Dilma Rousseff, Cristina Fernández de Kirchner y José Mujica por amiguismo ideológico y otros intereses. Uruguay y Paraguay seguirán marchando a la cola del entendimiento entre las dos economías mayores, lo cual es poco simpático pero puede redundar en beneficios para nuestro país si el Mercosur finalmente empieza a respirar y si nos permiten TLC por nuestra cuenta donde más nos convenga.


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