Meteorología a ciegas

Debido a la falta de personal, solo tres de las estaciones de observación de Inumet funcionan las 24 horas

Sin datos no hay pronósticos. Para saber si las nubes negras en el cielo se convertirán en una tormenta como la que el martes causó destrozos en buena parte de la costa de Montevideo y arrancó más de 50 techos en la ciudad de Rocha, los meteorólogos se basan en modelos matemáticos que llenan con información que extraen de la atmósfera.

Para eso, Inumet cuenta con 21 estaciones de observación ubicadas a lo largo y ancho del país, aunque solo en tres de ellas se trabaja las 24 horas del día (Aeropuerto de Melilla, Laguna del Sauce y Rocha). Sucede que, debido a la falta de personal, varias estaciones debieron reducir su horario de trabajo a la mitad –como es el caso de Rivera, Colonia y Paso de los Toros, por ejemplo–, mientras que otras están operativas apenas seis horas al día –como en Trinidad, Young y Tacuarembó–, y la de Bella Unión debió cerrar porque todo su personal se jubiló y no fueron llenadas las vacantes.

Según la dirigente del sindicato de trabajadores de Meteorología (ATMN), Cristina Mathison –meteoróloga climatológica– en Inumet hay unas 114 cargos vacantes que, de ser llenadas, casi duplicarían la plantilla de funcionarios actual que alcanza a los 180.

Mathison responsabilizó al expresidente del instituto, Gabriel Pisciottano –quien fuera cesado en octubre de 2016–, de no ejecutar el presupuesto asignado para solucionar esa situación. "El presupuesto mejoró, y mucho, pero el directorio saliente no lo ejecutó", dijo. Según el sindicato quedaron más de $ 70 millones asignados para la contratación de personal y mejora salarial que no fueron utilizados durante la administración de Pisciottano. "Con una buena gestión y estrategia esto tendría que estar solucionado, la situación debió ser tratada como una urgencia", agregó la dirigente.

Mathison agregó que a la falta de personal que aquejó al Inumet a lo largo de todo el año, se suman las licencias que muchos trabajadores se toman entre diciembre y marzo.

"Si se van todos los trabajadores de licencia, se cierra una estación. Esto se ha manejado con parametros que no son técnicos", dijo Mathison.

Falta de inversión

Además de la escasez de personal que haga observación de datos, la falta de tecnología es uno de los principales problemas del instituto. Mathison dijo que el Inumet "tiene un atraso de 30 años" producto de la falta de inversión en el área. La inversión representa apenas el 1% del presupuesto del Instituto, mientras que el 90% se destina al pago de salarios y el 9% restante a gastos de funcionamiento, según se desprende de la iniciativa presupuestaria que por primera vez presentó el Inumet.

Fue en esa iniciativa que el instituto solicitó $ 21 millones para inversiones en 2016, y $ 26 millones para los ejercicios venideros, de los cuales el Poder Ejecutivo asignó $ 15 millones para 2016, y
$ 5 millones adicionales para el resto del período.

Mathison dijo que la anterior administración dejó sin ejecutar unos $ 12 millones previstos para la inversión en tecnología.

Uno de los asuntos a los que se destinaría ese dinero, según se detalla en la iniciativa, es a la compra de aparatos que capten datos de forma automática. De esa forma el instituto podría recibir información a pesar de la falta de personal.

Actualmente las estaciones de Colonia, Paso de los Toros, Laguna del Sauce, Carrasco, Rocha y Rivera cuentan con estaciones automáticas que captan las 24 horas del día pero no en todas ellas hay observadores trabajando a tiempo completo.

Mathison dijo que si bien estas estaciones permiten captar los principales datos que necesitan los modelos para dar pronósticos, no pueden distinguir el agua del granizo, o pueden definir que hay condiciones para la formación de niebla, pero no cuán intensa es en el momento.

¿Predictibles o no?

La tormenta que impactó en San Carlos el 23 de diciembre, y la de Montevideo y Rocha el martes, fue calificada de "imposible" de pronosticar por parte de la nueva presidenta de Inumet, Madeleine Renom quien asumió en lugar de Pisciottano a mediados de diciembre.

Sin embargo, la especialista había dicho, en referencia al tornado que azotó Dolores en abril –y que tampoco fue pronosticado por el Inumet–, que de contar con radar Doppler se habría podido saber del fenómeno entre 10 y 20 minutos antes de que tocara tierra.

"No tenemos el instrumental, un radar doppler, para poder pronosticar o ver las posibilidades de la ocurrencia de un tornado en una región un poquito más acotada, más centrada", dijo Renom en una entrevista con el programa radial En perspectiva.

Uruguay no cuenta con radares para monitorear la actividad atmosférica y, por tanto, para obtener la información que este tipo de aparatos aporta. Inumet utiliza uno ubicado en el Aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires. Mathison señaló que ese radar no es optimo ya que no llega a tomar datos de Montevideo.

El meteorólogo –y compañero de cátedra de Renom–, Marcelo Barreiro dijo a El Observador que un radar hubiese sido capaz de alertar sobre la tormenta que el martes golpeó a Montevideo. "El único país (de la región) que no tiene (radar) es Uruguay", destacó el especialista.

Inumet tampoco cuenta con globos sonda que se lanzan a la atmósfera para tomar datos a gran altitud. Según explicó Mathison, la nueva administración buscará incluir este tipo de estudios en los próximos meses. Consultada sobre cuánto podría mejorarse la velocidad y precisión de los pronosticos con estos datos, Mathison opinó: "todos los datos son importantes. Cuantas más herramienta tengamos más completos serán nuestras predicciones".

La tormenta que azotó Montevideo y Rocha el martes se denomina corriente descendente y se forma a partir de una "cumulonimbus" (nube de desarrollo vertical) que entra en una tormenta muy intensa, lo que genera efectos puntuales y de poca duración. En el momento de la tormenta regía una advertencia amarilla, que fue cambiada a naranja varios minutos después de que el viento se calmara.

Luego se agregó una advertencia roja para el litoral, sin que se registraran fenómenos de entidad. Como se ve, la meteorología en Uruguay camina casi a ciegas.


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