MGAP fijó plazo para ingresar al Registro Nacional Frutihortícola

Quienes no cumplan dejarán de ser beneficiados con asistencias
Hasta el 9 de setiembre hay plazo para que los productores comerciales de los rubros frutícola, hortícola y florícola aporten sus datos al Registro Nacional Frutihortícola (RNF), lo cual es obligatorio y debe hacerse con un trámite on line, ingresando al link Granja en el portal www.mgap.gub.uy.

Quienes no lo hagan, aunque aún no se establecieron sanciones, no podrán beneficiarse con las apoyaturas que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) activa para el sector, precisó a El Observador Zulma Gabard, directora de la Dirección General de la Granja (Digegra) del MGAP. La jerarca destacó que el año pasado la participación en el RNF, en la primera experiencia de esta suerte de censo granjero, fue voluntaria; no obstante, la respuesta fue muy positiva e involucró a casi la totalidad de los productores de frutas, y a unos 1.100 de los 1.800 horticultores.

Según la legislación, este año el aporte de datos es obligatorio para todos los productores; quienes se registraron el año pasado deberán actualizarlos, incluso porque la exigencia es más minuciosa. Los hortícolas y florícolas deberán actualizar los datos dos veces al año y los frutícolas una vez.

Esta actualización de datos permitirá ajustar las políticas sectoriales y un mejor uso de los recursos públicos. Además, se podrá avanzar hacia una trazabilidad y ambientar mejor la existencia de inocuidad y de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA)".

El registro establece mejores condiciones para apoyos en seguros, riego, inserción, asistencia técnica integral, BPA, manejo regional de plagas y, cuando haya, emergencias granjeras.

Gabard brindó ayer una conferencia de prensa, en la sala Schwedt de la sede ministerial en Montevideo, para referirse a dos temas conexos, el RNF y las BPA para frutas y hortalizas frescas.

Todos los fruticultores y más de la mitad de los horticultores ya se vincularon al registro frutihortícola.

Resaltó el valor del sector, pese a que no incide demasiado en la economía nacional, dados sus bajos volúmenes de exportación. Mencionó que la granja incluye "una multitud de rubros hortícolas y unos cuantos rubros frutícolas", con variados perfiles en la característica de los productores y el destino de la producción.

Gabard también enumeró una serie de cometidos y desafíos del MGAP a través de la Digegra: soberanía y seguridad alimentaria, condición de vida de la población granjera, conservación de los recursos naturales, producción de forma sustentable (manejo sostenible), alimentos inocuos y desarrollo inclusivo del sector, "todo lo cual contribuye a mejorar la calidad de vida y el bienestar del trabajador rural y de su familia".

El conjunto de esos propósitos, reflexionó, se puede sintetizar en la frase: "cuido mi salud, la tuya y la del ambiente".

Tras aclarar que las BPA son acciones vinculadas a cada eje estratégico del MGAP, mencionó que inciden en uno en particular,: la intensificación sustentable.

Enfatizó que es necesario incrementar la productividad, también en este sector, pero "no a cualquier precio".

Indicó que ya se han venido desarrollando acciones relacionadas con las BPA, las cuales fueron ordenadas e integradas a lo que hoy es la Guía de BPA, elaborada en 2014 con el fin de aportar a la sostenibilidad ambiental, económica y social de las explotaciones granjeras, guía que considera aspectos tales como sistema productivo, cosecha, poscosecha, gestión del agua en el predio, gestión de plaguicidas y de la maquinaria y herramientas, la gestión de los deshechos, las condiciones del personal y el manejo de los animales, no solo los de trabajo, también los domésticos (por ejemplo, citó la no presencia de perros en cuadros hortícolas). Y señaló como clave documentar las operaciones que se realizan.

Están involucrados en las BPA emprendimientos tales como el manejo regional de plagas, el uso y manejo seguro de plaguicidas, el plan nacional de vigilancia de residuos, la gestión de envases vacíos de plaguicidas y fertilizantes, la prevención de riesgos laborales en el ámbito granjero y el control biológico de plagas en horticultura; todas esas acciones, en algunas de las cuales están involucradas otras instituciones, "se incorporan a través del RNF y el compendio de las BPA en una frase que resume la actitud promovida: hacer las cosas bien y dar garantía de ello" (definición que la FAO estableció para las BPA).

Gabard dijo que hay tres pilares en las BPA: producir protegiendo el ambiente, conservando los recursos naturales y la biodiversidad; minimizar el riesgo de que las frutas y hortalizas se contaminen durante la producción; y asegurar el bienestar y la seguridad de los productores, trabajadores y sus familias.

En el marco del impulso que el MGAP ha dado a la guía de las BPA, hubo ya una etapa de capacitación, en la que estuvieron involucrados 100 técnicos, aunque habrá más instancias. Ahora se abordará un proceso masivo de capacitación de los técnicos de la Digegra a más de 2.000 productores en todo el país. Son cuatro días de clase, ya se inició en estos días un ciclo de cursos y se entregan materiales y, aprobado el curso, un certificado de capacitación en BPA.

Está previsto que haya una tercera y una cuarta etapa, en las que se instalarán en los predios carteles que los señalarán como predio piloto tras la capacitación y como predio certificado tras la comprobación de la adecuada activación de las BPA, respectivamente.

"El fin de todo esto es que haya una sola forma de producir, bajo las BPA, lo más básico y necesario para una producción sustentable", remarcó.

Un sector valioso


Zulma Gabard, en base al censo agropecuario, dijo que hay más de 3.000 granjeros, la gran mayoría de escala familiar: trabajan y viven en el predio productivo. Generan una producción que asegura la soberanía alimentaria: representa el 96% del consumo interno de frutas y hortalizas. El 18% de las explotaciones agropecuarias del país son granjeras, ocupan el 20% de la mano de obra del sector y 0,36% de la superficie productiva del país. Es el sector del agro que más mano de obra ocupa por hectárea.

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