"Mi fuerte es la composición; entonces tengo que cuidarla"

Estela Magnone presenta el sábado Telón, su nuevo disco, en el Auditorio del Sodre
Estela Magnone es de esas figuras recurrentes de la música popular contemporánea. A veces atrás, acompañando en coros o en el teclado; otras como compositora y colaboradora. y otras en el centro, en el foco de atención. A principios de agosto, tras la salida de Telón, su cuarto disco solista, Magnone volvió a colocarse en el rol protagónico.

Mientras reposa su té, la autora advierte que su carrera es larga. Y no exagera: la primera vez que entró a un estudio tenía 4 años. "Yo recuerdo la música desde que nací. Mis padres eran músicos y mis abuelos también. A mi mamá se le ocurrió regalarle a mi padre un disco. Fuimos con mis hermanos Alberto y Daniel a los viejos estudios de Sondor, y le grabamos unas canciones a mi padre. Esa fue la primera vez que entré a un estudio de grabación; después no entré como por 20 años más", cuenta a El Observador.

Durante esos 20 años Magnone comenzó a estudiar piano, primero con su madre y luego con Renée Bonnet, madre de la compositora y directora Renée Pietrafesa. Tanto ella como sus hermanos fueron impulsados a estudiar música por sus padres. "Mis hermanos se rebelaron bastante, se escapaban de las clases, pero yo no. Era muy dócil, así que estudié piano, cantaba con mi padre en coros. En un momento tuve una rebelión adolescente y dejé la música, porque era una forma de rebelarme contra mis padres. Aunque me gustaba".

Hacia fines de los años de 1970 comenzó a alejarse de la música académica y a adentrarse en la música popular. Empezó cantando músicas de otros autores hasta que emprendió el camino de la composición. "El piano siempre me gustó mucho, pero un tiempo estudié flauta. Me encantaba, pero no me fue bien. Incluso cuando grabamos el disco de Travesía grabé flautas, y también en Siempre son las cuatro de Jaime. Siempre me resultaba más fácil componer en la guitarra a pesar de que soy muy mala tocando. Como que me inspiraba más. La mayoría de mis canciones eran en general compuestas en la guitarra".

A principios de la década de 1980 y a instancia de Fernando Cabrera –que en ese entonces conformaba MontTRESvideo con Daniel Magnone–, formó junto a Mariana Ingold y Mayra Hugo el trío Travesía, formato que replicaría años después con Laura Canoura y Flavia Ripa en Las Tres. "Fernando me insistió mucho, primero para que cantara sola y después con Travesía. No era para nada común el grupo. Era bastante exótico para la época porque hacíamos todo. Tocábamos todos los instrumentos. Y los arreglos corales que nos salían eran sofisticados, no eran comunes", cuenta Magnone. "En Las Tres cada una hacía su repertorio propio y el resto acompañaba. Travesía era bien un grupo, era distinto en ese sentido". Cada uno de los tríos dejó un álbum editado, y con Las Tres consiguieron un disco de oro.

Pero su primer disco lanzado como artista solista fue junto a Jaime Roos, el recientemente reeditado Mujer de sal junto a un hombre vuelto carbón (1984). "Fue un disco a dúo, con canciones hechas entre los dos. Las músicas eran todas mías, las letras eran mitad y mitad. Yo estoy feliz de que haya salido (Bizarro acaba de reeditarlo), porque hace años que está fuera del catálogo", dice Magnone. La cantautora quisiera que sus discos pasados también volvieran a sonar. "El disco de Las Tres es un disco que la gente recuerda pila, a veces me preguntan por él. Me gustaría que se subiera a donde fuera, me gustaría que volviera a circulación. Siempre está bueno el disco físico, pero debe estar subido en algún lado", afirma.

A este disco junto a Roos le siguieron sus discos solistas: Vals prismático (1993), Bruma de abril (2007) y Pies pequeños (2012). Además fue miembro de Níquel y realizó reconocidas colaboraciones con Eduardo Mateo. "Todavía tengo un par de letras (de Mateo) a las que todavía no les he puesto música", recuerda.

El telón

ESTELA MAGNONE / Flores Abiertas

Telón es el primer disco de Magnone con la mayoría de las canciones completamente de su autoría. Aparece, como bonus track, el tema Lago, cuya letra es de Mateo. "Me parece que las canciones son las que te llevan a concretar un disco. Me di cuenta de que tenía un grupo de temas que eran con letra y música mía, y me pareció que eso le iba a dar una unidad diferente. Son todas canciones muy referenciales. Cada una refiere a determinadas situaciones de mi vida", afirma Magnone. "Eso hace que lo sienta como algo más personal".

Por ejemplo, además de dedicar composiciones a su hija, sus nietos y su padre –el tema Cuando me toque morir, una canción que comenzó hace casi 10 años–, aparece la canción Cuarzo y coral, con la que ganó el premio Nacional de Música el año pasado. Además de ser una bellísima canción, revela el interés de la artista por las piedras. "Siempre me gustaron, tengo algunas en mi casa, y me gustaba eso del vínculo con la piedra. Muchas veces usé cuarzos", cuenta.

Cada vez que empieza un disco, Magnone empieza un cuaderno nuevo. Para componer busca la inspiración a través de la música y la lectura. Leyó A flor de piel, de Javier Moro, y El sonido de Los Beatles, de Geoff Emerick, ingeniero de sonido de la banda. "Ese lo leí mucho, porque saqué piques en pila", dice. Asimismo, es una ávida usuaria de Spotify –tiene cuenta premium–, donde explora géneros como el folclore argentino o remixes de Bebel Gilberto. "Como metí un poco de electrónica en el disco escuché cosas por ese lado", revela.

Telón combina esa influencia en el folclore, con algunas muy sutiles bases electrónicas. Ninguno de estos géneros desentona en la globalidad de la música de Magnone, sino que conviven en una armoniosa sintonía. "Hacer arreglos es mezclar cosas que escuchás de todos lados", dice. "O sea, robás abierto" (risas).

Su productor fue Fabián Marquisio, que ya desde el disco Pies pequeños comenzó a introducir ritmos electrónicos en su música. "Me sentí supercómoda con eso, que funcionaba bien con ese criterio, ¡no iba a meter una discoteca! En este disco me pareció que estaba bueno ir ya directamente hacia ese lado. Yo también empecé a investigar en programas", cuenta Magnone.

Que haya que editar un disco por año o cada dos no es algo en lo que Magnone crea. Cada uno de sus trabajos salieron cuando la autora decidió que era el momento adecuado. "Soy muy exigente con mis canciones. Todos mis discos me encantan. Demoro mucho en darles el visto bueno, tengo que estar segura de que es una buena canción para meterla en un disco. Prefiero tener menos discos y menos canciones pero que todas estén buenas", afirma. "No soy una gran intérprete ni pianista; mi fuerte es la composición, entonces tengo que cuidarla".

Estela Magnone

Sábado 3, hora 21.
Auditorio Adela Reta, Sala Hugo Balzo.
Entradas a la venta en Tickantel y boletería de la sala a $ 400.

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