Mística habanera

La historia de la capital de Cuba, el espíritu alegre e incansable de su gente y esa nostalgia que se refleja en sus viejos edificios y coches son parte de las mil razones para visitarla
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982, el casco histórico de La Habana, parte del puerto y la Plaza de Armas. Este es el centro turístico y vital de la capital cubana. Por aquí comienza el viaje y así como fue el barrio preferido de Hemingway (vivió un tiempo en el hotel Ambos Mundos), fue y es el lugar donde todo sucede. El escritor y periodista terminaba sus días en el bar y restaurante El Floridita, donde nació el daiquiri; los fanáticos de este autor, o del trago, deben pasar por allí y pedir un Papá Hemingway. En cuestiones de folclore local y de bebidas espirituosas, la otra parada obligatoria es La Bodeguita del Medio, donde se puede tomar un buen mojito en un lugar con mucha historia y anécdotas. En cuanto al valor arquitectónico, La Habana Vieja nuclea un gran número de edificaciones de diferentes épocas, que van desde el barroco hasta el art déco. El área posee cuatro plazas principales, a diferencia de la disposición que prevalece en general en las ciudades coloniales, con una sola; la Plaza de Armas, la Plaza de la Catedral, la Plaza Vieja y la Plaza San Francisco de Asís están conectadas entre sí por angostas y adoquinadas calles.

Varios son los museos que se pueden visitar en La Habana Vieja, dependiendo del interés y el tiempo que se permanezca en la ciudad; entre ellos está el Museo Casa Natal de José Martí, el Museo de la Maqueta, el Museo de la Ciudad y el Museo del Ron. En la zona también está la Catedral de la Habana, en cuyo interior se guardaron los restos de Cristóbal Colón hasta que los españoles abandonaron la isla y se los llevaron consigo. También vale la pena conocer el Palacio del Marqués de Aguas Claras, el Castillo de la Real Fuerza y la iglesia y convento de San Francisco de Asís (donde está el Museo de Arte Religioso). La calle Mercaderes es la de los museos y la calle Obispo es la de los bares, así como la Plaza Vieja. Por las noches es la zona animada. Para comer no deje de ir a los llamados "paladares", que son ni más ni menos que casas de familia donde el dueño y anfitrión cocina y brinda a los comensales la posibilidad de degustar los platos típicos cubanos. Los hay de diferentes tipos y precios. Uno muy recomendado en La Habana Vieja es el de Doña Eutimia, a pocos metros de la Plaza de la Catedral. Una opción interesante para visitar a metros de allí es el Taller Experimental de Gráfica, un espacio de arte en el que se puede presenciar la creación y experimentación de diferentes artistas locales e internacionales. También ofrece cursos intensivos para extranjeros.

Centro Habana

La Habana

El Centro es otra de las zonas importantes a visitar en la Habana. Aquí se encuentra el Museo de la Revolución, ubicado en el antiguo Palacio Presidencial (construcción de principios de siglo XX cuyo último ocupante fue Fulgencio Batista y que fue decorado por Tiffany's). Sus más de 30 salas de exposición guardan unas 9.000 piezas de distintas etapas de la lucha independentista. Llaman la atención las muescas en la pared de tiros históricos; también las armas, tanques y embarcaciones como el Granma.

Otra de las atracciones arquitectónicas de la Habana es el Capitolio Nacional de Cuba, con una imagen muy similar al de Washington D. C. La Real Fábrica de Tabacos Partagás es otro clásico indiscutido, una de las más antiguas de su tipo. Hoy trabajan unas 500 personas enrollando puros de las conocidísimas marcas Montecristo o Cohíba.

El Paseo de Martí, para algunos Paseo del Prado, es una bella y protagónica avenida sobre la cual el año pasado se realizó nada más ni nada menos que el desfile de la maison Chanel. Otro atractivo de la zona es El Museo Nacional de Bellas Artes, cuyas 24 salas exhiben colecciones de arte antiguo, otras dedicadas a maestros de todos los tiempos, además de salas con exposiciones transitorias. Una de las edificaciones, llamada El Centro Asturiano se focaliza en el arte cubano. La otra, del Palacio de Bellas Artes contiene la Colección de arte universal. Se destaca la obra de El Greco, los mosaicos romanos de hace dos mil años, y el lienzo de Gainsborough. El Castillo de San Salvador de La Punta (y el museo del Castillo en su interior), es un punto interesante, sobre todo porque es una obra del siglo XVI. Un atractivo adicional que tiene el Centro son sus zonas verdes, como el Parque Central, el Parque de la Fraternidad y el Parque de los Enamorados, con un trozo de la cárcel donde estuvieron presos personajes históricos como José Martí.

El Vedado

La Habana

El barrio de Vedado, conocido oficialmente como Municipio de Plaza de la Revolución, es el área residencial de La Habana. La mayoría de las casas se construyeron en la etapa de gran crecimiento de la ciudad, entre 1920 y 1950. Durante la década de 1950 y la de 1960 se transformó en una especie de Las Vegas cubano. El histórico Hotel Nacional albergaba un enorme casino. Así se mantuvo hasta la revolución. Fidel Castro y su ejército se instalaron en el Hotel Habana Hilton, rebautizado como Habana Libre, para comenzar su gobierno entonces definido como socialista. En esta zona se encuentran varios lugares de gastronomía (restaurantes y paladares) así como teatros. El punto más importante de este barrio es la Plaza de la Revolución, con el Memorial a José Martí, uno de los lugares más fotografiados de la isla, con la cara del Che Guevara en la fachada del Ministerio del Interior y la de Camilo Cienfuegos en el Ministerio de Informática y Comunicaciones. Por otro lado se encuentra el obelisco y la estatua del Memorial José Martí.
La Habana

Palacio Presidencial. Se construyó a principios del siglo XX y su último ocupante fue Fulgencio Batista. Decorado por Tiffany's, sus más de 30 salas guardan unas 9.000 piezas de la lucha independentista.

Mojitos. En la Bodeguita del Medio se preparan mojitos desde 1942 y sus dueños dicen que allí se inventó el icónico trago, aunque eso es discutido. En todo caso, vale la pena probarlo.

Hemingway en las afueras

La Habana

A unos 15 kilómetros al sur de la ciudad, un paseo interesante para los amantes de la literatura es la Finca La Vigía. Aquí vivió durante 20 años el escritor Ernest Hemingway. Es una hermosa casa rodeada de vegetación y es la primera institución que se creó para divulgar la vida y obra del escritor.