Modelo a base de deuda

El dinero del convenio petrolero con Venezuela y la liquidez bancaria permitieron a ANCAP invertir en grande
¿Cómo se hace para sostener un plan de inversiones ambicioso, con proyectos que no se esperaba que generen los recursos para rentabilizar su negocio y cuya ejecución superaba sistemáticamente los costos planificados? La respuesta es, con deuda.

Y entre 2007 y 2014 estaban dadas las condiciones para que ANCAP tuviera acceso fácil y barato al crédito local e internacional como para que el dinero no fuera una limitante a la hora de planificar y sostener proyectos de inversión.

Así fue que la deuda de ANCAP pasó de US$ 300 millones en 2005 a US$ 600 millones dos años después. Allí terminó la gestión de Daniel Martínez. Luego la deuda trepó a US$ 1.000 millones en 2009 y cinco años después ya superaba los US$ 1.900 millones. Para tener una idea de la magnitud de ese crecimiento, en 2005 la deuda de ANCAP representaba 2% del total de los pasivos del Estado uruguayo y en 2014 había trepado al 6%. Eso quiere decir que la deuda de ANCAP crecía tres veces más rápido que la del Estado en su conjunto.
Deuda ancap

Los bancos
Entre 2005 y 2007 –el período de Martínez en la presidencia– la deuda bancaria de ANCAP cayó de US$ 81 millones a US$ 19 millones. Pero a partir de 2009, la baja de las tasas de interés en los países desarrollados y la abundante liquidez de la banca local le permitían al ente –necesitado de un flujo constante de fondos para cumplir con el ambicioso plan de inversiones ya comprometido– recurrir a un crédito barato y de amplia disponibilidad. Sin embargo, por lo general se trataba de dinero de corto plazo y en su totalidad nominado en dólares. Fue así que para 2014 ya acumulaba una deuda bancaria de US$ 660 millones, principalmente con instituciones locales.

En promedio, el dinero que obtuvo ANCAP del sistema bancario entre 2009 y 2014 tenía un plazo de apenas un año y tres meses, lo cual obligaba al ente a renegociar sistemáticamente la renovación de créditos con las distintas instituciones en una verdadera bicicleta de préstamos.

Venezuela

El acuerdo alcanzado por las autoridades uruguayas en 2005 con el gobierno venezolano le permitía a ANCAP adquirir petróleo a la estatal Pdvsa mediante el pago de 75% del importe de cada partida a 90 días y el restante 25% financiado a 15 años con dos años de gracia y una tasa de interés irrisoria de 2% anual. Ese mecanismo estuvo vigente hasta mediados de 2015 y desde el principio fue visto como un generoso apoyo del gobierno venezolano para el financiamiento de los distintos planes de inversiones que tenía ANCAP.

Así, la deuda con Pdvsa alcanzó en su punto más alto US$ 870 millones en 2015, cuando el gobierno uruguayo negoció su cancelación anticipada a cambio de una quita y el compromiso de Venezuela de que parte de ese dinero se utilice como contrapartida para la exportación de productos al país caribeño.

Proveedores

No solo Pdvsa, sino también otros proveedores financiaban a ANCAP aunque en el corto plazo, tanto por la postergación en el tiempo de sus pagos como por otros mecanismos financieros más sofisticados. La deuda con proveedores (sin contar las compras de crudo a Pdvsa) pasó de US$ 130 millones en 2005 a US$ 425 millones nueve años después. Solo en el período de Martínez, ese componente de la deuda se duplicó.

En dólares

El problema de la deuda de ANCAP no era solo su rápido crecimiento y su orientación al corto plazo. También estaba el tema de su moneda. Prácticamente la totalidad de la deuda contraída con los bancos y Pdvsa estaba nominada en dólares, en una empresa cuyos ingresos se generan en pesos.
Por un lado, eso implicaba un riesgo ante la posibilidad de que el dólar subiera de precio, como efectivamente lo hizo decididamente a partir de 2013. Según los auditores que realizan los balances anuales de la empresa, un aumento de la cotización del dólar de 10% en 2014 le provocaba a la empresa pérdidas patrimoniales por el equivalente a US$ 83 millones.
cotización dolar
Por otro lado, en momentos en que el dólar bajaba, el descalce de monedas generaba el efecto opuesto: la falsa sensación de que la deuda del ente iba perdiendo peso conforme la moneda local ganaba terreno frente al dólar.

En limpio

En definitiva, las circunstancias internacionales y los acuerdos políticos con Venezuela en su etapa de apogeo económico le permitieron a ANCAP generar las condiciones para un crecimiento insostenible de sus actividades. El acceso al financiamiento abundante y barato alimentó la ilusión de riqueza y posibilidades infinitas. Pero más temprano que tarde, la ilusión se rompió y los uruguayos tuvieron que pagar el exceso de confianza del ente en la forma de una capitalización de casi
US$ 900 millones y un sobrecosto en el precio de los combustibles.

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