Modelos antagónicos estarán en pugna en el balotaje en Francia

Macron y Le Pen deberán conseguir en junio mayoría parlamentaria para gobernar
En un país que quedó políticamente partido, y en el que el gobernante Partido Socialista –al igual que la derecha­– sufrieron un estrepitoso fracaso y no avanzaron al balotaje, el centrista Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen comenzaron a delinear ayer sus estrategias de captación de votos para el 7 de mayo, en la segunda vuelta de las elecciones en Francia.

Ambos candidatos se lanzaron de lleno a la campaña para la segunda vuelta, en la que plantean visiones antagónicas sobre el futuro de Francia, Europa y la globalización.

Macron –que ganó con el voto urbano, a diferencia de Le Pen que se impuso en las zonas rurales– ya comenzó negociaciones con sectores de izquierda y la derecha para asegurarse un respaldo que le permita derrotar a Le Pen.

Tanto Macron –proeuropeo y con un discurso liberal– como Le Pen –que quiere salir de la Unión Europea y arremete contra la inmigración– encarnan dos discursos contrapuestos y formas diferentes de hacer política..

A tal punto ello es así que el propio presidente Francois Hollande se involucró directamente en la elección al advertir sobre el riesgo que implicaría para el país el acceso al poder de Le Pen, y tomar partido por Macron.

"La presencia de la extrema derecha hace correr nuevamente un riesgo a nuestro país. Frente a ese riesgo, es imposible quedarse callados. Por mi parte, votaré por Emmanuel Macron", afirmó el mandatario en un discurso que retransmitió la televisión.

Según el presidente, su exministro de Economía, que se perfila como principal favorito, "defiende los valores que permiten reunir a los franceses en este período tan particular y grave que atraviesa el mundo, Europa y Francia", señaló.

Alivio europeo

Mientras tanto, el alivio era palpable ayer en Bruselas tras el pasaje de Macron al balotaje en Francia, aunque el resultado de la primera vuelta mostró de nuevo un fuerte descontento con la UE y la vigencia de la ultraderecha eurófoba.

"Bruselas estaba preocupada, hubo un respiro", aseguró el comisario europeo de Asuntos Económicos, el francés Pierre Moscovici, quien urgió no obstante a "no clamar victoria", ya que "la segunda vuelta no se celebró todavía".


Mayoría parlamentaria

Con una participación de votantes cercana al 80% y con un refuerzo de la seguridad ante la presunción de que pudieran ocurrir un atentado terrorista, la primera vuelta eliminó de la carrera hacia la presidencia al Partido Socialista y a la derecha tradicional.

Mientras el socialista Benoit Hamon obtuvo un humillante 6,5% de los votos, el conservador Francois Fillon –afectado por un escándalo de adjudicación de empleos ficticios a su esposa e hijos– consiguió 19,94%, al mismo nivel del izquierdista radical, Jean-Luc Mélenchon.

El ganador de las elecciones del 7 de mayo, sea Macron o Le Pen, deberá esforzarse por reunir una mayoría parlamentaria en las legislativas de junio para poder gobernar y aplicar su programa sin mayores contratiempos.

Macron se comprometió el domingo, apenas conocido el resultado, a "construir una mayoría de gobierno y de nueva transformación", dado que su movimiento, ¡En Marcha!, creado hace apenas un año, aún no tiene representantes en la Asamblea Nacional.

Jérôme Sainte-Marie, del instituto de sondeos Polling Vox, coincidió. "Sea cual sea el presidente elegido, los franceses confirman" en el Parlamento la elección de su presidente, afirma. Según él, Macron tiene "una ventaja": "Es compatible con una parte de la izquierda y una parte de la derecha". Según este analista, Macron tiene una ventaja: "Es compatible con una parte de la izquierda y una parte de la derecha".

Dos países opuestos en las urnas

Apenas se publicaron los primeros resultados, salió a la luz la profunda división entre dos Francias, las de las grandes ciudades globalizadas y cosmopolitas que apostaron por Macron, y las de las localidades rurales y ciudades pequeñas y medianas a menudo olvidadas y empobrecidas, que votaron masivamente por Le Pen.

El resultado más significativo fue el registrado en la capital, París, donde el candidato de el movimiento "¡En Marcha!" obtuvo 34,9% de los sufragios en la primera ronda, más de 10 puntos por encima de su resultado nacional, mientras que la líder del Frente Nacional (FN) no logró superar el 5%, más de 15 puntos por debajo de la media del país.

Marine Le Pen obtuvo sus mejores resultados en las regiones afectadas por la desindustrialización y el desempleo, como en la región del Norte, donde consiguió 31% de los sufragios.

Sus resultados son en cambio mediocres en París, Lyon (8%) y en otras grandes metrópolis, con excepción de Marsella (sureste), donde la formación ultraderechista obtuvo 23% de los sufragios, entre un electorado sensible sobre todo al discurso antiinmigración de la candidata.

Divergenias por Europa e inmigración

Los programas de Emmanuel Macron y Marine Le Pen, que el 7 de mayo disputarán la segunda vuelta de la elección presidencial en Francia, divergen sobre una mayoría de temas, en especial los referidos a la Unión Europea.

En este punto, la presidenta del Frente Nacional, Le Pen, quiere negociar en Bruselas una salida del euro y del espacio Schengen. Al término de las negociaciones habría un referéndum sobre la pertenencia de Francia a la UE.

En tanto, Macron propone el lanzamiento, tras las elecciones alemanas de octubre, de convenciones democráticas en toda la UE que conducirían a un proyecto adoptado por todos los países que lo deseen. Preconiza una zona euro con presupuesto propio, un Parlamento y un ministro de Finanzas.
La inmigración es otro tema que separa a los candidatos.

Le Pen quiere reducir la inmigración a 10.000 personas por año. Propone una "moratoria" sobre la inmigración legal. Limitaría las condiciones de asilo, endurecería el reagrupamiento familiar y haría imposible la regularización de los indocumentados.

Prevé la expulsión automática de los criminales y delincuentes extranjeros. Suprimiría el "ius soli" que otorga la nacionalidad a los nacidos en territorio francés, la ayuda médica estatal a los inmigrantes e impondrá un plazo de dos años de presencia regular antes de que un extranjero pueda hacerse reembolsar gastos de salud.

En tanto, Macron va por otro camino y promete examinar las solicitudes de asilo en menos de seis meses.

Marine Le Pen quiere restablecer la jubilación a los 60 años y abolir una reciente ley de flexibilización laboral, contrariamente a su adversario. Los dos candidatos mantienen la semana laboral legal de 35 horas.

7 de mayo

es la fecha prevista para el balotaje en Francia, que definirán Emmanuel Macron y Marine Le Pen.

Electores

Macron ganó la primera vuelta con el apoyo de un electorado urbano, mientras Le Pen se impuso en la Francia rural.

Presidente

Hollande aseguró que dará su voto a Macron, por el riesgo que supone la ultraderecha.




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