Moderada celebración sindical

La relativa moderación de los reclamos al gobierno caracterizó el acto con que el PIT-CNT celebró el Día de los Trabajadores

La relativa moderación de los reclamos al gobierno caracterizó el acto con que el PIT-CNT celebró ayer el Día de los Trabajadores. Aunque se esperaban demandas específicas de defensa del salario real, la oratoria central se limitó a pedir flexibilización de las pautas oficiales para los Consejos de Salarios y aumento de la inversión pública para generar empleo. Fueron expresiones de deseo que difícilmente puedan ser atendidas en la precaria situación de la economía. Es inobjetable que una organización sindical cumpla con su obligación de defender los ingresos y las condiciones laborales de los trabajadores. Pero ese derecho no puede ignorar el panorama global del país, que el PIT-CNT pareció reconocer en el acto, en presencia de figuras del oficialismo, algunas de la oposición, delegaciones de otros países de la región y un nutrido público.

Durante la década expansiva iniciada en 2003 por auge exportador y del consumo interno, con un crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) por encima del 5%, el salario real creció 50%, aunque partiendo de los niveles deprimidos que siguieron a la crisis de 2002. Pero ese período empezó a declinar en 2013 y se derrumbó el año pasado, cuando el PIB subió apenas un magro 1% en una condición de virtual estancamiento, que se ha agravado este año. Exportaciones en caída y retracción del consumo interno, a lo que se agrega el golpe de los recientes desastres climáticos, crean un panorama de aguda retracción de la actividad. El desempleo va en aumento y tanto el gobierno como dirigentes empresariales y sindicales concuerdan en bajar los días de trabajo en las áreas productivas más golpeadas en el sector privado, como forma de evitar más despidos y envíos al seguro de paro.

Se señalaron las dificultades derivadas de esa situación, pero se omitió señalar la responsabilidad del Frente Amplio en la actual coyuntura, por la imprevisión de sus administraciones a partir de 2005 al gastar en exceso los ingresos fiscales, sin anticipar la necesidad de ahorrar para cuando llegaran tiempos contractivos, como inexorablemente ocurre en los ciclos económicos. En este panorama, es irreal el reclamo del PIT-CNT de que el gobierno actual flexibilice las pautas para aumentos a privados y mejore la situación de los trabajadores públicos, así como el mantenimiento del salario real que sus dirigentes han venido exigiendo antes del acto de ayer. Este indicador ya sufrió una pequeña reducción el mes pasado en el sector privado y es prácticamente imposible que se revierta esa tendencia, aunque la inflación siga por encima del 10% y en momentos en que la industria manufacturera recorta actividad por falta de mercados.

En el acto figuraron también, como ocurre año a año, temas de improcedente carácter político más que laboral. Incluyeron la persistencia de reclamos sobre la búsqueda de restos de los detenidos desaparecidos durante la dictadura hace casi cuatro décadas o el respaldo al gobierno de la presidenta brasileña Dilma Rousseff, que enfrenta un posible juicio político de destitución por mala gestión y corrupción, asuntos que nada tienen que ver con el movimiento sindical. Fue, en resumen, una reiteración de posiciones tradicionales del PIT-CNT al cumplir 50 años de su creación, con recuerdos históricos y esperanzas de mejora, pero menos virulencia que en otros 1º de mayo.


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El Observador

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