Monjas ya bautizan y asisten matrimonios en Uruguay

El papa anunció que creará comisión para que mujeres puedan ser diaconisas
Donde termina una carretera asfaltada, allí empieza la labor de las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima". El lema acompaña a esa congregación religiosa desde hace varias décadas. En 1961, Federico Kaiser, obispo de la prelatura de Arequipa, Perú, decidió fundar Misioneras de Jesús Verbo y Víctima para que en las zonas más alejadas y con peor acceso de ese país, se pudieran realizar bautismos y asistir matrimonios. El obispo había comprobado que en muchos lugares, personas católicas fallecían sin siquiera haber sido bautizadas porque los sacerdotes no tenían cómo llegar.

Misioneras de Jesús Verbo y Víctima está integrada por monjas y en Uruguay se encuentra en Ombúes de Lavalle (Soriano), Santa Clara de Olimar (Treinta y Tres) y Tambores (Salto). En cada casa hay cinco hermanas. Una de ellas es la madre Asunción, que llegó a Uruguay desde Perú hace más de 20 años.

Asunción ha bautizado y asistido matrimonios desde que llegó al país en zonas del llamado interior profundo. Según contó a El Observador, a los habitantes de los pueblos donde vivió ya no les resulta extraño que una monja oficie matrimonios o bautismos. "Saben que somos nosotras las que bautizamos, ya están acostumbrados. Si no estuviéramos, no podrían bautizarse. Se muestran agradecidos", dijo.

Hace algunos días, el papa Francisco aceptó la creación de una comisión para estudiar que las mujeres puedan ser diaconisas, el rango más bajo dentro del sacerdocio.
"Sería bueno, para hacer que la Iglesia aclare ese punto. Estoy de acuerdo, voy a hablar para hacer algo como esto. Acepto, me parece útil tener una comisión para aclarar", dijo durante un encuentro en el Aula Paulo VI del Vaticano con 900 líderes de congregaciones religiosas femeninas de todo el mundo, consignó la agencia católica en español Religión Digital.


Por qué las monjas ya lo hacen

A pesar de que la celebración de los sacramentos está reservada exclusivamente para los hombres religiosos que se ordenan, cualquier persona puede bautizar o asistir un matrimonio. El obispo de Melo y Treinta y Tres, monseñor Heriberto Bodeant, explicó en una entrevista publicada en la página web de la Conferencia Episcopal del Uruguay, que la Iglesia permite que cualquier persona bautice o asista matrimonios "en caso de necesidad". "Un niño nace con peligro de muerte. Sus padres desean que sea bautizado; tanto la mamá como el papá, o personal de la salud o cualquier otra persona puede hacer eso. Después hay que informar de eso a la parroquia que corresponda, donde puede completarse la ceremonia", dijo a modo de ejemplo.

Bodeant aclaró que la propuesta del papa no tiene como único fin que las mujeres puedan bautizar porque, de hecho, muchas ya lo hacen. "En realidad el tema es otro: el papa habló de la posibilidad de abrir a las mujeres el camino del diaconado, que actualmente solo lo pueden recibir los varones", sostuvo. Hace un tiempo que la madre Asunción no asiste matrimonios porque, según dice, "la gente cada vez se casa menos". Uno de los objetivos de la congregación a la que pertenece es que los sacerdotes visiten esos pueblos para celebrar misas. En 2014, había unos 415 mil sacerdotes en el mundo y 700 mil monjas, según el Anuario Pontificio.

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