Morales denuncia conspiración tras asesinato de un viceministro

El país está de luto ante la violenta muerte del funcionario
Bolivia lloraba ayer viernes el asesinato del viceministro del Interior, Rodolfo Illanes, a manos de mineros que bloqueaban vías y con quienes intentó negociar sus reivindicaciones laborales, una protesta que para el gobierno forma parte de una conspiración política.

A raíz de la situación, los piqueteros se habían retirado de los caminos que disputaron durante tres días a fuerza de explosiones de dinamita, con los policías, en choques que también dejaron dos mineros muertos y unos 20 policías heridos.

Illanes, secuestrado el jueves por mineros que cortaban una ruta, fue torturado y asesinado por sus captores. Su cuerpo fue abandonado envuelto en una frazada cerca de la carretera Oruro-La Paz.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, expresó su "profundo dolor" por el asesinato. "En esta movilización de Fencomin (Federación Nacional de Cooperativas Mineras) había una conspiración política y no una reivindicación social para el sector", dijo.

"Siento que esta conspiración permanente está usando a discapacitados, usando al transporte privado y a los cooperativistas" para afectar al gobierno, sostuvo.

Morales, en el poder desde 2006, recordaba así las recientes protestas contra su gobierno que organizaron transportistas y colectivos de discapacitados en demanda de mayores beneficios.

"La próxima semana demostraremos cómo hay injerencia no solamente de carácter político interno, sino también externo", anunció, sin dar más detalles.

Illanes, asesor del sindicato cocalero, del cual el mandatario es líder hace casi 30 años, fue declarado "héroe defensor de los recursos naturales".

Visiblemente conmovido, Morales planteó que las autoridades judiciales "tienen que dar con los autores materiales y también intelectuales del asesinato tan cobarde del hermano Illanes".

Los principales directivos de la Fencomin mantenían en tanto silencio absoluto, en contraste con las voces de dolor e indignación. Mientras, la fiscalía allanó su sede, se incautó de documentación y detuvo a 10 personas.

¿Qué son y qué reclamaban?

Fencomin tiene unos 60 mil afiliados. Las cooperativas son pequeñas asociaciones autónomas "sin fines de lucro", que con el gobierno de Morales tomaron un impresionante vuelo político.

El sector cooperativo tiene un largo historial de apropiación de yacimientos mineros tanto estatales como privados.

Los socios de las cooperativas tienen iguales derechos entre sí, pero en algunas minas, como en Potosí, hay varios tipos de asociaciones y también mantienen personal asalariado.

Fencomin cuenta con congresistas, dos viceministerios, una superintendencia del ramo y decenas de direcciones en el gobierno. Esta federación rechaza tanto la libre sindicalización en las cooperativas como la ley de cooperativas que otorga un plazo de dos años para la adecuación de sus estatutos.

También reniega de una modificación a la ley minera que prohíbe el alquiler de las concesiones mineras –que pertenecen al Estado– a privados o extranjeros. Unas 30 concesiones fueron alquiladas al margen de la ley.

Asimismo, reclaman flexibilizaciones a las normas medioambientales; la inclusión de delegados de los mineros en el directorio del seguro social estatal; la reposición del viceministerio de Cooperativas, bajo su control, y la creación de un ministerio del área bajo su tutela. Quieren, además, un trato preferencial en el pago de energía eléctrica. Pese a que el sector no paga impuestos y solo una regalía de 2,5% por la venta de minerales, plantean que esas regalías sean invertidas en proyectos que los favorezcan.

La minería representa más del 25% de las exportaciones de Bolivia y es un sector clave del desarrollo nacional. El 80% de la producción corresponde a la minería estatal o asalariada y el 20% a las cooperativas.

Fuente: AFP

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