Muerte de pilotos: "¿Por qué tanto dolor?"

El jefe del Escuadrón Aéreo Nº 5 hizo un emotivo discurso en el sepelio de los pilotos fallecidos el martes

En los tres minutos que duró su discurso no pudo contener la emoción y su voz se entrecortó varias veces. "¿Qué sentido tiene esta pérdida? ¿De qué sirve tanto sacrificio? ¿Por qué tanto dolor?", se preguntó el teniente coronel aviador Alejandro Trujillo, comandante del Escuadrón Aéreo Nº 5 , unidad en la que se desempeñaban los pilotos Fernando De Rebolledo y Gonzalo Correa, que murieron el martes luego de que el helicóptero que tripulaban se precipitara a tierra en el Aeropuerto de Carrasco.

Trujillo fue el orador principal en el sepelio de los dos oficiales, que se realizó ayer en el panteón de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) en el Cementerio del Norte con honras fúnebres militares y en presencia del ministro y subsecretario de Defensa, Jorge Menéndez y Daniel Montiel, y altas autoridades de las tres fuerzas.

"Cómo pueden estar muertos nuestros pilotos si son constructores de algo más grande que ellos mismos. Ellos están en nuestro corazón y su historia es nuestra historia. Ellos están con nosotros. Su recuerdo nos honra y enaltece", dijo el comandante del Escuadrón Aéreo Nº 5, haciendo un claro esfuerzo para poder seguir leyendo su discurso en el que citó pensamientos de Gabriela Mistral y Gabriel García Márquez.

Dirigiéndose a los familiares de los pilotos fallecidos, Trujillo afirmó que la FAU los acompañará en su dolor y en un mensaje a los integrantes de la institución les pidió que "levanten la vista" y "den todo de sí por ellos y por quienes vienen detrás".

De Rebolledo tenía 33 años, tenía el grado de capitán aviador, estaba casado y era padre de una pequeña hija. Correa, de 24 años, había egresado de la Escuela Militar de Aeronáutica en 2014 y ostentaba el rango de alférez aviador. Al momento del siniestro estaban realizando una práctica a bordo de un helicóptero UH-1H que consistía en aterrizar simulando una falla en el sistema hidráulico en el aparato.

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El accidente que se cobró la vida de De Rebolledo y Correa ocurrió apenas cuatro días después de que el viernes 12, en Durazno, perdieran la vida otros dos pilotos militares cuyo avión (un Cessna A-37 B DragonFly de 1976) se estrellara en el marco de un vuelo de instrucción poco después de despegar de la base aérea de Santa Bernardina. Allí fallecieron el teniente primero Diego Medeiros Pérez (31 años) y el teniente segundo Cristian Javier Estevez Rojas (24 años).

Algo salió mal

El comandante en jefe de la FAU, Alberto Zanelli, dijo ayer por la mañana en conferencia de prensa que están en curso las investigaciones para determinar las causas de los dos accidentes que terminaron con la vida de los cuatro pilotos. El plazo para que estén disponibles los informes definitivos es, como máximo, de 50 días, considerando 30 días y otros 20 de posible prórroga.

Sobre el accidente del martes, Zanelli —que en el sepelio de los pilotos fue el encargado de entregarle los pabellones nacionales que cubrían los féretros a la viuda de De Rebolledo y a la madre de Correa— aseguró que "el helicóptero estaba en condiciones de operar" y que no se descarta ninguna hipótesis sobre las causas del accidente.

El comandante en jefe de la FAU destacó De Rebolledo tenía más de 1.300 horas de vuelo al tiempo que Correa tenía 260, por lo que la causa del siniestro fue algo que "sin dudas salió mal". "Lo más fácil es acusar a la tripulación. Son los únicos que no tienen voz para defenderse", dijo Zanelli en la conferencia de prensa que ofreció ayer por la mañana en la Base Boiso Lanza, sede del Comando General de la FAU.

Zanelli también aseguró que "si las aeronaves no estuvieran en condiciones, los aviones no serían indicados a cumplir una misión y los pilotos (...) no volarían". El sábado pasado, al hacer declaraciones luego del accidente registrado en Durazno, el principal jerarca de la aviación militar remarcó que la aeronave "estaba en condiciones de volar".

Tanto en el siniestro del viernes en Durazno como en el del martes en al Aeropuerto de Carrasco los pilotos estaban realizando vuelos de entrenamiento. Zanelli dijo que se deben "seguir practicando emergencias" a pesar de estas dos tragedias, dado que son las que entrenan a la tripulación cuando se altera la normalidad del vuelo. En el caso puntual del accidente de anteayer, en el cual los militares simulaban una falla hidráulica en el helicóptero, señaló la necesidad de realizar la práctica dado que "es una posibilidad bastante común que falle el motor".

El lunes, el ministro de Defensa, Jorge Menéndrez (que asumió en el cargo el viernes 12, horas después del accidente de Durazno), concurrió al Parlamento para explicar el estado material y de recursos humanos con los que cuentan las Fuerzas Armadas. En ese marco, Menéndez informó a los integrantes de la Comisión de Defensa del Senado que el gobierno mantendrá "en reserva" el informe preliminar del accidente del avión que se estrelló.

El ministro, que hoy concurrirá otra vez al Parlamento pero por la Rendición de Cuentas, también aseguró que el 40% de las aeronaves de la FAU "está operativa".

Condolencias de Vázquez por carta

El sepelio de los pilotos Fernando De Rebolledo y Gonzalo Correa se realizó ayer por la tarde en el panteón de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) en el Cementerio del Norte. Como representantes del gobierno estuvieron presentes el ministro de Defensa, Jorge Menéndez y el subsecretario, Daniel Montiel. El presidente Tabaré Vázquez envió una nota al comandante de la FAU, Alberto Zanelli. En la misiva, que fue divulgada por el sitio web de la Presidencia, el mandatario escribió: "Lamentablemente presento ante Usted, y por su intermedio a todo el personal de la Fuerza Aérea Uruguaya y especialmente a los familiares de los oficiales fallecidos en el accidente aéreo del día de ayer, mis más sentidas condolencias".

"Tenemos una aeronave accidentada"

Los audios de las comunicaciones que mantuvieron los pilotos del helicóptero siniestrado el martes y la torre de control del Aeropuerto de Carrasco muestran cómo se coordinaron las labores de rescate. En la primera conversación los tripulantes describen la maniobra de aterrizaje simulando una falla hidráulica que se disponían a realizar. Finalmente, se escucha la voz de controlador que dice: "tenemos una aeronave acá accidentada". En esa misma comunicación uno de los militares describe las operaciones reales de rescate que se estaban realizando. "La víctima ya ha sido liberada de entre los fierros", dice una voz. Una conversación posterior, se piden detalles sobre los pilotos, y uno de los controladores reclama que a pesar del operativo de rescate no se crucen "las pistas del aeropuerto sin autorización", dado que



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