Muestran avances en las políticas públicas en producción sostenible

Trabajo de Opypa e INIA evalúa indicadores de intensificación sostenible

Hay que tener claro que todo aumento de la producción agropecuaria, del consumo de energía eléctrica, de la cantidad de ascensores en un edificio o de la potencia de la cilindrada de un motor tiene un impacto en el medio ambiente. Por eso hay que generar políticas que permitan transitar por un mundo moderno en forma sostenible", remarcó a El Observador el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre.
En esa línea comentó como "muy valiosos" los aportes generados por el acuerdo entre la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) que generó una publicación presentada ayer en INIA Las Brujas.

Aguerre resaltó tres ejes estratégicos del convenio. El primero, conocer mejor las interrelaciones de las distintas cadenas agroindustriales y comerciales hacia lo interior, y en su capacidad de inserción internacional y comercial.

En segundo lugar, lo referido a la economía de recursos naturales, considerando que Uruguay es un país que tiene su economía fuertemente basada en ellos, incluyendo sus políticas de suelo y de agua, y entender cómo deben ser sostenible en el largo plazo.

En tercer lugar, remarcó la evaluación de políticas, evaluación y medición del cambio técnico. En el Uruguay de los últimos 20 años ha ocurrido un cambio muy importante en la producción forestal y en la ganadería, donde se produce un poco más y en menor superficie al perder áreas hoy ocupadas por la forestación y la agricultura.

Además hubo un cambio profundo en la agricultura, que era de invierno y ahora el énfasis está en los cultivos de verano. Se está intensificando el uso del riego y la incorporación de las tecnologías de la informática y la comunicación en las cadenas productivas, que son elementos centrales a considerar.

Por ello el ministro destacó que los desafíos de la intensificación sostenible tienen que ver con construir competitividad desde el punto de vista de los costos y de las calidades para poder ganar mercados, pero también enfrentar los potenciales impactos ambientales que pueden tener esos cambios en la producción.

Por lo tanto, Uruguay puede seguir avanzando en base a su producción de alimentos y de fibras, además del turismo, del software, de los servicios informáticos, comerciales o logísticos.
El país tiene que poseer un diseño de políticas que tenga muy claro cuál es el uso de los recursos naturales. Y eso es posible a partir de la generación de conocimientos, lo que es viable gracias a la investigación y las tecnologías para "transitar por la rutas de potenciales conflictos", dijo Aguerre.

Ciencia rigurosa
Existe un camino importante de construcción de políticas públicas basadas en ciencia rigurosa de forma de impactar de mejor manera en la sociedad, destacó a El Observador el gerente de Innovación y comunicación de INIA, Miguel Sierra. Opinó que los equipos seguirán trabajando en intensificación productiva en forma sostenible, por ejemplo en proyectos vinculados a carne, lechería y forestación. También se trabajará en la evaluación de los impactos ambientales.

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