Murakami periodista, el gas sarín y los atentados de 1995

Haruki Murakami (1949) es, hoy, el escritor japonés más famoso.Su nombre figura como candidato al Premio Nobel de literatura.Su abundante producción es dispar, algunos textos atrapan, otros polémicos.

Por Jaime Clara. Tiene algunos trabajos, realmente prescindibles, como el que se dedica a describir todo su proceso para correr y entrenar la maratón en Hawaii o Nueva York (De qué hablo cuando hablo de correr) pero tiene algunos libros que deben ser tenidos muy en cuenta, al menos para quien esto escribe, como Baila, baila, baila, Al sur de la frontera, al oeste del sol, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Kafka en la orilla y los dos primeros libros de 1Q84.

Tusquets, editorial que publica en español a Murakami, acaba de editar un libro que, el escritor japonés publicó, en dos tomos, en 1997 y 1998. Underground muestra una faceta poco conocida del escritor, la del periodista.

Una secta religiosa, conocida como Aum Shinrikyo, que tenía como líder al falso profeta Shoko Asahara atentó, en marzo de 1995, al metro de Tokio en hora pico. Fueron tres líneas que sufrieron los ataques de gas sarín. Se trata de un compuesto, incoloro e inoloro que es utilizado como una de las armas químicas más peligrosas por su volatilidad. Fue clasificado como arma de destrucción masiva por Naciones Unidas y, tanto su producción como almacenamiento, fueron declaradas ilegales en la Convención sobre armas químicas, en 1993.

En el prólogo, Murakami explica, con un disfrutable lujo de detalles, las motivaciones de escribir sobre la tragedia, una de las mayores de Japón en los últimos tiempos, y cómo fue que accedió al testimonio de los sobrevivientes del atentado, así como a algunos de los responsables del ataque. En Underground, están los testimonios de primera mano, sin literatura, sin ficción, pero llevados con la maestría de quien maneja los criterios narrativos con solvencia. En los atentados murió una docena de personas y hubo más de doscientos heridos.

"Antes de entrar en el metro, Hayashi se colocó una mascarilla como la que usa la gente en invierno cuando está acatarrada. El número del tren era el A725K. Al ver a una mujer junto a su hijo en el vagón, Hayashi titubeó: 'Si libero ahora el sarín, morirán. Espero que se bajen pronto'. Pero ya había llegado hasta allí. No había vuelta atrás. era una guerra santa. No podía permitir que le venciera la debilidad de su corazón"

Los hombres dejaron bolsas en el piso del tren y, con paraguas, las pincharon para que comenzara a salir un líquido y luego esparcirse el gas. Casi inmediatamente, todo fue pánico, horror y muerte.

Murakami indaga en la vida, la historia y la psicología de cada uno de los entrevistados.  Los testimonios se suceden y uno puede llegar a dimensionar lo que es estar en el medio de una tragedia como la sucedida.

Un funcionario, que estuvo inconsciente e internado varios días, explicó que "no padezco secuelas físicas sino psíquicas. Debo superarlas de algún modo. Cuando regresé al trabajo, me aterrorizaba la posibilidad de que volviera a suceder algo parecido. Superar el miedo exige pensamiento positivo, de otra manera uno arrastra consigo toda la vida la mentalidad de una víctima. Hubo gente corriente, pasajeros, que por desgracia perdieron a vida o resultaron heridos sólo por el hecho de viajar en el metro; gente que aún sufre secuelas físicas y mentales. Cuando pienso en su suerte, tengo la impresión de que no me puedo permitir el lujo de sentirme víctima. Por seo me repito: 'No soy una víctima del atentado, soy un superviviente'."

El escritor explica algunos motivos que lo llevaron a escribir este libro. "Otro de los motivos personales que despertaron mi interés por el atentado con gas sarín en el metro de Tokio es que se produjo bajo tierra. Los mundos subterráneos -pozos, pasadizos, cuevas, surgencias de aguas y ríos, callejones oscuros, pasos peatonales - siempre me han fascinado y constituyen un tema importante en mis novelas. La imagen, la sola idea de un camino oculto colma de inmediato mi imaginación con todo tipo de historias..."

Según Murakami, "en el contexto de mi propia narrativa, los cinco 'agentes' de Aum que agujerearon los paquetes que contenían el gas sarín con la punta afilada de sus paraguas, liberaron enjambres de tinieblos bajo las calles de Tokio. Es un pensamiento que me prudce pánico, no importa lo simple que pueda ser. A pesar del miedo, tengo que alzar mi voz para decirlo alto y claro: a nadie en ninguna circunstancia, bajo ningún pretexto, le asiste ni una sola razón para justificar lo que hicieron estos criminales en el atentado.

El autor describe el funcionamiento de los medios de comunicación, a la hora de manejar las noticias ante situaciones críticas como las de los atentados, e indaga en la psicología japonesa del trabajo, la rectitud y los valores de la sociedad.

El libro es un libro valiente, claro, directo. Un ejercicio periodístico formidable de alguien que maneja la ficción y los mundos fantásticos con maestría. Aquí no hay imaginación, no hay gatos vagabundos ni llueven peces. Es el rostro de la tragedia tal cual fue.

HARUKI MURAKAMI. Underground. El atentado con gas sarín en el metro de Tokio y la psicología japonesa. Traducción de Fernando Cordobés y Yoko Ogihara. Colección Andanzas. Tusquets Editores. Argentina, 2014. 557 págs.  


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